Coronavirus, datos e inteligencia artificial: Europa tiene que acelerar

La pandemia del Covid-19 está poniendo de relieve que la digitalización es también determinante para afrontar, ahora y en el futuro, crisis sanitarias como esta

Foto: Un robot dedicado a aportar indicaciones sobre las medidas de protección contra el virus a los clientes de un supermercado alemán. (Reuters)
Un robot dedicado a aportar indicaciones sobre las medidas de protección contra el virus a los clientes de un supermercado alemán. (Reuters)

Quedan aún semanas para que concluya la pandemia, pero ya es posible extraer algunas lecciones. Una de ellas, a mi juicio imprescindible, es que Europa debe pisar a fondo el acelerador de la digitalización.

El lector recordará que, hace poco más de tres meses, durante la presentación de las líneas maestras para esta legislatura, la presidenta de la Comisión, Von der Leyen, anunció como objetivo prioritario lograr que Europa "lidere la transición hacia un planeta saludable en un nuevo mundo digital", haciendo así del Acuerdo Verde y la transformación digital los cimientos de su mandato. El consenso fue entonces unánime. Hoy también hay unanimidad en que, junto a esos dos ejes, Europa debe atender las terribles consecuencias humanas, sociales y económicas de la pandemia del Covid-19.

Lo que en estas líneas quiero poner de manifiesto es que esta crisis ha demostrado que para Europa es crucial acelerar al máximo su transformación digital. Y no solo porque, en una economía global, la digitalización es el factor decisivo para ser competitivos y contribuir así al progreso y bienestar de nuestras sociedades. La realidad está poniendo de relieve que la digitalización es también determinante para afrontar, ahora y en el futuro, crisis sanitarias.

Países como Corea del Sur merecen, desde esta perspectiva, estudio. Su eficacia en la respuesta a la pandemia está directamente relacionada con su elevadísimo nivel de digitalización (y aquí me permito el inciso de recomendar la entrevista en que la ministra de Exteriores coreana explica el papel que ha desempeñado la tecnología durante esta crisis, por lo demás una muestra excelente de comunicación política). Las llamadas 'IT societies' están mucho mejor preparadas para resolver problemas sanitarios de esta escala y naturaleza.

Europa se ha convertido en el epicentro global del Covid-19. Estos días de confinamiento, nos han hecho ser conscientes de la importancia de disponer de redes de muy alta capacidad. Estas infraestructuras nos han permitido el contacto permanente con nuestros seres queridos y han facilitado la respuesta solidaria de individuos, organizaciones y empresas. Gracias a ellas, hemos podido mitigar los efectos negativos de la cuarentena a través del teletrabajo, la enseñanza 'online', el entretenimiento y el ocio, o el comercio electrónico.

Labores de los equipos de sanitarios en Bruselas, Bélgica. (EFE)
Labores de los equipos de sanitarios en Bruselas, Bélgica. (EFE)

Pero el confinamiento ha puesto también de manifiesto el ancho margen de mejora que Europa tiene en materia digital y el potencial enorme que nuevos desarrollos como la inteligencia artificial y el análisis de datos ofrecen a la hora de enfrentarse a situaciones sin precedentes como la actual. Y esto es algo que debe preocuparnos y ocuparnos desde este mismo momento.

El 30 de enero, una semana antes de que las organizaciones internacionales publicaran información oficial sobre la epidemia, los sistemas de inteligencia artificial (IA) de HealthMap, del Boston Children’s Hospital, alertaron sobre el nuevo coronavirus y su propagación más allá de China. La IA también se ha utilizado durante estas semanas para tratar de identificar personas infectadas a través de la detección de signos visuales de Covid-19 en imágenes de tomografías computarizadas de pulmón.

Sin embargo, sus posibilidades están muy lejos de ser aprovechadas. La IA permite monitorizar, en tiempo real, los cambios en la temperatura corporal mediante el uso de sensores portátiles y rastrear la propagación de la enfermedad. También puede procesar grandes cantidades de datos no estructurados para la predicción de nuevos casos, su ubicación e identificar qué segmentos de poblaciones van a afrontar un mayor riesgo. Junto a lo anterior, la IA puede ser de extrema utilidad a la hora de optimizar los flujos de tráfico y mejorar la eficiencia de la logística y la cadena de suministro, ya sea de equipos médicos o de productos esenciales.

La IA permite monitorizar, en tiempo real, los cambios en la temperatura corporal mediante sensores portátiles y rastrear el virus

Y, en este contexto, ¿cuál es el papel de la Unión Europea? Como he señalado al comienzo, las instituciones europeas eran ya muy conscientes de la importancia estratégica de la IA y de los datos desde una perspectiva no solo económica sino también geoestratégica. Y por eso, en febrero, la Comisión presentó el Libro Blanco de Inteligencia Artificial y la Estrategia Europea de Datos. La pandemia del Covid-19 ha subrayado la importancia de estos objetivos pues, con toda probabilidad, la gestión de los riesgos asociados a enfermedades infecciosas seguirá siendo un desafío continuo.

Europa debe aprender de esta desgraciada circunstancia. Y del mismo modo que debemos avanzar en el desarrollo del mercado único digital, tenemos que garantizar que los datos fluyan dentro de la UE en todos los sectores. Y tenemos que promover la inversión en estándares, herramientas e infraestructuras de próxima generación que permitan almacenar, procesar y agrupar datos interoperables en sectores críticos (como la salud y el transporte). Es decir, necesitamos un espacio común de datos. Esto es crucial.

El comisario Thierry Breton. (Reuters)
El comisario Thierry Breton. (Reuters)

Por supuesto, los datos generados por el sector público deben estar disponibles. Los investigadores, las instituciones públicas y las pymes han de tener un acceso preferencial. También es necesario incentivar el sector privado para que sus datos sean accesibles. Un ejemplo concreto es el de los datos extraídos de redes sociales, u operadores de comunicaciones electrónicas, que, anonimizados, pueden ser una forma efectiva de monitorizar y prever la evolución de una crisis epidémica como el Covid-19. De hecho, los operadores europeos, atendiendo la llamada del comisario Thierry Breton, ya están facilitando esos datos, respetando la privacidad y con el acuerdo de eliminarlos una vez la crisis haya finalizado.

Esta crisis ha puesto de manifiesto severas deficiencias en materia de prevención y coordinación. En una situación como esta, la UE debería haber garantizado desde el principio la fabricación y el suministro de material sanitario, entre otras cosas. Esas deficiencias han de revisarse y corregirse con urgencia para actuar ante futuras crisis, pero sería un error refugiarse en el nacionalismo, el proteccionismo y, en suma, en el euroescepticismo. Porque retos globales como el que ha supuesto el Covid-19 reclaman decisiones a escala. Ahí es donde reside el valor añadido de la Unión Europea, más relevante que nunca.

*Pilar del Castillo es eurodiputada y presidenta del Intergrupo Parlamentario sobre Inteligencia Artificial.

Tribuna Internacional
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