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Las entidades no reconocidas de Putin
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José Zorrilla

Las tres voces

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Las entidades no reconocidas de Putin

Para entender lo que sucede con los territorios de Abjasia, Osetia, Nagorno Karabaj y Transnistria, llamadas “Entidades No Reconocidas” (ENR) o “conflictos congelados”, hay que empezar

Foto: Peatones reflejados en el cristal de un comercio en Simferópol, Crimea (Reuters).
Peatones reflejados en el cristal de un comercio en Simferópol, Crimea (Reuters).

Para entender lo que sucede con los territorios de Abjasia, Osetia, Nagorno Karabaj y Transnistria, llamadas “Entidades No Reconocidas” (ENR) o “conflictos congelados”, hay que empezar por recordar que en el Siglo XX Rusia sufrió pérdidas territoriales importantes como consecuencia de la Revolución de Octubre/Guerra Civil (1917-1922) y de la desmembración de la URSS (1990).

Tras la Revolución de Octubre y los conflictos subsiguientes, Rusia perdió Finlandia y los tres países bálticos: Estonia, Letonia y Lituania. Perdió también el Cáucaso y toda su fachada occidental se vio alterada por el nacimiento de Polonia tras el Tratado de Versalles. Polonia y la URSS hicieron una guerra que ganó Polonia en 1923. La frontera ruso-polaca se estableció en Brest-Litovsk, más cerca de Moscó de lo que había estado en siglos.

Ya en plena guerra mundial, y con los ejércitos alemanes en Francia, Stalin dio un último empujón a su frontera occidental y arrebató Besarabia a los rumanos. El territorio pasó a llamarse Moldavia

La recuperación fue parcial y se realizó en dos fases. La primera afectó a los tres países del Cáucaso, Georgia, Azerbaiyán y Armenia, recobrados en 1921. Eso puso fin a la guerra que mantenían Georgia y Osetia, territorio alano que no quería incorporarse a Georgia. El segundo capítulo vino con el Pacto germano-ruso de 23 agosto de 1939. Allí cayeron Estonia, Letonia y Lituania y, con ellas, desapareció Polonia una vez más. La URSS extendió su frontera occidental hasta la provincia rumana de Besarabia, que Hungría había perdido en Versalles.

Ya en plena guerra mundial, y con los ejércitos alemanes en Francia, Stalin dio un último empujón a su frontera occidental y arrebató Besarabia a los rumanos. El territorio pasó a llamarse Moldavia.

La historia de la infamia

Cuando Hitler traicionó a Stalin e invadió la URSS lo hizo acompañado de sus aliados rumanos. Los rumanos se anexionaron la perdida Besarabia/Moldavia e incluso una pequeña franja de Ucrania, un territorio estrecho más allá del Dniéster, Transnistria, y pusieron su capital en Odesa.

La Rumanía de Ion Antonescu tiene el honor de haber sido el único aliado de Hitler que abrió campos de exterminio para judíos. Los situó precisamente en Transnistria. En ese territorio se asentaban tanto uno de los centros del judaísmo askenazy como el mayor porcentaje de alemanes “puros” (Volksdeutsche) de Ucrania. Esa dualidad tuvo consecuencias terribles. Las unidades de exterminio de los Volksdeutsche, las Selbstschuzt, colaboraron con los rumanos en el Holocausto e hicieron de Transnistria uno de sus lugares del horror.

Los pueblos de Domanyovka, Bogdanovka,  Akmechetka, Sortirovochnaya, Beryozovka, Sirotskoe, Gorka y Stavki ocupan un lugar prominente en la historia de la infamia. Rumanía y Alemania se emplearon a fondo y para 1944 eran contados los judíos que habían podido escapar al sacrificio. Se habla de unas 200.000 víctimas ejecutadas de manera salvaje.

Terminada la guerra se produce un importante reajuste territorial. Todo el territorio polaco se corre hacia el Oeste,  hasta llegar al curso del rio Oder-Neisse. Pero Polonia pierde el equivalente territorial por el Este y la frontera rusa se fija en límites de máxima extensión ante Occidente.

La Rumanía de Ion Antonescu tiene el honor de haber sido el único aliado de Hitler que abrió campos de exterminio para judíos. Los situó precisamente en Transnistria

Llegamos a la desmembración de la URSS en 1990. El Cáucaso vuelve a ser independiente. Armenia cree que no tiene activos nacionales relevantes y que el futuro del país sin Rusia es incierto. Sólo un propósito puede galvanizar a toda la población: recuperar Nagorno Karabaj, un enclave azerbaiyano en territorio armenio y con mayoría armenia de población que Stalin atribuyó a Azerbaiyán por presión turca.

Debe de ser un lugar privilegiado pues en esa novela bellísima que es Ali y Nino, y que para Azerbaiyán es lo que para nosotros El Quijote (Alfaguara, muy recomendable), localiza en Nagorno Karabaj uno de sus capítulos más hermosos. Más de 80.000 muertos y 800.000 refugiados azerbaiyanos le dan el territorio a Armenia tras una guerra de tres años (1991-1994). Pero, sobre todo, le dan a Rusia la manera de tener bajo presión a ambos países. Si apoya a Azerbaiyán, Armenia no podría sostener sus posiciones. Por el contrario, si el apoyo es a Armenia, Azerbaiyán no lo recuperará.

Armenia niega tener nada que ver con Nagorno Karabaj, al que atribuye haber ejercido su derecho de autodeterminación. El grupo de Minsk (bajo paraguas OSCE) se ocupa de intentar hacer progresar negociaciones para la resolución del conflicto. Presiden Francia, Rusia y EEUU. Forman parte del grupo Bielorrusia, Alemania, Italia, Portugal, Suecia, Finlandia, Turquía, Armenia y Azerbaiyán. No se conoce avance alguno ni tampoco ha habido inspecciones al territorio. Obviamente, nadie sabe cuál es la situación sobre el terreno.

Al Norte de Azerbaiyán y Armenia se sitúa Georgia. Dentro de ella, y en sus límites con Rusia, hay dos provincias que nunca han querido ser Georgia: Abjasia y Osetia. Osetia es étnicamente alana y de mínima población, 80.000 habitantes. Pero Abjasia es un trozo del Mar Negro del que los georgianos hablan como del Paraíso Perdido. Allí tenía Stalin su dacha y los georgianos el corazón. Nada más caer la URSS, Abjasia y Osetia rechazaron su inclusión en Georgia. Armenios, rusos y la Confederación de Pueblos de la Montaña del Cáucaso les ayudaron a convertirse en independientes “de facto”.

Abjasia es un trozo del Mar Negro del que los georgianos hablan como del Paraíso Perdido. Allí tenía Stalin su dacha… y los georgianos el corazón

En 1992-1993 hubo una guerra que terminó con una misión de paz (UNOMIG) en Abjasia y con otra misión OSCE en Osetia. Finalmente, en verano de 2008, Georgia lanzó una ofensiva contra esos dos territorios que terminó con la intervención rusa y la independencia de esos dos entes. Sin embargo, es una independencia solo reconocida por Rusia, Venezuela, Nicaragua y Vanuatu. Urgida por Georgia y para sustituir a OSCE y ONU la UE envió una misión de observación en la que España participa, a partir de Octubre de ese año: la EUMM. Otro país bajo presión y todo el Cáucaso sometido a la influencia de la antigua metrópoli.

Transnistria, el siguiente capítulo

El siguiente capítulo es Transnistria, atribuida por la URSS a la Besarabia rebautizada Moldavia. Al llegar la implosión de la URSS, Moldavia se declara independiente y las autoridades moldavas recuperan el idioma rumano y el alfabeto latino como parte de una narrativa nacional fuertemente antirrusa y parcialmente pro-Popescu.

Los habitantes de cultura eslava y alfabeto cirílico, así como las minorías de Transnistria, tenían otra memoria tanto de Rumanía como de la URSS, por lo que el territorio se declaró independiente. En 1992, hubo una corta guerra en la que fue decisiva la intervención rusa con el General Alexander Lebed al frente de las fuerzas rebeldes. Siguieron negociaciones, que iban por buen camino hasta que Moldavia aceptó el paquete del Partenariado Oriental UE, momento en el que Transnistria interrumpió el proceso.

Es prematuro decir cuál es el futuro de Crimea y si la ocupación rusa le reserva un hueco entre las ENR. En lo referente al propósito de mantener abierto esos conflictos como modo de presencia, recordaremos la reciente declaración del MAE ruso, Sergei Lavrov, diciendo que Georgia sólo necesita entrar en la Confederación de Estados Independientes, de la que son parte Abjasia y Osetia, para que se resuelva el problema de la independencia de esos territorios escindidos. Visto el tratamiento de Transnistria, que ha seguido ese mismo modelo, es razonable esperar algún modo de intervención indirecta en Ucrania. De hecho todos, estos problemas deberían de resolverse con una paquete negociador estratégico entre Occidente y Rusia, algo difícil por el momento pues requeriría un enfoque estratégico inexistente. Todas estas ENR, Abjasia, Osetia, Nagorno Karabaj y Transnistria están unidas en una asociación cuyo nombre en inglés es: Community for Democracy and Rights of Nations. 

Para entender lo que sucede con los territorios de Abjasia, Osetia, Nagorno Karabaj y Transnistria, llamadas “Entidades No Reconocidas” (ENR) o “conflictos congelados”, hay que empezar por recordar que en el Siglo XX Rusia sufrió pérdidas territoriales importantes como consecuencia de la Revolución de Octubre/Guerra Civil (1917-1922) y de la desmembración de la URSS (1990).

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