Ningún país puede luchar solo contra el coronavirus

Hemos visto cómo han surgido barreras y diferencias entre los países cuando más necesitamos aunar esfuerzos. Las enfermedades no entienden de fronteras

Foto: Foto: EFE.
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Estos días ha tenido lugar la Asamblea General de Naciones Unidas, que, en su 75 aniversario, se ha celebrado por primera vez de forma virtual. Este año, el covid-19, la mayor emergencia sanitaria de este siglo, ha sido el desafortunado protagonista.

En estos meses de lucha contra el covid hemos visto cómo han surgido barreras y diferencias entre los países, precisamente cuando más necesitamos aunar esfuerzos, ya que las enfermedades no entienden de fronteras. Si queremos evitar otra pandemia de esta escala en el futuro, y las terribles consecuencias en cuanto al número de fallecidos y el impacto sanitario y económico que está causando el covid-19, necesitamos una respuesta internacional coordinada. Encontrar vacunas y tratamientos es fundamental y necesitamos un esfuerzo colectivo porque ningún país, ninguna compañía farmacéutica, lo va a conseguir por sí solo.

Si queremos evitar otra pandemia de esta escala en el futuro, necesitamos una respuesta internacional coordinada

Nuestra salud depende del acceso a una vacuna segura y eficaz. En el Reino Unido se están haciendo grandes progresos, con ensayos clínicos que se encuentran en una fase avanzada, gracias al encomiable esfuerzo de investigadores y científicos en instituciones como la Universidad de Oxford y el Imperial College —donde trabajan profesionales de todo el mundo, incluidos españoles—, y de compañías farmacéuticas como AstraZeneca. Sin embargo, los esfuerzos nacionales sirven de poco si no se ven apoyados por la cooperación internacional. Se trata de una carrera contra el virus, no de una competición entre países o compañías farmacéuticas.

Nadie estará a salvo a no ser que todos estemos a salvo.

Los esfuerzos nacionales sirven de poco si no se ven apoyados por la cooperación internacional. No es una carrera entre países

El Gobierno británico se comprometió desde el principio a trabajar por una respuesta mundial a la crisis. Esta misma semana, el ministro británico de Asuntos Exteriores, Dominic Raab, participó en un evento virtual sobre vacunas, terapias y diagnóstico del covid-19 en el marco de la Asamblea General de la ONU, junto con el secretario general de la ONU, el director general de la OMS y Sudáfrica, con el objetivo de construir un consenso político más fuerte para una respuesta global a la pandemia. Los participantes de este encuentro se han comprometido a destinar más de 850.000 millones de euros para apoyar el Acelerador de Herramientas de acceso a covid-19 (ACT-A). Esta plataforma, que reúne a gobiernos, científicos, empresas y sociedad civil para acelerar el desarrollo, producción y acceso equitativo a las pruebas, tratamientos y vacunas, está considerada la solución multilateral más prometedora para acabar con la pandemia.

En la misma línea de colaboración internacional, mi primer ministro, Boris Johnson, ha anunciado una contribución de más de 600 millones de euros a COVAX, el pilar del Acelerador de Herramientas dedicado a distribuir la futura vacuna contra el covid en todo el mundo. La gran mayoría irán destinados a garantizar el acceso a la misma de los 92 países más pobres del mundo. Sin embargo, no debemos conformarnos con el progreso logrado hasta ahora; necesitamos más esfuerzos, compromisos y financiación.

Gran relación con España

La magnífica cooperación entre el Reino Unido y España en todos los ámbitos de la ciencia tiene una fuerza especial en el campo de la salud. Hay unos 5.000 científicos e investigadores españoles trabajando en mi país, incluyendo la lucha contra el coronavirus, ya sea con la búsqueda de una vacuna o investigando formas de mejorar el diagnóstico y el tratamiento. Entre ellos se encuentran los españoles que trabajan en el Instituto Jenner para la Investigación de Vacunas de la Universidad de Oxford. Y también hay enfermeros y médicos que trabajan en la Seguridad Social británica —el NHS—. A todos ellos, al igual que a los voluntarios españoles que participan en los ensayos clínicos de vacunas en mi país, quiero darles las gracias.

Unos 5.000 científicos e investigadores españoles están trabajando en Reino Unido, ya sea con la búsqueda de una vacuna o investigando

El trabajo multilateral sobre vacunas, terapias y diagnósticos ha recorrido un largo camino. Pero debemos redoblar urgentemente nuestros esfuerzos para garantizar que pasamos de las palabras a los hechos.

Hace casi 200 años fallecía en el Reino Unido Edward Jenner, un médico que creó la primera vacuna mundial y que ha dado nombre al admirable Instituto Jenner de Oxford. Que su lucha por inmunizarnos de las enfermedades nos sirva de inspiración para trabajar juntos para acabar con esta pandemia. Ningún país lo conseguirá solo.

Hugh Elliott, embajador británico en España.

Tribuna Internacional
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