Traiciones y reuniones secretas: así se vive la bomba de relojería del Brexit

En el Partido Conservador comparan a su líder con un “jarrón en el suelo de un pub”. May asegura que habrá Brexit mientras miembros de su Gobierno consideran que hay posibilidades de revertirlo

Foto: La primera ministra durante un encuentro con activistas en un acto de recaudación de fondos, en Londres. (Reuters)
La primera ministra durante un encuentro con activistas en un acto de recaudación de fondos, en Londres. (Reuters)

Esto es una bomba de relojería que en cualquier momento puede explotar”, asegura un diputado conservador a esta periodista. Así están las cosas en Westminster. Si Theresa May hubiera conseguido mayoría absoluta el año pasado no se estaría divagando ahora sobre el Brexit. El divorcio con la UE ocurriría y punto.

Pero aquella madrugada del 9 de junio, la hija del vicario se quedó sin mayoría, sin autoridad en sus filas y tuvo que pedir apoyo a los norirlandeses del DUP para poder quedarse en Downing Street. Desde entonces, sólo trata de sobrevivir. Se pasa el día haciendo concesiones a los 'tories' euroescépticos, a los pro UE y a los unionistas de Belfast. Pero antes de que finalice este año está obligada a tomar una decisión. No va a contentar a todos así que se avecina explosión. Entonces… ¿Brexit o no Brexit?

La clave de todo está en Westminster, donde se está tramitando el proyecto de ley de retirada de la UE. Los Comunes votan las enmiendas de los Lores y los Lores luego las de los Comunes. Una auténtica partida de ping pong. Luego llegará el proyecto de ley de aduanas y, en algún momento, el de inmigración. El ambiente en los pasillos es digno de ver. Los responsables de disciplina del Partido Conservador van a la desesperada detrás de aquellos diputados que amenazan con revueltas, sin importarles ya que la gente vea públicamente sus súplicas.

Detractores del Brexit en una manifestación en Londres. (Reuters)
Detractores del Brexit en una manifestación en Londres. (Reuters)

May promete a unos y otros concesiones en despachos. Downing Street niega luego que se hayan plasmado en ningún papel. Por lo que los rotativos vuelven entonces a hablar de rebelión. Un auténtico caos.

La 'premier', de momento, va apagando fuegos. Pero ni ha presentado aún el famoso “White Paper” -con el que debe explicar qué relación futura depara al Reino Unido con la UE- ni ha encontrado soluciones para evitar una frontera dura entre Irlanda e Irlanda del Norte, donde el DUP amenaza con retirarle el apoyo si deja a la provincia en una situación distinta a la del resto del país. ¿Es una bomba de relojería o no lo es?

“May es un jarrón en el suelo de un pub”

En el Partido Conservador comparan a su líder con un “jarrón en el suelo de un pub”. “Durante el día, todo está bien. A partir de las 6, cuando el pub comienza a llenarse hay algunos contratiempos. Pero a medida que avanza la noche y la gente se empieza a acalorar, puede que sobreviva intacto, pero tiene muchas probabilidades de romperse”, señala un 'tory'.

El clima de tempestad es el idóneo para las traiciones, como las de Phillip Lee, el secretario de estado de Justicia que, este martes, a tan sólo horas de que tuviera lugar una de esas votaciones “cruciales” en los Comunes, presentaba su dimisión para poder hacer campaña contra el Brexit. “Si en el futuro tengo que mirar a mis hijos a los ojos y decirles que hice honestamente lo que creía mejor para ellos, no puedo con toda mi buena conciencia respaldar la manera en que parece que este país pretende salir de la UE”, declaró.

Hay rumores de que cuatro altos cargos podrían seguir sus pasos. En definitiva, mientras May asegura por activa y pasiva que el Brexit se llevará a cabo, miembros de su propio Gobierno consideran que aún hay posibilidades de revertirlo. ¡Grandioso!

