Los votantes de EEUU también están hartos de 'la casta'

Cansancio de los votantes con el 'establishment' y las élites de Washington. Los ganadores, Bernie Sanders y Donald Trump, representan el hartazgo ciudadano hacia los políticos tradicionales

Foto: El magnate Donald Trump, tras conocer los resultados de las primarias en New Hampshire, el 9 de febrero de 2016. (Reuters)
El magnate Donald Trump, tras conocer los resultados de las primarias en New Hampshire, el 9 de febrero de 2016. (Reuters)

La carrera presidencial de Estados Unidos está más abierta que nunca después de New Hampshire. Bernie Sanders y Donald Trump han sido los dos claros vencedores de la noche, lanzando el mensaje del cansancio de los votantes con el 'establishment' y las élites políticas de Washington. Tanto Sanders como Trump representan ese hartazgo ciudadano hacia los políticos tradicionales, un discurso que en España conocemos bien en los últimos años.

Los dos han conseguido una ventaja de en torno a 20 puntos sobre el siguiente candidato, lo que les permite afrontar las siguientes citas en Nevada y Carolina del Sur con muy buenas perspectivas. En caso de seguir manteniendo estos buenos resultados, llegarán en condiciones muy favorables al Supermartes del 1 de marzo, cuando 15 estados celebrarán primarias y caucus.

No obstante, todavía han de ser precavidos. En el lado demócrata, hasta la fecha han votado dos estados en los que minorías como la hispana o la afroamericana tienen un peso muy pequeño, y todavía su voz no ha sido escuchada. 'A priori', todo apunta a que será Hillary Clinton la que contará con su apoyo. Aunque la exsecretaria de Estado tendrá que redoblar sus esfuerzos para conseguir la nominación, algo que antes del inicio de la campaña era incuestionable.

Trump está fagocitando la campaña interna de los republicanos. Domina los debates, las encuestas y las horas y horas de atención mediáticaAl otro lado del río, las aguas republicanas están todavía mucho más agitadas, ya que el número de aspirantes con opciones es mayor. Donald Trump ha sabido recuperarse tras su fracaso en Iowa y los resultados de anoche suponen un serio problema para el Partido Republicano. Trump está fagocitando la campaña interna de los republicanos. Domina los debates, las encuestas y las horas y horas de atención mediática. Esto tiene como consecuencia que su agenda es la que predomina; que la imagen del partido se radicalice todavía más y que las minorías -como la hispana- lo vean todavía con mayor recelo.

De hecho, muchos republicanos se sienten muy incómodos con la posibilidad de que un tipo como Trump les represente en noviembre. Por ello, en la mente de muchos analistas está la idea de que el sentido común se irá imponiendo poco a poco y las urnas le irán pasando factura. No obstante, el sentido común no puede demorarse mucho. Además, el hecho de que la alternativa contra Trump no termine de consolidarse, está dando alas al magnate. Frente a él, los nombres que pueden aglutinar el apoyo del 'establishment' republicano -como Marco Rubio, Jeb Bush o ahora John Kasich- no terminan de consolidarse, lo que explica en gran medida el éxito de Trump.

 

*Daniel Ureña es presidente de The Hispanic Council.

 

Tribuna Internacional

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