Hablemos de Europa

George Steiner decía que “lo que no se nombra, no existe”. Pero nosotros debemos hablar de Europa si queremos integrar innovación y tecnología en cada uno de los sectores económicos

Foto: Un hombre con la bandera de la Unión Europea detrás. (Reuters)
Un hombre con la bandera de la Unión Europea detrás. (Reuters)

Aunque no sabremos la responsabilidad de municipales y autonómicas simultáneas con unas elecciones europeas que han crecido en participación, en el último Eurobarómetro, los españoles ya resultamos ser profundamente europeístas. Un 83% nos sentimos ciudadanos de la Unión Europea, frente a la media del 71% del resto de los países de nuestra Unión. Y digo nuestra. Nuestra Unión. Una Unión para la que acabamos de elegir a nuestros representantes en el Parlamento Europeo. Y sobre las que hemos hablado durante la campaña… siendo optimistas… lo justo.

George Steiner decía que “lo que no se nombra, no existe”. Y debemos hablar de Europa. Porque ese es el camino para que deje de ser un ente abstracto, un agente externo sobre el que “echar balones fuera” o en el que ver constantes líneas rojas, y pase a ser el gran proyecto del que formamos parte. Un proyecto ambicioso pero real. Ese paso al frente que nos permitirá seguir creciendo en Comunidad. Que ya lo decía Ortega y Gasset: “el europeo no puede vivir a no ser que se embarque en una empresa unificadora”.

Comencé a escribir estas líneas en el avión que me devolvía a España desde la XIII Cumbre de Cotec Europa, en la que hablamos, entre muchos otros temas, del reto al que nos enfrentamos de cómo integrar innovación y tecnología en cada uno de los sectores económicos. Innovación: esa otra palabra que nos remite al mundo de las ideas pero que no terminamos de oler, saborear o ver con claridad.

La Unión Europea está trabajando para consolidar el Mercado Único Digital. En ese mismo Eurobarómetro, un 72% de los españoles (casi 10 puntos más que la media europea) se mostraba a favor. Y eso pasa por la soberanía tecnológica y la inversión en emprendimiento. Frente a gigantes como Estados Unidos o China, en un contexto sobre el que podrían escribirse líneas y líneas, no puede existir competencia si no hay unidad.

EEUU, China y Europa son relativamente similares en extensión. China duplica y va camino de triplicar al total de la población europea. Y en estos dos países existe una homogeneidad idiomática y cultural que permiten un crecimiento exponencial de iniciativas y proyectos locales. Europa, sin embargo, cuenta con barreras geográficas, idiomáticas y culturales que nos enriquecen, por encima de todo, pero que hacen mucho más difícil alcanzar esa velocidad de crecimiento.

Algunos privilegiados podemos ver, oler y masticar Europa e innovación en nuestro día a día. Y también debemos hablar más de ellas. Porque Madrid, sin ir más lejos, se ha convertido en un 'hub' mundial de movilidad. Porque Barcelona se ha posicionado como uno de los centros tecnológicos más importantes del Sur de Europa. Porque muchos jóvenes, de distintas nacionalidades dentro de Europa, ya trabajan mano a mano, día a día, desde una diversidad que nos engrandece.

La innovación, la creatividad y la empatía se enriquecen con la cultura. Pero debemos estimularlas y para ello nada mejor que aprender

Porque son ya muchos los emprendedores que han logrado vencer múltiples barreras y posicionar a Europa dentro del panorama tecnológico mundial gracias a la creación de empresas como Spotify, BlaBlaCar o Wallapop. Porque son muchos los ejemplos de nuestro viejo continente que nos deben servir como modelo y a los que debemos servir como referente. Pero sobre todo, porque no podemos quedarnos atrás.

La innovación, la creatividad y la empatía se enriquecen con la cultura. Pero debemos estimularlas y para ello nada mejor que aprender. Y se aprende más y mejor si lo hacemos juntos. Europa tiene la historia, tiene los recursos y por tanto la capacidad de ser referente. Si Europa no entra en nuestra ventana de Overton estaremos perdiendo una gran oportunidad. Dejemos de hablar de pasado y volvamos a ilusionarnos hablando de futuro. Y eso pasa por volver a hablar de Europa.

Álvaro Zamácola*, Director General de BlaBlaCar para España y Portugal

Tribuna Internacional
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