Pasos equivocados

Con frecuencia nos quejamos de que los ciudadanos europeos están muy lejos, muy poco o muy mal informados sobre nuestros debates, pero no es fácil seguirnos

Foto: Eurodiputados votan sobre la futura composición del Parlamento Europeo tras el Brexit. (EFE)
Eurodiputados votan sobre la futura composición del Parlamento Europeo tras el Brexit. (EFE)

El largo camino de la construcción europea está lleno de crisis y de intereses contrapuestos que, sin embargo, han ido jalonando las paredes maestras de este bello edificio. Ya lo decía Monnet: “Europa se forjará en las crisis y será la suma de sus soluciones”. Con frecuencia nos quejamos de que los ciudadanos europeos están muy lejos, muy poco o muy mal informados sobre nuestros debates, pero hay que reconocer que no es fácil seguirnos.

Tomemos como ejemplo los debates del Consejo Europeo de este pasado fin de semana en Bruselas, donde se discutían dos temas de singular importancia para el futuro de la UE. El primero, referente a las próximas elecciones al Parlamento Europeo (prácticamente seguro que el 26 de mayo de 2019), y el segundo respecto al Marco Financiero Plurianual, es decir, el presupuesto de la Unión previsto para el periodo 2021-2027.

En cuanto a las próximas elecciones europeas, tres temas destacaban: el número de escaños después del Brexit, las listas transnacionales y la aceptación de los llamados Spitzenkandidaten o cabezas de lista. Solo hubo acuerdo sobre el primero de los temas. El Parlamento se reducirá a 705 diputados y se utilizarán 27 de los 73 que deja Reino Unido para compensar a los países mal representados (entre ellos España, que recupera cinco escaños, pasando de 54 a 59) y ajustar el reparto a los cambios de población.

Las listas transnacionales —o una circunscripción europea— fueron rechazadas hasta 2024... y ya veremos. Esta fue una de las banderas de Macron, quien había enarbolado su defensa como emblema de su europeísmo. De hecho, había obtenido incluso la complicidad de Italia y España y de todo el federalismo europeo que, desde hace años, considera esta propuesta como un simbólico paso adelante en la legitimación democrática del proyecto europeo. Libramos una dura batalla para conseguirlo, pero el pleno del Parlamento, muy influenciado por el neonacionalismo antieuropeo y por los países pequeños, temerosos de su marginación en esas listas, derrotó la idea. El Consejo se frotó las manos y tiró al cajón del olvido esa bandera.

Pero, curiosamente, allí donde el Parlamento había mostrado unanimidad exigiendo que el Consejo solo propusiera al Parlamento un candidato a presidir la Comisión que hubiera encabezado la candidatura del partido ganador, nos encontramos con que el Consejo reivindica su derecho a proponer a quien quiera. ¡Y Macron se suma a esta idea, en contra de todo su europeísmo anterior! ¡Incomprensible! El Consejo nos pide recordar el tratado que le otorga la exclusividad en la propuesta y se olvida de que el Parlamento tiene la facultad de aprobarlo o no.

¿Por qué tiene importancia el Spitzenkandidat? Es fundamental que el debate electoral gire en torno a Europa y no a los debates nacionales. Recuérdese además que en España habrá elecciones el mismo día a ayuntamientos y comunidades autónomas (y hay quien piensa que puede haber hasta generales), lo que puede ahogar literalmente el debate europeo. Es imprescindible que una persona encabece la candidatura de cada partido para que celebremos debates europeos, se confronten proyectos y se legitime al ganador para presidir la Comisión. El Consejo no ha aceptado esta regla, pero estoy seguro de que el próximo Parlamento no aceptará ningún candidato que no haya sido cabeza de lista de una familia política europea.

Libramos una dura batalla para conseguirlo, pero el pleno del Parlamento derrotó la idea. El Consejo se frotó las manos y la tiró al cajón del olvido

La parte económica es todavía más grave. Todo el mundo coincide en que los próximos años Europa tiene que afrontar retos ineludibles: pilar social, inmigración, defensa, agenda digital, conexiones energéticas e infraestructuras... Todo ello sin tocar la PAC (¡la agricultura europea no se toca!) ni la cohesión territorial, que se llevan entre ambas el 75% de un presupuesto equivalente al 1% del PIB europeo. Y para más inri, el Brexit, es decir, entre 10.000 y 12.000 millones de euros menos de ingreso.

¿Qué dice el Consejo? Que lo deja para más adelante. Es decir, renuncia a aprobar este marco financiero en este periodo de sesiones (antes de abril de 2019), con lo que se encomendará a otro Parlamento, con todo lo que eso supone. ¿Por qué? Porque es incapaz de resolver los intereses contrapuestos de cuatro países (el 'Financial Times' los llama “la banda de los cuatro”): Austria, Holanda, Dinamarca y Suecia se niegan a aportar más dinero y nadie se atreve a hincar el diente a los recursos propios, es decir, a que la UE obtenga ingresos propios de figuras fiscales nuevas (como por ejemplo las emisiones de CO2 o las transacciones financieras, o incluso un pequeño impuesto a los billetes de avión). En consecuencia, y a la vista de tal desafío... lo dejamos para el último minuto. ¡Decepcionante!

Recordando a Monnet, esta vez no hay solución, sigue la crisis... No avanzamos. Y créanme, sin un presupuesto en condiciones y con un mundo que no para, quedarse quieto es muy grave. Como dijera otro de los padres fundadores, Paul-Henri Spaak, hablando de Europa antes del Tratado de Roma: “No es demasiado tarde. Pero es ahora”.

Tribuna Internacional

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
2 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios