El régimen de Maduro, en su laberinto: la opción de una intervención militar extranjera

¿Cuál será la conducta de la comunidad internacional ante esta exhibición de violencia y represión? El régimen profundiza su laberinto, al haber anunciado la ruptura con Colombia

Foto: Manifestantes se enfrentan con miembros de la Policía Nacional Bolivariana este sábado en la frontera con Colombia. (EFE)
Manifestantes se enfrentan con miembros de la Policía Nacional Bolivariana este sábado en la frontera con Colombia. (EFE)

Desde mayo de 2018, puede decirse que la suerte del régimen en Venezuela estaba definida, nacional e internacionalmente. Al ser desconocida la “reelección” de Nicolás Maduro en aquel mayo del pasado año, la consecuencia era que no se reconocería que pudiera pretender juramentarse como presidente de la República para un nuevo período constitucional (2019-2025) cuando terminara el de 2013-2019. Ya estaba anunciado: nadie reconocería la juramentación, como nadie había reconocido las “elecciones” de 2018. Al realizarla, el régimen se construyó su propio laberinto y en él entró a ciegas, como sostiene el jurista venezolano en el exilio Allan Brewer Carías.

El rechazo popular al régimen y a todo lo que significa el “socialismo” aplicado en el país, que solo ha originado miseria y más miseria, y, en paralelo, el reconocimiento al proceso de transición democrático liderado por la Asamblea Nacional y su presidente Juan Guaidó, ha seguido acrecentándose, y con ello, empujado al régimen a lo más hondo e intrincado del laberinto que se construyó a sí mismo, arrastrando consigo hacia esas tinieblas, además, al régimen de Cuba. Ante la pérdida de legitimidad del Gobierno, se han ido afinando las estrategias para el control social. Para esta fase se ha profundizado en la utilización de la mentira y el mal como recurso desmovilizador de la psique y el espíritu de los ciudadanos y del cuerpo social. Esta es la tendencia: deshumanizar. Al poder no le interesa la legitimidad sino el poder en sí, y por ello, centra sus energías y esfuerzos en las estrategias de desmovilización orientadas al control y la deshumanización social.

La hoja de ruta diseñada para poner en marcha el retorno a la democracia había sido definida por la Asamblea Nacional (Parlamento democrático) en tres pilares: cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres. Y el Presidente encargado Juan Guaidó fue el designado para liderar esta titánica tarea. El reconocimiento de la Presidencia encargada de Guaidó, de forma masiva por la comunidad internacional de estados democráticos, ha sido fundamental para avanzar en este proceso de retorno a la democracia.

Guaidó, siguiendo el guion, anunció para el 23 de febrero que desde el otro lado del Río Táchira en territorio colombiano entraría la ayuda humanitaria procedente de EEUU, y otros países, que se ha ido acopiando en los aledaños del Puente que une la frontera de Colombia y Venezuela, conocido como Puente de Tienditas por el caserío venezolano donde este conecta, en la vía de San Antonio del Táchira a Ureña.

En este contexto de incertidumbre pero de esperanza, el empresario inglés Richard Branson ideó la realización de un concierto con artistas internacionales destinado a recaudar fondos (100 millones de dólares) para ayuda humanitaria para el pueblo venezolano, bajo el lema: "Venezuela Aid Live". El lugar escogido es al otro lado del Río Táchira, en el Puente Tienditas del lado colombiano. La fecha, el viernes 22 de febrero, día antes del operativo previsto para el traslado de la ayuda humanitaria hasta territorio venezolano. La mirada del mundo estuvo puesta en ese rincón de la frontera colombo-venezolana, y el impacto de este evento transcendió lo artístico y musical para cruzar las puertas de la historia, como un hito por la lucha hacia la libertad y democracia en Venezuela.

Durante toda la noche del viernes hasta que amaneció, los voluntarios del operativo y actores implicados estuvieron en vela, ante la importante jornada que se avecinaba. Horas de tensión e incertidumbre. Desde muy temprano, los ojos del mundo han estado atentos a lo que está ocurriendo. Los voluntarios se congregaron desde primera hora de la mañana y se situaron en territorio colombiano en los tres puentes que conectan esta zona de frontera con el territorio venezolano: el puente internacional Simón Bolívar, que comunica con San Antonio de Táchira; el puente internacional Francisco de Paula Santander, que conecta con la localidad de Ureña, y el puente Tienditas, bloqueado con contenedores, que conecta con el caserío Tienditas en la vía que une San Antonio y Ureña.

Un hombre herido durante los enfrentamientos es ayudado en Ureña, Venezuela. (EFE)
Un hombre herido durante los enfrentamientos es ayudado en Ureña, Venezuela. (EFE)

Del lado venezolano, violencia, obstaculización y amenazas del régimen, para impedir que personas y vehículos pudieran entrar en territorio venezolano con la ayuda humanitaria. Mientras tanto, en el sur en la frontera terrestre con Brasil, se informó de que lograba entrar un camión con ayuda humanitaria a territorio venezolano. En el transcurso del día llegaron noticias de la masacre al pueblo pemón perpetrada por las Fuerzas Armadas en la frontera brasileña.

