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Brasil: un país en horas críticas
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Juan Carlos Gozzer

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Brasil: un país en horas críticas

En las próximas horas, el Supremo Tribunal Federal decidirá si acepta la petición de impeachment contra Michel Temer hecha por la Orden de Abogados. Las próximas jornadas serán claves

Foto: Carteles exigiendo la salida del presidente Michel Temer el 21 de mayo de 2017. (Reuters)
Carteles exigiendo la salida del presidente Michel Temer el 21 de mayo de 2017. (Reuters)

“Seguiré al frente del gobierno”, dijo el presidente Michel Temer en un pronunciamiento público el pasado sábado 20 de mayo. Fue la segunda vez en tres días que el presidente brasileño se puso delante de las cámaras para reafirmarse en el cargo, tras hacerse pública la delación del empresario Joesley Batista.

En su segunda alocución -la primera fue el 18-, el Presidente se centró en desacreditar al empresario y la grabación que registra la comprometedora conversación entre ambos, pidiendo la suspensión de la denuncia. Temer defendió su integridad y la gestión de su gobierno, amparándose en las señales de recuperación que empezaba a dar la economía.

Mientras Batista, dueño de unas las mayores procesadoras de carne del mundo, embarcó para Nueva York como parte de su acuerdo de delación, el país que dejó atrás sumido en una de sus peores crisis tiene por delante una semana difícil e incierta. El presidente es investigado por corrupción pasiva, obstrucción de la justicia y organización criminal. Todas acusaciones que se desprenden de la conversación con Batista. El sábado por la noche, la Orden de los Abogados de Brasil (OAB) decidió, por 25 votos a 1, pedir el impeachment contra Temer por considerar que el presidente, en sus conversaciones con Batista, cometió un crimen de responsabilidad. El Supremo Tribunal Federal (STF) decidirá hoy al respecto.

Lo judicial y lo político

Con este, ya son 9 las peticiones de impeachment que se suman en la Cámara de los diputados. Aun cuando la petición de la OAB tiene un alto peso político, avanzar por esta vía es un proceso lento y complejo y debe ser aceptado, para empezar, por el presidente de la Cámara, Rodrigo Maia, quién aún se mantiene leal al presidente. Pero el impeachment es, sobre todo, un mecanismo político que pondrá a prueba, en los próximos días, la capacidad de Temer para mantener una base de gobierno para continuar en el cargo. Sin eso, es muy probable que la tan negada renuncia anteceda a cualquier otro proceso.

En un primer momento, Temer logró evitar la renuncia masiva de sus ministros con el estallido de la crisis. Solo una salida, la del ministro de Cultura Roberto Freire, se formalizó. Aún así, su partido, el PPS, sigue de momento apoyando el gobierno.

Por otro lado, los esfuerzos del Presidente se han centrado en mantener –hasta ahora con éxito- a uno de su principales aliados: el PSDB. A pesar de las divergencias internas y el proceso que ha impactado de lleno a su ahora ex presidente, Aécio Neves, el partido sigue unido al gobierno. Junto al PSDB, el gobierno ha logrado mantener su base de apoyo y minimizar la deserción del PSB, manteniendo en el cargo a su ministro.

Adicionalmente, movimientos sociales como o Vem para Rua e Movimento Brasil Livre (MBL), aplazaron sus manifestaciones para el final de semana y bajaron el tono de sus protestas. En eso, hasta la lluvia que cayó en Sao Paulo y otras capitales del país jugaron a favor de Temer. Aunque sea por ahora.

placeholder Fotografía de archivo del excandidato presidencial y senador Aécio Neves, en marzo de 2016. (EFE)
Fotografía de archivo del excandidato presidencial y senador Aécio Neves, en marzo de 2016. (EFE)

¿Y el mercado?

En una primera reacción, el dólar se disparó (+8% en un día) y los valores en Bolsa sufrieron una fuerte caída. Sin embargo, en los días siguientes la “tensa calma” trajo una mejora en los indicadores.

Los próximos días serán clave para mostrar si el nerviosismo del mercado seguirá o si la postura del Ministro de Hacienda, Henrique Meirelles, tiene un efecto positivo. El Ministro ha priorizado avanzar con todas las reformas planeadas en un ánimo de mostrar que la política económica del país no está atada a los recientes acontecimientos políticos.

Esta tendencia está alineada con la prioridad del gobierno de querer mantener el “ritmo” de las reformas para no dar señales de 'impasse' o de congelamiento. Y aunque una cosa sea el querer y otra el hacer, lo que parece un consenso entre políticos y empresarios es que, a pesar del escándalo, la visión sobre Temer es “malo con él, peor sin él”.

Aunque Temer ha resistido al primer embiste del escándalo, la incertidumbre aún permanece en el ambiente político. Y, como señalan analistas, este gobierno aún “no respira por aparatos”, pero tiene por delante días muy difíciles.

Las próximas jornadas

Para empezar, la alianza con los partidos de gobierno es aún muy frágil y sensible a los próximos acontecimientos. La decisión sobre la continuidad de la denuncia que deberá ser emitida por el STF determinará los próximos pasos del proceso. De seguir, el siguiente paso es que el STF acepte o no los cargos que se le imputan al presidente, con la autorización de la Cámara de Diputados. Si dos tercios de los diputados autorizan la investigación, el Presidente será apartado por 180 días –plazo que tiene el STF para dar inicio al juicio-. Por esto, mantener la base de gobierno unida es esencial para la continuidad de Temer en el poder. En este escenario, un aumento de la presión de los medios y de protestas sociales en los próximos días pueden resquebrajar esta frágil alianza.

Otro escenario es que este ambiente pueda repercutir en el juicio de casación del binomio Dilma-Temer que se debe reactivar en junio en el Tribunal Superior Electoral (TSE). Si antes se daba por hecho que la mayoría votaría por la no casación, ahora la situación podría llevar a una salida de Temer por esta vía. En este sentido, es prioridad de Temer dar señales de “normalidad” en los próximos días y mantener la agenda de reformas tal y como estaba planificada antes de estallar la crisis.

La situación política actual ahonda más la crisis que hoy impacta a los principales partidos y políticos del país, que se encuentran bajo la lupa de investigaciones por corrupción. Y, seguramente, hará que ninguna salida al momento actual sea buena. Ahora se busca saber cuál es el menor de los males.

Lo que sí queda claro es que, entrado en su tercer año, el proceso Lava Jato de investigación contra el gigantesco entramado de corrupción en el país sigue fuerte y vigente, a pesar de los constantes intentos de obstrucción. Aun así, en su alegación por la continuidad de la investigación contra el presidente Temer, el Procurador General de la Nación, Rodrigo Janot, manifestó su preocupación y decepción al comprobar que, incluso en medio de estos grandes escándalos, políticos y empresarios siguen apelando a prácticas corruptas, como si nada sucediera. Como un círculo vicioso sin fin.

*Juan Carlos Gozzer es Director General de Llorente&Cuenca Brasil

“Seguiré al frente del gobierno”, dijo el presidente Michel Temer en un pronunciamiento público el pasado sábado 20 de mayo. Fue la segunda vez en tres días que el presidente brasileño se puso delante de las cámaras para reafirmarse en el cargo, tras hacerse pública la delación del empresario Joesley Batista.

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