"Llama a tu madre": piedad filial, Confucio y otros valores que el PC chino quiere rescatar

El Gobierno de Xi Jinping ha empezado una campaña para promover una renovación moral que incluye el recurso a la tradición, por ahora con gran éxito. Pero la iniciativa no carece de riesgos

Foto: Un hombre juega con un niño en un callejón en la parte vieja de Pekín, en octubre de 2017. (Reuters)
Un hombre juega con un niño en un callejón en la parte vieja de Pekín, en octubre de 2017. (Reuters)

“¿Cuánto hace que no hablas con tu madre? ¿Cuánto hace que no saboreas uno de sus platos?”, pregunta a los espectadores una nueva campaña publicitaria recogida por los principales medios de comunicación estatales de China, lanzada coincidiendo con el Año Nuevo Chino. El anuncio, de dos minutos de duración, busca reflejar las aspiraciones de muchos jóvenes que luchan por avanzar profesionalmente en las grandes ciudades, pero también recordarles la necesidad de volver a casa y cuidar de sus padres.

“Nadie sabe cuánto te has esforzado. Pero durante toda tu vida, ella se ha preocupado por ti”, recuerda el narrador, acompañado por distintas imágenes de madres, solas en su hogar. Acto seguido, una fotografía aparece en el móvil de uno de los jóvenes: el presidente chino, Xi Jinping, paseando junto a su propia madre. La voz del propio Xi recita un antiguo poema de la dinastía Tang, que subraya cómo el amor de una madre siempre acompaña a sus hijos. El anuncio termina instando a los espectadores a volver a casa y “dar un cálido abrazo” a sus madres. La sentimental campaña ha tenido un gran éxito en un país donde millones de ciudadanos viven a centenares de kilómetros de su ciudad natal, y solo pueden visitar a su familia durante el Año Nuevo Chino.

Miles de usuarios de Weibo, el Twitter chino, han usado el hashtag ‘#dalelamanoatumadre’ para colgar fotos con sus padres en la red social durante las últimas semanas, y el vídeo original acumula más de 500 millones de visitas, recogía la web de análisis “What’s on Weibo”. “Me acompañaste cuando crecía, yo te acompañaré mientras te haces mayor”, decía una usuaria de Nanning, en el sur del país, junto a una foto con su madre. A su vez, distintas estrellas se han sumado a la iniciativa colgando ellos mismos fotos con su madre, como el jugador de la NBA de origen taiwanés Jeremy Lin, o la actriz Angelababy, conocida en Occidente por sus papeles en “Independence Day: Contraataque” o “Hitman: Agente 47”.

La campaña mediática, que parece haber conquistado los corazones de muchos ciudadanos chinos, es una nueva muestra de cómo el Partido Comunista de China (PCCh) ha empezado a recuperar distintos “valores tradicionales” de la sociedad, como el respeto y el cuidado de la familia, o la harmonía social, para impulsar su agenda política. “Si un país no valora su propia filosofía y cultura, si se pierde el espíritu de su población, no importa de qué país se trate, no será capaz de sobrevivir”, afirmaba en 2014 Xi Jinping, durante un encuentro internacional para promover el pensamiento del filósofo Confucio, el máximo exponente del pensamiento tradicional chino, según recogía el periódico estatal ‘China Daily’.

La señora Zhong, una inmigrante rural, remienda zapatos en el patio de su casa en el extrarradio de Pekín, el 1 de octubre de 2017. (Reuters)
La señora Zhong, una inmigrante rural, remienda zapatos en el patio de su casa en el extrarradio de Pekín, el 1 de octubre de 2017. (Reuters)

Respeto por la tercera edad

Durante los últimos años, el PCCh ha desempolvado algunos de los valores tradicionales nacioanles, como la “piedad filial”, una de las principales virtudes del pensamiento confuciano, que aboga por el respeto y el cuidado a los padres, las personas de edad avanzada y los ancestros. El apoyo oficial tiene un claro aspecto pragmático, vinculado al rápido envejecimiento de la población china, agudizado por décadas de política de hijo único. China ya cuenta con más de 150 millones de personas de más de 65 años, según un estudio de Deloitte. “China envejecerá antes de conseguir hacerse rica”, apunta el informe.

El país contará con menos de 1,6 trabajadores por cada pensionista en el año 2050, según otro estudio de la Brookings Institution de 2013. Se trata de un cociente similar a la de los estados de la Unión Europea o Japón, pero el gigante asiático cuenta con la desventaja de estar experimentando este cambio demográfico “con niveles de renta per cápita muy inferiores” a los países del primer mundo. “La demografía del país juega un papel importante en la promoción de los valores tradicionales, ya que el gobierno no puede cuidar a todo el mundo”, afirma Ian Johnson, periodista y autor del libro “Las almas de China: el retorno de la religión después de Mao”.

En 2013, por ejemplo, una nueva ley nacional estipulaba que todos aquellos que “desatiendan el cuidado de familiares de la tercera edad” pueden enfrentarse a procesos judiciales, recogía The Telegraph. De modo similar, la administración de Shangai advertía en 2016 que sus ciudadanos pueden ser incluidos en una “lista negra” de personas con mayores dificultades para abrir cuentas bancarias o pedir créditos si no prestan la atención adecuada a sus familiares, apuntaban medios locales.

Los expertos también aseguran que el retorno del confucianismo, que defiende una fuerte jerarquía social, sirve para legitimar la permanencia en el poder del PCCh. Durante años, la rápida expansión económica ha justificado de manera informal el gobierno comunista, pero ante la ralentización del crecimiento económico, los líderes chinos buscan ahora nuevas fuentes de legitimidad. “Xi quiere ser visto como un líder fuerte, capaz de proteger la cultura tradicional china”, explica Johnson.

Un niño juega en el parque Badachu durante las celebraciones del Año Nuevo Chino en Pekín, el 17 de febrero de 2018. (Reuters)
Un niño juega en el parque Badachu durante las celebraciones del Año Nuevo Chino en Pekín, el 17 de febrero de 2018. (Reuters)

Más Confucio, menos Mao

El retorno de Confucio supone un importante distanciamiento con las tesis del fundador de la República Popular de China, Mao Zedong. Durante los años cincuenta y sesenta, los líderes chinos promovieron distintas campañas de denuncia contra las lecciones del filósofo, consideradas parte fundamental del “pensamiento feudal”, que debía ser eliminado.

“Distintos factores han propulsado el nuevo auge del confucianismo: después de la muerte de Mao y la era de reformas económicas, se creó un vacío moral en la sociedad”, comenta por teléfono Bai Tongdong, experto en pensamiento confuciano de la Universidad de Fudan, en Shangai. El analista apunta que la apropiación de los valores confucianos legitima el gobierno comunista y brinda “una nueva moral” con la que las personas puedan vivir su vida.

Durante los últimos años, distintos casos de transeúntes ignorando a personas heridas en la calle por miedo a ser estafados, o a tener que asumir costosas facturas médicas, han provocado un fuerte debate social. “¿Qué le ocurre a esta sociedad? ¿Qué haría yo en esta situación? Parar los vehículos y llamar a emergencias y a la policía, intentar localizar el taxi fugado… Se trata de contar con el nivel de humanidad más básico”, comentaba un usuario de Weibo, con más de 190.000 ‘me gusta’, sobre un accidente de tráfico el año pasado. En esa ocasión, un conductor de taxi se dio a la fuga después de atropellar a una mujer, que no fue atendida por ninguno de los numerosos transeúntes que vieron la escena, y murió al ser arrollada por un segundo vehículo.

“El materialismo, el culto al dinero, la arrogancia y los engaños son comunes entre los chinos: en este tipo de sociedad, valores tradicionales como la benevolencia, la rectitud, la cortesía, la sabiduría y la honestidad pueden jugar un rol positivo”, explicaba la analista Zhang Lihua en un artículo sobre la incorporación de valores confucianos en la política china, publicado por el Centro de Política Global Carnegie-Tsinghua.

Delegados militares llegan al Gran Salón del Pueblo durante la tercera sesión plenaria del Congreso Nacional del PCCh, el pasado 11 de marzo de 2018. (Reuters)
Delegados militares llegan al Gran Salón del Pueblo durante la tercera sesión plenaria del Congreso Nacional del PCCh, el pasado 11 de marzo de 2018. (Reuters)

El confucianismo, ¿arma de doble filo?

Ante estos problemas, la sociedad parece haber aceptado con los brazos abiertos el regreso de los ideales clásicos. Durante los últimos años, se han abierto numerosas academias privadas de “guoxue”, o de cultura tradicional china, donde jóvenes que pueden llegar a tener menos de cinco años aprenden caligrafía y recitan lecciones de los clásicos confucianos, recogía la agencia estatal Xinhua.

El gobierno también ha prometido incrementar la educación ligada a la cultura tradicional en los libros de texto escolares. “El proceso educativo conseguirá mejorar los estándares morales de los estudiantes e incrementará el amor por el legado cultural chino”, explicaba al servicio de noticias Zhang Jiang, editor de uno de los nuevos libros usados por las escuelas.

Sin embargo, algunos expertos advierten que el resurgimiento del pensamiento confuciano, que fue usado por muchos intelectuales para criticar sistemas de gobierno injustos en el pasado, puede acabar pasando factura al PCCh. “Algunos filósofos confucianos defendieron la capacidad intuitiva de distinguir lo correcto de lo erróneo, y el impulso del individuo de actuar, implicando una conciencia independiente para los ciudadanos, que va más allá del dominio y de la agenda del partido”, comenta Johnson.

Por otra parte, profesores ubicados en China, como Bai Tongdong, ya han conseguido encontrar un uso subversivo al apoyo oficial de Confucio. “Durante los últimos cinco años, el ambiente académico se ha vuelto más opresivo. Pero si presentas tus ideas fundamentadas en valores confucianos, es más difícil que seas censurado”, explica desde Shanghai.

Mondo Cane

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