Ahora no es el momento de bajar la guardia

Es el momento de centrarnos en reforzar nuestra preparación y nuestra capacidad para proteger a nuestros ciudadanos en caso de que surjan nuevos brotes. Ahora, el factor tiempo es esencial

Foto: Foto: EFE.
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En toda Europa, los ciudadanos han afrontado un reto sin parangón en generaciones. En cuestión de meses, el covid-19 se ha propagado de forma exponencial, dando lugar a una emergencia de salud pública y una crisis económica que han alterado nuestra vida cotidiana como nunca antes habíamos visto.

Estos meses pasados nos han recordado a todos, de la manera más cruel, que la salud es un regalo. Y para proteger ese regalo, se han tomado medidas de salud pública sin precedentes destinadas a reducir el número de nuevas infecciones. Estas medidas, junto con los enormes sacrificios realizados por nuestros ciudadanos, han permitido el levantamiento progresivo de muchas de las restricciones impuestas en los últimos meses; una oportunidad para que nuestros ciudadanos y nuestras economías se tomen un respiro después de meses de confinamiento, un destello de esperanza.

Ahora no es el momento de bajar la guardia

Sin embargo, en muchos aspectos, estamos entrando en la fase más importante. Estamos asistiendo a la reapertura de los bares, restaurantes y salas de cine a nuestro alrededor, y muchos de nosotros nos estamos preparando para disfrutar nuestras vacaciones de verano. Nuestros ciudadanos esperan, con razón, que se reprogramen los hitos de la vida que se habían cancelado, como las graduaciones, los primeros pasos en la vida profesional de las generaciones más jóvenes, las bodas o las festividades. Sin embargo, la vigilancia y la prudencia por parte de todos son ahora más necesarias que nunca.

Si bien hemos asistido a una mejora constante de la situación en la Unión, como muestran el descenso del número de nuevos casos y de fallecidos y las camas vacías en los hospitales tras meses de caos y dificultades, el virus sigue estando muy presente entre nosotros y podría rebrotar una vez más, de manera contundente, si no tenemos cuidado. Ya se empiezan a ver señales, puesto que varios países de la Unión han comunicado un aumento de las infecciones o brotes localizados significativo.

Ahora no es el momento de bajar la guardia. Ahora es el momento de centrarnos en reforzar nuestra preparación y nuestra capacidad para proteger a nuestros ciudadanos en caso de que surjan nuevos brotes. Ahora, el factor tiempo es esencial.

El virus sigue estando muy presente entre nosotros y podría rebrotar de manera contundente si no tenemos cuidado. Ya se empiezan a ver señales

Por ello, hago un llamamiento a todos los Estados miembros para que aumenten las pruebas de diagnóstico, el rastreo de contactos y la vigilancia de la salud pública; cualquier nuevo brote potencial debe detectarse lo antes posible y ser inmediatamente contenido a nivel local. En ningún lugar de Europa, ningún evento supercontagiador o brote en una fábrica debería permitir que el virus comience a propagarse de nuevo de forma generalizada. Si bien la contención del covid-19 está salvando vidas y el tratamiento de las personas infectadas sigue siendo una prioridad, estos logros no pueden conseguirse a costa de los pacientes que padecen otras enfermedades. Por ello, hago un llamamiento a la solidaridad transfronteriza cuando las capacidades sanitarias a nivel nacional se vean superadas. Esto es ahora más necesario que nunca. Tenemos que evitar a toda costa que, tras el covid, el precio a pagar por los pacientes con enfermedades distintas sea todavía mayor.

Nunca jamás los trabajadores sanitarios deberían encontrarse en la situación de tener que elegir qué pacientes reciben el tratamiento que puede salvarles la vida. Por ello, hago un llamamiento a todos los Estados miembros para que se hagan una idea clara de sus necesidades en materia de suministros médicos, capacidades nacionales de producción y reservas de material esencial. Las herramientas a escala de la Unión para adquirir tales artículos están a su disposición, y ahora es el momento de utilizarlas.

Mientras disfrutamos de días más largos y más horas de sol, debemos ser conscientes de que este verano será distinto de todos los veranos anteriores. Este año, viajar puede ser un riesgo. Este año, hacer nuevos amigos y socializar puede ser un riesgo. Incluso el riesgo más pequeño puede tener enormes consecuencias. Por ello, hago un llamamiento a los gobiernos y a las autoridades públicas de toda la Unión para que se muestren firmes, claros y directos en su comunicación con los ciudadanos. Hasta la llegada de una vacuna o un tratamiento eficaz, nuestros ciudadanos constituyen la primera línea contra este virus.

A pesar de que estamos removiendo cielo y tierra para acelerar el desarrollo de vacunas contra el covid-19 y apoyando el acceso a tratamientos y a medicamentos intensivos, así como los ensayos clínicos de medicamentos reorientados a nuevos fines, por el momento la prevención del rebrote del covid-19 depende de nosotros, los ciudadanos, de que confiemos en las recomendaciones de los científicos y las sigamos al pie de la letra.

Necesitamos que todo el mundo se ponga manos a la obra y concentrar todos nuestros esfuerzos en evitar cualquier rebrote y en mantener aislados los brotes localizados. Todos debemos seguir mostrando la solidaridad y la paciencia que han permitido controlar el virus.

La Unión Europea se esforzará por avanzar y volver poco a poco a recuperar nuestras vidas. Pero lo haremos paso a paso, dando siempre prioridad a la ciencia y la protección de la salud pública.

*Stella Kyriakides, comisaria europea para la Salud.

Tribuna Internacional
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