El atentado de Kabul: un nuevo ejemplo del cambio de paradigma en el terrorismo
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Alberto Priego

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El atentado de Kabul: un nuevo ejemplo del cambio de paradigma en el terrorismo

Dos son los elementos que llaman la atención de este tipo de ataque. El primero es la metodología y el segundo, el objetivo, que son las delegaciones diplomáticas y consulares

Foto: Personal de seguridad afgano hace guardia tras el ataque en Kabul. (Reuters)
Personal de seguridad afgano hace guardia tras el ataque en Kabul. (Reuters)

El atentado contra la Embajada española en Kabul supone el primer ataque contra intereses españoles usando la nueva metodología del terror: el ataque con armas automáticas contra un objetivo concreto. Ejemplos de este nuevo tipo de ataques podemos encontrarlos en el asalto al Parlamento Indio (2001), en los atentados de Mumbai (2008) y más recientemente en París (2015).

Dos son los elementos que llaman la atención de este nuevo tipo de ataque. El primero es la ya mencionada metodología y el segundo el objetivo del ataque: delegaciones diplomáticas y consulares. Analicemos estas dos cuestiones con cierta profundidad.

La metodología

En primer lugar, cabe destacar la forma de atacar que es más propia de comandos de un ejército regular que de grupos terroristas sin formación militar. Se trata de células fuertemente armadas -ametralladoras automáticas y explosivos- que tienen por objetivo fundamental sobrevivir el mayor tiempo posible para causar el mayor daño entre la población. Se trata de comandos suicidas que desde el momento en el que comienzan su ataque tienen claro que van a morir en esa acción. De hecho en muchos casos, como en París, los terroristas llevan adheridos cinturones de explosivos para inmolarse en el caso de que vayan a ser apresados. La primera vez que se utilizó este tipo de metodología fue en Mumbaiy la última en el atentado del viernes contra la Embajada española en el que murieron dos policíasnacionales.

El objetivo

El atentado de Kabul se produjo contra una zona internacional donde se encuentran multitud de embajadas. En los últimos años, las delegaciones diplomáticas se han convertido en un objetivo prioritario para los grupos terroristas por dos motivos.

A pesar de la protección que están obligados a brindar los Estados receptores, las embajadas siguen siendo un objetivo fácil para estos grupos terroristas

En primer lugar, tenemos que hablar de un elemento simbólico ya que supone un ataque contra el 'Far Enemy' sin tener que desplazarse hasta su territorio. De este modo, grupos terroristas que no tienen una gran capacidad pueden castigar a los estados tan poderosos como Estados Unidos, Rusia, Francia o el Reino Unido. En el caso del atentado que estamos analizando, además de nuestra misión diplomática hay que decir que el barrio en el que se produjo el ataque, Sherpur, es considerado un símbolo del poder gubernamental ya que entre otras instituciones está la Vicepresidencia del Gobierno que actualmente ostenta el antiguo señor de la guerra Rashid Dostum.

En segundo lugar, y a pesar de la protección que están obligados a brindar los Estados receptores, las embajadas siguen siendo un objetivo fácil para estos grupos terroristas. Este aspecto es especialmente significativo en lugares como Libia, Afganistán, Pakistán o Somalia por ser estos Estados que, si bien no pueden ser considerados como 'Fail State', al menos podemos calificarlos como 'Failing States'. Por ello, mediante este tipo de acciones los terroristas pretenden, más allá del daño directo causado contra sus víctimas, mostrar la incapacidad de las autoridades locales para mantener el orden público. De hecho, hay que recordar que la Convención de Viena de 1961 atribuye al Estado receptor la obligación degarantizar la seguridad de las delegaciones diplomáticas acreditadas en su territorio. El Estado receptor solo quedará exonerado si acepta su incapacidad para mantener el orden, algo que sólo ha ocurrido una vez en la historia (Líbano, 1980).

El caso que nosocupa, el asalto contra nuestros representantes en Kabul, guarda gran similitud con el mencionado asalto al Consulado americano de Benghazi (Libia) de 2012:ausencia de control gubernamental, situación de cuasi anarquía en la ciudad, multitud de grupos armados incontrolados etc… Además en el caso de Afganistán hay un agravante, que es la retirada de las fuerzas internacionales (ISAF) sin haber acabado la misión para la que fueron desplegadas, quedando en entredicho la pertinencia de la retirada. En esta línea, la semana pasada un grupo de talibanes asaltó el aeropuerto de Kandahar dejando un rastro de 50 muertos tras 27 horas de sitio y, sobre todo, mostrando que quizás no era el momento de haberse retirado pues aún había trabajo por hacer.

En todo caso el atentado en el que han muerto dos policías españoles debe ser leído a varios niveles. A nivel local, pretende dinamitar los esfuerzos que está llevando a cabo el Gobierno del presidente Ghani para estabilizar Afganistán. A nivel regional, pretende dejar en agua de borrajas el acercamiento entre Afganistán y Pakistán, cuya primera víctima ha sido el jefe de la seguridad afgana Rahmatullah Nabil, que dimitió tras el mencionado ataque al aeropuerto de Kandahar. En tercer lugar, el ataque contra el barrio Sherpur busca tensar las relaciones entre los países occidentalesya que después del atentado contra las delegaciones internacionales,Afganistán es el responsable legal de dicho ataque y los estados enviantes podrían incluso pedir reparaciones internacionales por no haber recibido la seguridad requerida.

A nivel local, el ataque pretende dinamitar los esfuerzos que está llevando a cabo el Gobierno del presidente Ghani para estabilizar Afganistán

A modo de conclusión, y tras los atentados contra los consulados americanos en Estambul (2008), Benghazi (2012) y contra la embajada española (2015), podemos afirmar que, por motivos tanto simbólicos como de ejecución, las delegaciones diplomáticas occidentales se han convertido en objetivos prioritarios para los grupos terroristas.

*El profesor Alberto Priego es director del Departamento de Relaciones Internacionales de la Universidad Pontificia Comillas. Ha trabajado en varias universidades y 'think tanks' como la East West, la UCM o la University of London (SOAS).

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