El Papa en la cuna del islam: el nuevo paraíso para los cristianos y su falsa tolerancia

Peregrinos cristianos en la Península arábiga. Una imagen que solo podía surgir de una visita histórica. El príncipe Zayeb vende su tolerancia. En una región de déspotas, es uno de los más temidos

Foto: El papa Francisco saluda al príncipe heredero Mohamed bin Zayed Al Nahyan en Abu Dabi. (Reuters)
El papa Francisco saluda al príncipe heredero Mohamed bin Zayed Al Nahyan en Abu Dabi. (Reuters)

Peregrinos cristianos en la Península arábiga. Una imagen insólita que solo podía surgir de una visita histórica, la primera de un Pontífice a la cuna del islam. Más de 170.000 felígreses asistieron esta semana a la misa oficiada por el papa Francisco en el estadio Zayed, en los Emiratos Árabes Unidos (EAU). Se trata de la eucarestía más multitudinaria celebrada en un país musulmán hasta la fecha.

El hotel más lujoso de Abu Dabi, el Emirates Palace, acogió estos días un encuentro interreligioso, la conferencia de Fraternidad Humana, que reúne a 700 representantes de diversas confesiones. Una cumbre en la que Jorge Bergoglio y el gran imán Ahmed al Tayeb -representante de Al Azhar, la institución más prestigiosa del islam suní- fueron las 'estrellas' indiscutibles y para la que el emirato no escatimó en gastos. Se trata de 'vender' su mensaje: Abu Dabi es un oasis para el diálogo entre religiones y el Papa “un símbolo de la paz, la tolerancia y la promoción de la fraternidad”, en palabras del príncipe heredero, Mohamed bin Zayed Al Nahyan, líder de facto y enemigo acérrimo de las organizaciones islamistas.

Semejante hospitalidad destaca en el contexto de la región. En la vecina Arabia Saudí las iglesias o los árboles de Navidad siguen estando prohibidos. El auge de grupos yihadistas y su limpieza étnica de cristianos en Irak y Siria ha provocado un éxodo hacia Líbano y Europa. El propio Francisco advirtió de la extinción de los cristianos en Oriente Medio durante un encuentro, en julio, con representantes de las iglesias orientales.

Por el contrario, Mohamed bin Zayed ha convertido su país en “uno de los más tolerantes” hacia los cristianos entre las monarquías ultraconservadoras del golfo Pérsico, dominadas por el islam ortodoxo wahabí. Bajo su mando, Emiratos se ha transformado en un refugio para los árabes cristianos que huyen de Siria o Irak. Sorprendentemente, los EAU ocuparon en 2013 la tercera posición entre los países con mayor crecimiento de la población cristiana. Tiene una nueva catedral, 16 nuevas iglesias y alrededor de 700 congregaciones.

Tanto en casa como en el extranjero, el príncipe heredero promueve una visión del islam que anima a sus seguidores a obedecer a sus gobernantes, una forma de enfrentarse al islam político que tanto detesta -especialmente a la Hermandad Musulmana- y que promueve su rival en el Golfo, Qatar.

Emiratos no es Arabia Saudí, donde los cristianos deben reunirse de forma clandestina, pero la expresión de la fe se limita al interior de un templo porque está prohibida en el espacio público. Las leyes emiratíes permiten la construcción de iglesias, aunque sin cruces que las coronen ni campanarios. Los EAU también prohíben abandonar el islam para convertirse a otra religión.

El gran imán de Al Azhar, Ahmed al Tayeb (ci), representante de la institución más prestigiosa del islam suní, da la bienvenida al papa Francisco. (EFE)
El gran imán de Al Azhar, Ahmed al Tayeb (ci), representante de la institución más prestigiosa del islam suní, da la bienvenida al papa Francisco. (EFE)

Mientras Abu Dabi vende una imagen de apertura y tolerancia que no casa con la realidad del país, organizaciones como Human Rights Watch recuerdan que “el Gobierno de EAU no ha demostrado un interés real en mejorar su historial de (abusos) de los derechos humanos”, plagado de acoso a activistas y ataques a la libertad política o de expresión. Pocos esperan que el papa Francisco trate estos asuntos en los encuentros con sus anfitriones, unas reuniones en las que se ha limitado al extremo el acceso de los medios.

En una región de déspotas, el príncipe (Mohamed bin Zayed) es uno de los más temidos. Pese a su tolerancia con las minorías religiosas, no concede libertades políticas a la mayoría musulmana, particularmente a los islamistas, porque teme que puedan derrocarle. Los partidos (políticos) están prohibidos. Quienes hacen preguntas son encarcelados. Los inmigrantes -cristianos incluidos- no tienen opción de lograr la ciudadanía. Seguirán siendo extranjeros sin importar cuantas generaciones hayan nacido en EAU”, resume 'The Economist'.

La visita histórica del Papa, que el miércoles desde Abu Dabi pidió a las religiones que “se empeñen activamente en ayudar a la familia humana”, concede credibilidad a un gobernante que ejerce una represión despiadada contra defensores de los derechos humanos, jueces y abogados, estudiantes y periodistas, con el fin de eliminar cualquier resquicio de disidencia. Moahmed bin Zayed puede calificarse de todo menos de humano.

Mondo Cane
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