Peligra la Gran Coalición alemana por las elecciones en Hesse

Los sondeos para las importantes elecciones en Hesse dan un fuerte retroceso al partido de Merkel. Otro descalabro, tras el reciente en Baviera de sus socios de la CSU​

Foto: Angela Merkel, y el presidente del estado federado de Hesse y segundo de la Unión Cristianodemócrata (CDU), Volker Bouffier. (EFE)
Angela Merkel, y el presidente del estado federado de Hesse y segundo de la Unión Cristianodemócrata (CDU), Volker Bouffier. (EFE)

A pesar de su aspecto serio y severo, la canciller que llegó del espartano Este alemán dice cosas, tiene cosas, que recuerdan a nuestro inolvidable M. Rajoy. Los sondeos para las importantes elecciones de este domingo en el Estado federado de Hesse, en dónde se encuentra Frankfurt, la fábrica de nuestro dinero, dan un fuerte retroceso al partido de Angela Merkel, la democracia cristiana, que gobierna en coalición con los Verdes. La CDU pasaría del 38 al 27% de los votos, otro descalabro, tras el reciente en Baviera de sus socios de la CSU.

Merkel sabe que se suceden los frentes tormentosos y para intentar serenar el ambiente afirma que “el pasado es el pasado” y que lo que importa es el futuro. Bien, una brillante tautología, que no pasará seguramente a los anales de la ciencia política alemana. Cuando habla del “pasado”, la canciller quiere decir que en los últimos meses y años no se ha dejado de hablar del problema de los refugiados, a los que ella abrió la puerta en el verano de 2015, lo que ha provocado el ascenso de la ultraderechista y xenófoba Alternativa para Alemania. Esta formación, que se erige en defensora de “la gente pequeña”, machaca un día tras otro el monotema de la inmigración y sus peligros. Merkel se desplazó hacia el centro y la AfD ha ocupado el espacio más derechista.

Este ruido se está llevando por delante en Alemania a los dos grandes partidos. Y también debido a su anquilosamiento, todo hay que decirlo

AfD llegó al Bundestag en las generales del año pasado, tiene ya eco nacional, va entrando en los parlamentos regionales, en el bávaro en las elecciones de mediados de mes, y entrará, según los sondeos también en el de Hesse, con el 13% de los votos.

En los últimos tiempos, en Alemania, en Europa (Brexit o Italia), en Estados Unidos (Trump), en Brasil lo estamos viendo, se está votando más con la emoción que con la razón, gracias al ruido fenomenal que montan las redes sociales, aquellas que, Zuckerberg dixit, nos iban a traer más democracia, y que nos dejan más populismo. Bruselas ya ha advertido que las elecciones del año próximo al Parlamento Europeo pueden ser manipuladas por entidades o gobierno ajenos.

Este ruido se está llevando por delante en Alemania a los dos grandes partidos, la CDU y el SPD. Y también debido a su anquilosamiento, todo hay que decirlo.

Los socialdemócratas sufrirán otro desplome como en Baviera, donde han retrocedido hasta el quinto puesto, y pasarán del 30 al 20%. Simplemente, no tienen perfil. Un día son populistas, otro de izquierdas, algunos, de centro derecha, y así no hay quién les siga o quién les vote, estiman los analistas. El semanario 'Der Spiegel' dice que son como unos grandes almacenes donde puedes encontrar de todo. El problema es que no entra nadie. Peor aún, es un partido de aparato, de militantes que se preocupan más de sí mismos que de los problemas de la gente. Aunque esto también nos suena por estas latitudes.

Y suben con fuerzan los Verdes, el partido al que llaman “la aspiradora” porque recoge los votos perdidos por los otros, sobre todo de la CDU y del SPD. Subieron en Baviera, son la segunda fuerza, y los primeros en las grandes ciudades. Según los sondeos, los ecologistas, que ya gobiernan en coalición en Hesse con la CDU, van a ser los grandes vencedores, subiendo del 11 al 19%. Tercer partido, pegado al SPD.

Al frente de la lista regional está el ministro de Economía de Hesse, Tarek al-Wazir, la figura más apreciada en el Estado federado. Hijo de padre yemení y madre alemana, pasó parte de su adolescencia en Sanáa, la capital del país hoy tan maltratado. Buen lugar para aprender. Los nuevos Verdes son gente joven y de edad mediana, de clase media y medio alta, frescos, pragmáticos, que han pasado de ser aquella tropa inicial un tanto caótica a presentar un perfil que algunos califican de “liberales de izquierda”.

Recogen votos, sobre todo, de una socialdemocracia anquilosada, pero también de sectores del centro derecha que les ven como un factor de equilibrio, de contrapeso, frente al auge de la extrema derecha, porque son muy tolerantes en el tema de la inmigración.

El sector de los “realos”, los realistas, posibilistas, ganaron hace tiempo la batalla a los “fundis”, los fundamentalistas herederos las revueltas de los sesenta del siglo pasado. Hoy, no prometen asaltos a los cielos. Su programa consiste en no ofrecer cosas que no se puedan hacer. Lo ecológico debe ser rentable. No hacen propuestas arriesgadas porque un partido que aspira a crecer, afirman, no se lo puede permitir. Como saben que lo del coche eléctrico, hoy, es una cosa de ricos porque pocos pueden permitirse un enchufe en casa, apoyan los esfuerzos para conseguir que los coches contaminen menos.

Tarek Al-Wazir durante un acto de campaña para las elecciones en Hesse, en Frankfurt, el 25 de octubre de 2018. (Reuters)
Tarek Al-Wazir durante un acto de campaña para las elecciones en Hesse, en Frankfurt, el 25 de octubre de 2018. (Reuters)

La canciller habla del futuro. El problema es que vienen nubarrones, y no solo políticos. Los precios de los alquileres han estallado en un país donde la vivienda era asequible. Y casi la mitad de la población tiene sus sueldos prácticamente congelados hace años. Cruzando los datos, mucha gente no va a vivir muy bien. Algo inaudito en el viejo Estado, modelo de bienestar.

La previsión de crecimiento para este año en Alemania ha bajado del 2,2 inicial al 1,7%. Desde enero, el índice Dax de la bolsa de Frankfurt ha recortado 2.000 puntos. Y el Brexit puede ser una bomba. Las empresas alemanas emplean a 400.000 trabajadores en el Reino Unido. De momento, en Hesse se vota mucho más que el parlamento regional. El nuevo revés que sufrirán los socialdemócratas les puede llevar a romper la Gran Coalición para intentar presentar un programa desde la oposición. Pero algunos dirigentes subrayan que “fuera hace más frío” y recuerdan la cita del maquiavélico político italiano: “lo que desgasta de verdad es estar en la oposición, no en el gobierno”. Y si costó mucho formar la actual alianza CDU-CSU-SPD, más difícil sería llegar ahora a un acuerdo.

Tras el retroceso en Baviera, Merkel reconocía que, a pesar de “la buena situación económica alemana”, que también es muy buena en Hesse, habían perdido la confianza de los ciudadanos. Cada día más voces en la democracia cristiana estiman que Merkel debería dar un paso a un lado, primero como presidenta del partido y, después, salir de la cancillería para proceder a la renovación de la CDU. Pero, como señalaba el semanario 'Die Zeit', a ver quién es el que se atreve a decírselo. El poder es el poder. Para unos y para otros. Y en otras latitudes, también.

Tribuna Internacional
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