Washington abre su Museo de la Biblia: el fundamentalismo evangélico marca terreno

La capital de EEUU acaba de inaugurar un centro dedicado a la difusión del libro sagrado, de financiación privada. "EEUU está en peligro por ignorar lo que Dios ha enseñado", dice su fundador

Foto: Una de las exposiciones del Museo de la Biblia de Washington, inaugurada el 14 de noviembre de 2017. (Reuters)
Una de las exposiciones del Museo de la Biblia de Washington, inaugurada el 14 de noviembre de 2017. (Reuters)

Al lado del Capitolio, y junto a los prestigiosos museos de la explanada nacional de la capital de EEUU como el de Historia Afroamericana, Galería Nacional de Arte o los Archivos Nacionales, figura ahora un recién llegado: el Museo de la Biblia. El nuevo espacio ha costado 500 millones de dólares y ha sido totalmente sufragado de manera privada. Los responsables son la familia Green, cristianos evangélicos de Oklahoma y propietarios del imperio Hobby Lobby, una cadena de muebles y artículos de hogar con más de 15.000 empleados en todo el país y valorada en más de 3.000 millones de dólares.

"Esta nación está en peligro por su ignorancia de lo que Dios ha enseñado", afirmó hace un año Steve Green, consejero delegado de la compañía en una conferencia en Nueva York. Un paseo por el museo, inaugurado la pasada semana y de entrada gratis, es un desbordante homenaje al "libro de libros" y a la tradición judeo-cristiana. Y parece haber despertado la curiosidad de los visitantes, a juzgar por las largas colas para acceder al edificio. Las puertas, para no dejar lugar a dudas, son dos réplicas gigantes de la biblia de Gutenberg.

La combinación entre pasado y futuro es fascinante. Los pergaminos y facsímiles conviven con pantallas digitales y dispositivos interactivos. La primera Biblia en inglés, con una recreación digna de un parque de atracciones de la aldea de Nazaret donde se supone que nació Jesucristo. Los ascensores, para no perder el foco, muestran de manera ininterrumpida imágenes de los campos de Israel hoy en día mencionados en la Biblia.

También coexisten diseños, con cruces y otros motivos bíblicos, de Alexander McQueen y Jean Paul Gaultier con la primera Biblia traducida al inglés en 1526 y encuestas acerca de si la libertad religiosa está en peligro hoy en día en EEUU (Cerca de un 50% de los encuestados en el momento de la visita afirma que sí, que está en riesgo).

Un trabajador sube una escalera frente a rollos de la Torá expuestos en el Museo, el 14 de noviembre de 2017, días antes de su inauguración. (Reuters)
Un trabajador sube una escalera frente a rollos de la Torá expuestos en el Museo, el 14 de noviembre de 2017, días antes de su inauguración. (Reuters)

Asimismo, hay un espacio dedicado al uso de versos bíblicos en la música contemporánea, del rap al rock y al pop; un ejemplar que fue propiedad de Elvis Presley y la primera Biblia alimentada por energía solar. "Hay lecciones del pasado de las que podemos aprender, los peligros de la ignorancia de este libro. Debemos conocerlo. Si no lo hacemos, nuestro futuro va a ser muy peligroso", reiteró Green. Pero además de la innegable ambición museográfica y la concienzuda colección, con más de un millar de objetos, el espacio es una muestra de la influencia del fundamentalismo evangélico en EEUU y el alcance de sus tentáculos políticos.

Los Green fueron quienes llevaron ante el Tribunal Supremo la reforma sanitaria impulsada por el expresidente Barack Obama. Argumentaron, bajo el derecho a la libertad religiosa, que no estaban obligados a cubrir tratamientos o fármacos anticonceptivos a las empleadas de Hobby Lobby, algo que exigía la reforma conocida como "Obamacare". El máximo tribunal estadounidense les dio la razón en 2014, y la familia (y el conservadurismo cristiano) lo celebró como un triunfo de la libertad religiosa.

En una entrevista al Washington Post, poco antes de la apertura, Green trató de desmarcarse de cuestiones políticas al asegurar que aunque "hay una tendencia y una presión para involucrarnos políticamente, esa no es nuestra agenda. No queremos que el museo se convierta en un pelota de uso político". No obstante, una mirada a los asistentes a la fiesta de gala previa a la inauguración del museo, celebrada de manera poco sorprendente en el hotel propiedad del presidente Donald Trump de Washington y con un coste de 2.500 dólares por cubierto, dejaba claro el perfil del donante. Dos miembros del gabinete de Trump: la secretaria de Educación, Betsy DeVos; y el secretario de Vivienda, Ben Carson; uno de los hijos del presidente, Eric Trump; y el embajador israelí en Washington, Ron Dermer, entre otros.

Dermer leyó un comunicado del primer ministro Benjamin Netanyahu sobre los "valores compartidos" entre EEUU e Israel. Curiosa manera de no hacer política y separar las cuestiones religiosas de las de Estado.

Mondo Cane

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