La opción militar extranjera

Una cadena humana de voluntarios, con convicción y esperanza, recorrió el Puente Internacional Simón Bolívar hacia el lado venezolano. Obstáculos y piquetes impiden continuar la marcha. El régimen soltó a los llamados “colectivos”, apoyados por las Fuerzas Armadas, que no solo crearon el terror en territorio venezolano, sino que también se infiltraron hacia territorio colombiano para confundir y desestabilizar a los voluntarios de ayuda humanitaria; son asesinos, mercenarios, paramilitares. Quemaron un camión con ayuda humanitaria que intentaba entrar por el puente hacia Ureña. En las fronteras marítimas, barcos de guerra del régimen amenazaron con abrir fuego contra el buque con ayuda humanitaria procedente de Puerto Rico. Se ordenó su salida de las aguas territoriales por seguridad de carga y ocupantes. A través de las redes sociales asistimos a un relato visual de lo ocurrido este sábado.

En el escenario de violencia puede activarse como opción la autorización de la Asamblea Nacional para el ingreso al país de una misión militar extranjera

Al caer la noche ya era inviable la entrada de la ayuda humanitaria por esta frontera, un escenario que era previsible. Los camiones fueron retirados y regresaron al centro de acopio. 60 militares, de diversas fuerzas y grados, cruzaron la frontera hacia Colombia y se pusieron a la orden del presidente Guaidó. Seguirá la presión para intentar introducir en Venezuela la ayuda humanitaria, a pesar de la violencia y obstaculización del régimen, según la Coalición Ayuda y Libertad Venezuela. Colombia decide cerrar los puntos de acceso a Venezuela los días 24 y 25 para valorar los daños ocurridos. El apoyo del Presidente de Colombia, de Chile y el Secretario General de la OEA ha sido fundamental, con su presencia física, en esta jornada.

En el escenario de violencia y muerte que el régimen ha dado como respuesta a estos eventos, puede activarse como opción la autorización de la Asamblea Nacional para el ingreso al país de una misión militar extranjera con fundamento en la Constitución, ante los delitos de lesa humanidad que sigue perpetrando el régimen. Si bien la palabra intervención es un término maldito en América Latina, para algunos sectores de la sociedad democrática venezolana y de la comunidad internacional aliada parece ser la única opción para exterminar la peste que bajo el lema de Socialismo del Siglo XXI ha empobrecido y arruinado cruelmente al pueblo venezolano.

Durante la madrugada en España, el Presidente encargado Guaidó hacía un balance de esta jornada y anunciaba que sigue la hoja de ruta hasta lograr el cese de la usurpación por el régimen. Se reunirá con el Grupo de Lima este lunes. Y anunció que la presión interna y externa seguirá para lograr la liberación. De igual manera, planteará a la comunidad internacional de manera “formal” que se mantengan abiertas todas las opciones para la liberación del régimen.

Manifestantes se enfrentan con miembros de la Policía Nacional Bolivariana en la frontera con Colombia. (EFE)
Manifestantes se enfrentan con miembros de la Policía Nacional Bolivariana en la frontera con Colombia. (EFE)

Para concluir este análisis, aunque los acontecimientos siguen en pleno desarrollo, dejamos estas reflexiones:

.- Tras esta jornada de crueldad y horror, cabe preguntarse, ¿pueden los venezolanos sin apoyo contundente de la comunidad internacional salir de este régimen tiránico? El anuncio del Presidente Guaidó al final de la jornada de ayer es sugestivo.

.- ¿Es factible un escenario de diálogo con el régimen como propone un reducido sector de la comunidad internacional? Cada vez más el régimen se empaña masacrando al pueblo, una acción de represión brutal.

¿Es factible un escenario de diálogo con el régimen como propone un reducido sector de la comunidad internacional?

.- ¿Cuál será la conducta de la comunidad internacional que apoya el proceso de transición ante esta exhibición de violencia y represión del régimen contra civiles desarmados?. Podrán valorarse todas las opciones posibles.

.- El régimen profundiza su laberinto, al haber anunciado en la tarde del sábado ruptura de relaciones diplomáticas con Colombia. Algo que ya estaba roto. Colombia responde que no le reconoce como presidente, sino como usurpador.

.- ¿Cuál será la jugada de Cuba ante este contexto? Recomendará frenar cualquier cambio hacia la democracia y la libertad, pero el régimen de La Habana no tiene fuerzas para rescatar y sostener al régimen venezolano. Recuperaría sus tropas y su personal, muy odiados en Venezuela, y se marcharían hacia Cuba, si acaso ofreciéndoles asilo a un grupo de funcionarios venezolanos.

Terminamos esta columna con una frase contenida en una de las obras literarias más importante de la cultura venezolana, la novela 'Doña Bárbara' de Rómulo Gallegos (1884-1969), político y escritor venezolano, considerado como uno de los maestros de la novela hispanoamericana: Venezuela es una “tierra irredenta donde una raza buena ama, sufre y espera”.

*José Luis Villegas Moreno es Investigador de la Cátedra América Latina-UPComillas.

Tribuna Internacional

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