'Mujeres de Alá' vs 'Mujeres de corazón'. La realidad más allá de 'Irán vs Estados Unidos'

Lida Sherafatmand es artista iraní. En medio de la escalada EEUU-Irán, pide que no se caricaturice a los ciudadanos iraníes, bajo un régimen que gobierna con el terror

Foto: Mujeres en Irán celebran el ataque contra tropas estadounidenses, en respuesta a la muerte de Qasem Soleimani. (Reuters)
Mujeres en Irán celebran el ataque contra tropas estadounidenses, en respuesta a la muerte de Qasem Soleimani. (Reuters)
Autor
Tiempo de lectura6 min

La verdadera identidad de una nación reside en la vida cotidiana de sus ciudadanos, y las relaciones auténticas de la nación recaen en la conexión sentida y vivida a través de sus artistas. En medio de la última escalada de tensión entre Irán y EEUU, quiero destacar las otras relaciones existentes, más auténticas y reales, entre las dos naciones, pero a las que lamentablemente se le da poco espacio en los medios de comunicación. Incluso en el mundo del arte hoy en día hay poco espacio para el arte hermoso y sereno en el afán mediático de destacar "lo impactante".

La colección "Mujeres de Alá", de mi colega artista Shirin Neshat, ha mostrado una imagen al mundo con la que todos ya estaban familiarizados: mujeres cubiertas de negro, sosteniendo un arma. Las instituciones internacionales han estado promoviendo y celebrando esa obra, sin darse cuenta de que con ella promovían una alienación y división amargas, sin comprender y escuchar lo que hay en el corazón de esas "mujeres de Alá".

Una visitante observa una de las obras que se incluyen en una exposición de Shirin Neshat. (EFE)
Una visitante observa una de las obras que se incluyen en una exposición de Shirin Neshat. (EFE)

Nací en 1977 en Irán, país donde crecí y pasé mi adolescencia. En ese tiempo, como no podía ser de otra manera, acudí a escuelas controladas por el régimen de la República Islámica. Presencié y experimenté, por tanto, todo su sistema educativo desde dentro, no como espectador que mira las imágenes desde fuera tratando de interpretarlas desde un punto de vista externo. Shirin Neshat no creció bajo la República Islámica de Irán, sino que expresó todo lo que vio en su visita a Irán cuando concluyó sus estudios en Estados Unidos. Como yo, ella también es artista en el exilio. Respeto plenamente su trabajo y su voz como artista, y creo igualmente que es de suma importancia que se escuche la voz de otras artistas femeninas en el exilio. No obstante, el ruido de las amenazas y el miedo impiden presenciar otras realidades tan importantes pero que pasan desapercibidas.

No obstante, el ruido de las amenazas y el miedo impiden presenciar otras realidades tan importantes pero que pasan desapercibidas

El corazón de una mujer que se cubre a sí misma anhela ese ideal de ser buena y pura, como cualquier otra mujer que lo busca, pero que lo expresa de otras maneras. Si ese cubrimiento es una forma de acercarse a Dios (como lo hacen la mayoría de las mujeres cristianas ortodoxas y las monjas cristianas) o para mantener su belleza discreta y sin atraer la atención, son cuestiones que responden a dilemas personales. Lo que está mal es, por supuesto, la enérgica imposición, porque la flexibilidad en la vestimenta permite espacio para el desarrollo personal.

Un gobierno que recurre a un comportamiento dictatorial está tratando de hacer valer su autoridad ante la población sin ver que la autoridad obtenida a través del terror es demasiado débil y no sostenible a largo plazo. Quien respeta la dignidad de los demás no necesita el terror para sobrevivir. Cuando la gente común recurre al miedo significa que están claramente alienados y expresan esa alienación mediante el odio hacia los demás.

