Crisis de los refugiados: Conoce a una familia rota por la crisis: la miseria de Grecia como atracción turística

“Conoce a una familia rota por la crisis”: la miseria de Grecia como atracción turística

Conozca por 2.500 libras la Grecia destrozada por la crisis, promete un tour organizado por 'The Guardian' para conocer a familias afetadas o el estallido social. Ha desatado una enorme polémica

Foto: Manifestantes se enfrentan a la policía durante una protesta ante el Parlamento griego, en Atenas, el 12 de enero de 2018. (Reuters)
Manifestantes se enfrentan a la policía durante una protesta ante el Parlamento griego, en Atenas, el 12 de enero de 2018. (Reuters)

Muchos se quedaron atónitos al ver hace poco más de una semana la sección de viajes del progresista 'The Guardian', faro del periodismo comprometido anglosajón. La oferta era una visita turística a priori interesante y que terminaba por dejarte helado: por 2.500 libras -vuelo no incluido- un viaje de siete días a la Grecia destrozada por la crisis. El tour incluía charlas con la corresponsal del diario el país, un exministro y una visita a la isla de Samos, una de las más golpeadas por la crisis de los refugiados, donde un periodista local ejercería de guía. El programa también incluía visitas a varias ONG que trabajan con refugiados, conocer a “familias afectadas por la crisis” y un paseo casual por una organización benéfica de Atenas. La pobreza de cerca y el dinero por adelantado.

La reacción de periodistas y, posteriormente, de ciudadanos en las redes sociales fue inmediata; la condena, unánime. Lo más suave que se escribió fue "vergüenza". Tanto que, en cuanto las capturas de pantalla comenzaron a circular por la red, el periódico tuvo que dar marcha atrás. Un portavoz, Mel Tompkins, se excusó echándo la culpa a los comerciales: la iniciativa había llegado de su departamento “y no de los periodistas” (por eso en la lista de actividades la presencia de la corresponsal no estaba asegurada al 100%). Tompkins lamentaba “las ofensas causadas”. “'The Guardian' sigue comprometido con el periodismo independiente en Grecia y siempre lo estará”, remataba, aunque en un último coletazo defendía que la visita “estaba destinada a gente que quiere comprender mejor el panorama social y político".

El anuncio del tour organizado por 'The Guardian'.
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El anuncio del tour organizado por 'The Guardian'.

Si algo es cierto es que la idea lleva la marca de agua de una empresa 'sospechosa habitual' llamada Political Tours, fundada por Nicholas Wood, excorresponsal de 'The New York Times', BBC y 'The Guardian' en los Balcanes en el año 2009. En los años siguientes al estallido de la crisis, la compañía ya ofrecía visitas a los astilleros arruinados, a las instalaciones desvencijadas de los Juegos Olímpicos de 2004 y paseos por los principales escenarios de los choques entre manifestantes y policía por el módico precio de 3.000 euros.

En 2011, en plena crisis, cuando Grecia llevaba un ritmo de manifestación diaria, muchas de ellas violentas, y los griegos veían su vida desmoronarse, Wood explicaba sin ambages cómo le llegan las ideas: “Soy muy visual. Esencialmente busco ideas políticas y acontecimientos y trato de convertirlos en una experiencia que se pueda ver y sentir. Al mismo tiempo no quiero ser un mirón. Combinamos estas experiencias con análisis de expertos y gente local”.

En la temporada 2018, la compañía de Wood no tenía ningún viaje programado en Grecia (la colaboración con 'The Guardian' iba a comenzar en 2019), pero un vistazo a qué ofrecen en otros lugares basta para ver su impronta. Caso del Líbano, donde se puede visitar el campo de refugiados de Shatila “hogar de más de cerca de 10.000 palestinos” de la manos “de una ONG local” y donde hay organizado un encuentro “con una familia siria”. También de Colombia, donde también se hace un recorrido con la vista puesta en los “siete millones de desplazados internos” en el país y en las “comunidades indígenas” de Cartagena. Otro ejemplo es Palestina, donde un “guía local” te lleva de paseo por “el muro y explica su impacto en Ramala”. Mismas prácticas, precio variable.

No obstante, aunque Political Tours es la empresa que lleva el “turismo político” más cerca de la frontera de un zoo de la pobreza -sin llegar al turismo de "slum" en la India o de favela en Brasil- otras empresas explotan, a un precio más módico, la fascinación de los turistas por la crisis y el estallido social griego. Aunque a muchos les choque. Normalmente son pequeñas organizaciones que hacen sus visitas a pie por entre 10 y 30 euros. Uno de sus lugares predilectos es, como no, Exarchia, el barrio anarquista, donde explotan una sensación de peligro -azuzada por su lenguaje de marketing- que genera una emoción que no existe: el barrio anarquista empieza a ser un embrión de una Malasaña ateniense fruto de la gentrificación.

En este sentido, las líneas sobre qué se puede enseñar y qué no de Atenas están por definir. Estas compañías, muchas de ellas 'startups', se lamentan con razón de que la capital es solamente un peaje para los turistas, que aterrizan, pasan la noche y ponen rumbo a Santorini, un zoo, este sí, de turistas. Y quieren aprovechar un mercado que consideran infraexplotado.

Authentic Athens, por ejemplo, que trata de canalizar esa curiosidad de muchos turistas y a través de la “conexión con los locales”, con pequeños tours a pie por lugares desconocidos que no salen en las guías e incluso, según una de sus responsables, a través de la organización de “comidas con familias atenienses”. Eso sí, siempre dejando el espinoso tema de la crisis a un lado. Aunque hasta esta compañía, centrada en turismo de corte menos polémico, tiene su ración de turismo político: una visita a un parque autogestionado en pleno barrio de Exarchia.

Conforme la crisis económica va pasando y la de los refugiados aparece cada vez menos en los medios, el poso romántico de una sociedad destruida es lo que queda a los habitantes que viven a miles de kilómetros, y el interés por conocerla aumenta. La insensibilización ante el drama del país tiene su epítome en el documental "Human Flow", del artista chino Ai Wei Wei, sobre la crisis de los refugiados: la estetización de la crisis, la belleza de las cenizas. En su documental, Ai habla de esta crisis casi desde un punto de vista pictórico: apenas hay crítica social sólida, solo bonitos planos. Aunque él no fue quien abrió el camino: el campo de refugiados de Idomeni, en la frontera con Macedonia, donde él mismo estuvo instalado, atrajo tanto a activistas que lo daban todo por ayudar como a quienes iban a hacerse la foto #idomeni (basta con echar un vistazo en Instagram para comprobarlo).

La última visita de Estado que realizó Barack Obama fue a Grecia, en noviembre de 2016. Se preveían manifestaciones violentas que, finalmente, no lo fueron tanto y en la marcha de las asociaciones de izquierdas hasta Syntagma, flanqueadas por la policía, reinaba un silencio agresivo. A unos pasos de la marcha paseaba una pareja francesa de avanzada edad. Entre risas y ante el asombro del periodista explicaron que estas marchas les recordaban a su juventud y que querían comprobar si lo que salía por televisión -los disturbios- era igual en la realidad. Es el mercado, amigo, y algunos están dispuestos a hacer lo que sea por llevarse su tajada.

Mondo Cane

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