3 de noviembre: gana Biden, y después ¿qué?

Supongamos que el triunfo de Biden es suficientemente claro y se produce una transición pacífica. ¿Qué cambios se pueden producir en la política de EEUU?

Foto: Joe Biden, candidato demócrata. (Reuters)
Joe Biden, candidato demócrata. (Reuters)

Lo que parecía imposible hace sólo nueve meses está a punto de producirse, un cambio en la presidencia de los Estados Unidos. En febrero de este mismo año, todas las encuestas y líderes de opinión daban por segura la elección de Donald Trump para un segundo mandato, a pesar de su personalidad tan controvertida, gracias a la buena marcha de la economía y los niveles muy reducidos de desempleo.

Entonces llegó la pandemia, acompañada de un alto crecimiento del desempleo. La gestión de Trump de ambas crisis ha sido valorada muy negativamente por la mayoría de la opinión pública de Estados Unidos, hasta el punto de que en las últimas encuestas la mayoría de los ciudadanos piensan que Biden está más capacitado que Trump para gestionar no sólo la crisis sanitaria sino también la crisis económica.

Todavía una parte de los analistas (y por supuesto, de los votantes) cree que al final Trump ganará como lo hizo en 2016 ante la que se consideraba como favorita, Hillary Clinton. Estos análisis se basan en la peculiaridad del sistema electoral de Estados Unidos, donde lo decisivo no es el recuento del total de los votos, sino su distribución en los diferentes Estados de la Unión (en la gran mayoría de los cuales, el candidato que gana recibe todos los delegados que forman el colegio electoral que es quien elige al presidente). Este sistema es el que permitió que D. Trump ganara a H. Clinton en 2016 en el colegio electoral, aunque tuviera menos votos de los ciudadanos en el total nacional.

En esta ocasión, la distancia entre ambos candidatos (que estuvo estable en el entorno de 7 puntos durante varios meses) ha crecido hasta los 10 puntos, lo que hace prácticamente imposible que Trump gane el colegio electoral. Como se sabe, en muchos Estados se puede votar anticipadamente y se estima que ya han votado más de 30 millones de ciudadanos. Otra peculiaridad relevante es el voto por correo. Se vaticina que, para evitar el contagio del covid, en esta ocasión el 50% de los ciudadanos piensa votar por correo. En muchos Estados la recepción y el recuento de esos votos se puede prolongar por varios días. Esto puede provocar una gran controversia política que puede degenerar en una crisis institucional.

Supongamos que el triunfo de Biden es suficientemente claro y se produce una transición pacífica. ¿Qué debemos esperar entonces?

Desde hace tiempo, Trump viene denunciando que el voto por correo es un instrumento de manipulación del voto por parte del partido demócrata. (Las encuestas demuestran que son muchos más los demócratas que van a utilizar el voto por correo que los republicanos). Ello puede dar lugar a que Trump no acepte el resultado de las elecciones, y que intente anular el voto por correo en muchos Estados para bloquear (y si es posible revertir el resultado electoral).

Si ello se produce puede abrirse un período de inestabilidad institucional de al menos tres meses, que puede acabar en manos del Tribunal Supremo.

Después de la elección

Pero supongamos que esto no se produce, que el triunfo de Biden es suficientemente claro, que Trump acepta el resultado y se produce una transición pacífica. ¿Qué cambios se pueden producir previsiblemente en la política de Estados Unidos y qué repercusión pueden tener en España y en la Unión Europea?

Un factor muy relevante para evaluar la capacidad de acción de Biden es si finalmente los demócratas ganan también el control del Senado. Si fuera así, su capacidad de acción sería superior al escenario en que los republicanos mantuvieran su actual mayoría.

Indudablemente las prioridades de Biden, a corto plazo, van a estar focalizadas en la política interior: gestión de la pandemia (previsiblemente con un papel conductor más relevante de los expertos en epidemiología), políticas sociales para los sectores más castigados, revisión de los sistemas policiales y de la discriminación racial que han originado las protestas 'Black lives matter'.

En política internacional y comercio exterior no son previsibles cambios significativos a corto plazo. No hay que olvidar que los sindicatos y el ala más izquierdista del partido demócrata, encabezado por Bernie Sanders, han apoyado claramente a Biden (lo que no hicieron con Hillary Clinton), y que en este terreno comparten el concepto de Trump de “America First”. Es decir, un cierto proteccionismo de la producción industrial, tecnológica y agraria de Estados Unidos. Por tanto, el conflicto con China se va a mantener. También es poco previsible que vaya a avanzar en el corto plazo la negociación del acuerdo comercial TTIP (entre Estados Unidos y la Unión Europea). Lo que sí es previsible es que cambie el modo de negociar y se eviten los conflictos arancelarios y las sanciones unilaterales.

Donde se va a producir un cambio muy notable es en la política verde de lucha contra el cambio climático. Biden se ha comprometido a que Estados Unidos se reincorpore al Acuerdo de París y a fomentar fuertes inversiones en Estados Unidos dirigidas a descarbonizar su economía.

En resumen, el cambio de presidencia en Estados Unidos puede generar unas relaciones más “civilizadas” y previsibles con España y con la Unión Europea, aunque no un cambio muy significativo en las relaciones económicas y comerciales.

*José Ramón Caso, CEO de OmnicomPublicAffairs y ex vicepresidente del Congreso de los Diputados

Tribuna Internacional
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