Inducción del terror

La actual escalada entre Estados Unidos e Irán es la inducción del terror. Deseo que cambie el gobierno iraní por el espacio excesivamente restringido que ha creado para sus ciudadanos. Esto sucederá cuando haya mayoría entre los que quieren el cambio. Mientras tanto, deseo que el mundo escuche mi voz como artista que creció allí y amplíe su visión sobre la realidad iraní: la conexión auténtica entre dos naciones ocurre solo a través de la cultura y las artes, también mediante la ciencia y por supuesto la amistad sincera entre los ciudadanos de ambas naciones. Los jefes de Estado que intentan interactuar en nombre de su gente apenas pueden tocar la superficie de esos vínculos.

El Gobierno iraní que usa armas de fuego contra sus ciudadanos desarmados demuestra a la población dentro y fuera del país que su administración es defectuosa y no amada.

El Gobierno estadounidense, poniendo en su punto de mira lugares del patrimonio cultural, está equivocado tanto a corto como a largo plazo. Usar tal fuerza contra un punto militar podría ganar una guerra, pero contra los puntos culturales arruinaría parte del patrimonio histórico de su propia civilización humana.

Conflicto de identidad

En mi vida, la cuestión de la identidad siempre ha supuesto un gran problema a resolver. Primero perdí mi ciudad natal, en la fronteriza Jorramchar, en la guerra Irán-Irak (en 1980), y tuvimos que mudarnos primero a Teherán y más tarde a Ahvaz, con identidades culturales muy distintas. Miembros de mi familia fueron ejecutados por el régimen y otros fueron asesinados en los bombardeos. Todo eso me causó alienación del mundo entero, no solo del régimen. Desde entonces he tratado de conectarme a través del arte para que las personas puedan ver y sentir la interconexión antes de quedar atrapados o dominados por el ruido de las pomposas amenazas de los jefes de estado.

A la edad de 14 años nos mudamos a Malta, allí tuve que enfrentar otra identidad cultural, además de las complicaciones que supone el estatus de refugiado político, y cómo eso se percibe como una identidad en sí misma. En 2006 me mudé a París para seguir mi camino artístico. Allí me encontré con otra identidad cultural y códigos de comunicación completamente diferentes. Como artista a la que le gusta navegar por el corazón y el alma humanos, no me supone ningún problema que me llamen maltesa o iraní, occidental u oriental. No limitarme a una identidad en concreto y aprovechar todas las cualidades distintas pero complementarias es lo que me ha dado una sensación de pertenencia al mundo, en lugar de tener que imitar a un determinado grupo solo para ser admitido como ciudadano.

Lida Sherafatmand, artista iraní. (Cedida)
Lida Sherafatmand, artista iraní. (Cedida)

Si la pintora estadounidense Georgia O'Keeffe simboliza con un corazón el alma de una nación al tiempo que llama la atención sobre la belleza y la sensualidad de las flores con su arte, yo represento el alma de Irán mientras llevo con mi arte esas hermosas flores al corazón de lo que nos hace humanos. He honrado la herencia que O’Keeffe trajo al mundo del arte y tal es el avance entrelazado de las civilizaciones.

Espero que los lectores vean que además de ''Mujeres de Alá'' existen también ''mujeres de corazones'' que muestran un lado distinto al que estamos acostumbrados de las relaciones entre Irán y EEUU, una conexión que se basa en un profundo respeto y sincero aprecio, una conexión de comprensión y apreciación. Sí existe, y es real. Y corresponde a los lectores dejar más espacio para ese tipo de relaciones, hasta que prevalezca su espacio. No podemos resolver un problema con la misma mentalidad que lo creó. Si se está haciendo algo sobre la base del terror, debemos aplicar una mentalidad distinta a la aterrorizada/aterradora. En el siglo XXI, la resolución de conflictos es parte de la alfabetización de todos los ciudadanos de la sociedad internacional.

*Lida Sherafatmand es pintora y académica en Relaciones Internacionales nacida en Irán y refugiada en Malta. Lida es artista residente en el Instituto Hanse-Wissenschaftskolleg para estudios avanzados en Alemania.

Tribuna Internacional
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
1comentario
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios