histórica victoria en las parlamentarias

Zelenski no era una broma: tsunami electoral en Ucrania

Su partido Servidor del Pueblo, con apenas cinco meses de vida y candidatos sin experiencia política, ha tenido la votación más alta desde el retorno de la democracia en Ucrania

Foto: Elecciones en Ucrania. (Reuters)
Elecciones en Ucrania. (Reuters)

El nuevo presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, ha culminado su vendaval en el tablero político del país que empezó con su elección el 21 de abril y marcó un nuevo hito su histórico triunfo en las elecciones parlamentarias de este domingo. Su partido Servidor del Pueblo, con apenas cinco meses de vida, ha tenido la votación más alta desde el retorno de la democracia en Ucrania (alrededor de un 44%, según los primeros resultados parciales).

Un partido íntegramente formado por candidatos sin experiencia ni pasado político. Y una campaña electoral innovadora que se hacía oír por las redes. Así como un posible aliado que se asoma en la Rada (parlamento) de Kíev: Golos (Voz) con más del 6% de los votos y liderado por el cantante Svyatoslav Vakarchuk, con un marcado perfil liberal y europeísta.

Renuncien a saber con exactitud en las horas y quizás días venideros el número exacto de diputados que conformarán la mayoría de Gobierno. El sistema electoral ucraniano establece que 199 de los 424 escaños se eligen por circunscripciones uninominales. Muchos de los diputados de las circunscripciones uninominales venden caro su apoyo y en el Parlamento no se enseñan las cartas hasta que se vota el primer ministro y el Gobierno propuesto por el presidente -y donde se vota también la confianza a cada uno de los ministros-. Lo que parece claro es que la agenda reformista de Zelenski tendrá un parlamento ampliamente a su favor.

La otra nota de esta cita electoral es que la segunda fuerza en el Parlamento es la Plataforma Opositora del magnate Viktor Medvechuk quien, tres días antes de las elecciones, se reunió con el presidente Vladímir Putin en San Petesburgo para mostrar la sintonía de esta opción política con Rusia y los deseos de restablecer mejores relaciones entre los dos países – hoy prácticamente estranguladas. No deja de invitar a la reflexión que un país que desde marzo de 2014 tiene un conflicto abierto con Rusia por la anexión de Crimea y la Guerra en el este de Ucrania (Donbás) tenga una expresión política que se puede hacer con alrededor del 12% de los votos y que aboga por mejorar las relaciones con Rusia.

Activismo occidental

Estas son las primeras elecciones en muchos años en los que la influencia occidental – representada por embajadores con instrucciones invasivas en los asuntos domésticos, ONGs bien alimentadas con fondos occidentales que hacían la misma o más política que los candidatos y 'think tanks' hipercativistas- han disminuido sustancialmente su influencia.

Esta es una buena noticia que ayuda a aflorar la rica y compleja realidad de la identidad ucraniana. Una buena noticia, además, que la aleja del gran engaño que fueron las promesas de la Cumbre de Vilna de noviembre de 2013 que tenían que definir el partenariado oriental de la Unión Europea y donde se vendieron promesas de levantamiento de visados, integración en la OTAN y asociación preferente con la UE. A los pocos meses, el león ruso rugió en Crimea y en el este de Ucrania.

Un aviso previo fue la breve guerra de Georgia de agosto de 2008. La Unión Europea tiene pendiente definir un nuevo modelo de relación con Rusia que ya no se debe basar en probar los límites de la paciencia rusa en la expansión occidental hacia sus fronteras. La geopolítica juega su papel, pero las guerras híbridas, los ciberataques y las campañas de desinformación son las armas de nuestros días.

Un nuevo vector

En Ucrania esta vez se ha votado menos bajo el influjo del vector Occidente o Rusia y mucho más en otra divisoria: nuevos políticos sin experiencia pero tampoco hipotecas de un pasado turbio y viejos políticos que se han vendido como occidentales pero que eran piezas arqueológicas de aquellos tiempos postsoviéticos. Petro Poroshenko y Yulia Timoshenko han caído del pedestal y se consuelan con discretas terceras y cuartas posiciones por debajo del 9%. Hoy la política ucraniana tiene más esperanza que en estos últimos años de imposturas y manipulaciones.

Otra buena noticia, muy buena, es que los partidos radicales se han quedado fuera del parlamento. Ucrania es hoy más cívicamente respirable que antes con estos fanáticos radicales que lo emponzoñaron todo en los últimos años, también las relaciones a nivel europeo y el Consejo de Europa.

El cómico Zelenski jugó bien su papel de actor y despistó a muchos que no supieron de su condición también de guionista, actor, productor y licenciado en derecho, hijo de ingenieros. El comediante no era una broma. Acaba de alcanzar una victoria histórica con un mandato claro de gobierno que tiene un mensaje inequívoco de enviar en la esquina de la puerta de salida los viejos políticos de los últimos 25 años. El magnate y aliado de Zelenski, Ihor Kolomoysky, lo debe estar mirando con una sonrisa difícil de disimular y pensando en aquellos platos que se deben servir fríos.

Tribuna Internacional
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