¿Una conspiración para frustrar el Brexit?

Casualidades de la vida, antes de presentar su renuncia, Lee -según 'The Telegraph'-estuvo cenando el lunes curiosamente con un representante de Best For Britain, el lobby pro UE financiado por George Soros, que habría hablado con otros tres secretarios de Estado y otro miembro del Gobierno, sobre sus planes para plantear un segundo referéndum. La pregunta es: ¿Lee es un lobo solitario que se ha pegado un tiro en el pie o forma parte de una elaborada conspiración para frustrar el Brexit a largo plazo?

En los tiempos de Gordon Brown, las renuncias en 2009 de Hazel Blears, Caroline Flint y James Purnell no lograron derrocar al primer ministro laborista. Así que May sigue con oxígeno.

En cualquier caso, el objetivo del lobby pro UE no es tanto May como conseguir el apoyo del número suficiente de diputados para que se rechace el acuerdo final de salida de la UE que el Gobierno negocie con Bruselas.

Para evitar una revuelta de sus filas –una más- la 'premier' se vio obligada a presentar este acuerdo en Westminster antes de firmar cualquier documento. Y, de nuevo para evitar otra revuelta, se habría comprometido -aunque no de manera oficial- a que el Parlamento tuviera un papel importante para decidir qué hacer llegado el caso de que sus señorías rechacen el acuerdo.

Tanto el grupo de Soros como otras plataformas pro UE, como People´s Vote, hacen lobby para que sea el electorado -y no Westminster- el que tenga la última palabra. Fuentes de Best For Britain aseguran que, además de con Lee, han mantenido reuniones para celebrar un segundo plebiscito con Shailesh Vara, secretario de Estado de Irlanda del Norte; Alistair Burt, secretario de Estado de Asuntos Exteriores; Richard Harrington, secretario de Estado de Negocios; y Rachel Maclean, que trabaja en el ministerio del Interior. Los cuatro lo niegan.

Pero, en caso de que finalmente hubiera otro plebiscito, ¿cómo votaría ahora el electorado? En el histórico referéndum de junio de 2016, el 51,9% apostó por el Brexit frente al 48,1% que apoyó la permanencia en el bloque.

Ahora, según las cuatro encuestas, un 52% votaría por la permanencia y un 48% apostaría por el Brexit

Ahora, según las cuatro encuestas más recientes llevadas a cabo por BMG Research y Survation, como media y una vez descontados a los indecisos, hay un 52% que votaría por la permanencia y un 48% que apostaría por el Brexit.

Peter Kellner, experto en sondeos, aseguró el pasado mes de mayo en un artículo para Prospect que, en lo que va de año, YouGov (una de las compañías más respetadas en este sector) había llevado a cabo 14 encuestas preguntando si el Reino Unido había hecho bien o mal en votar por el Brexit. “Trece de las 14 encuestas muestran una ligera ventaja de aquellos que consideran que no se había hecho bien. Esto indica un pequeño, pero consistente cambio desde Brexit”, matiza.

Según el experto, hasta un millón de votantes laboristas que apostaron en 2016 por el Brexit tiene ahora dudas. Estos datos son de suma importancia para la oposición liderada por Jeremy Corbyn, que podría rechazar ahora el acuerdo que presente el Gobierno sin temer estar traicionando a sus votantes.

Por otra parte, el electorado ha cambiado demográficamente. En el referéndum de 2016, el número de aquellos que votaron por el Brexit superaba en 1,3 millones a los votantes que apoyaron la permanencia. Pero desde entonces, han muerto 1,2 millones de votantes -los mayores eran más partidarios del Brexit-, y hay 1,4 millones de votantes nuevos que ya tienen edad de participar en una cita con las urnas -recordemos que los jóvenes eran más partidarios de la permanencia-.

En definitiva, hoy por hoy, May sigue apagando fuegos… Pero hay una bomba de relojería que en cualquier momento puede explotar.

Mondo Cane

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