El conflicto en Gaza es un ejemplo de una situación en la que la mayoría de los españoles podríamos estar unidos. No me gusta hablar en nombre de los demás, pero por lo que leo, oigo y discuto casi todos coincidimos en lo siguiente: lo de Hamás, aquel 7 de octubre de 2023, fue un acto atroz; la respuesta israelí está siendo también atroz. Por su parte, casi todos los partidos políticos que nos representan (que forman una mayoría absoluta en las Cortes Generales) tienen una postura similar, independientemente de la denominación que quieran utilizar. Siendo así ¿por qué no se busca esa imagen de unidad?
Pero no quiero centrarme en los políticos, sino en qué podemos hacer el resto de los ciudadanos; aquí van algunas propuestas:
Primero y más importante, no seguir el argumentario de los políticos, que sólo divide y es, en algún caso, inicuo. Por ejemplo, al hablar de la violencia aplicada contra la Vuelta a España, esa idea de que "cualquier cosa que pase aquí es incomparablemente menor con lo que ocurre en Gaza y, por lo tanto, admisible" es, en sus diferentes variantes, muy peligrosa; hemos escuchado que los incidentes en Madrid (y, en general, a lo largo de la Vuelta) son una pena, pero que más pena da lo de Gaza (no hace falta decirlo). Digo que este razonamiento es peligroso porque se está admitiendo que hay "daños colaterales" admisibles; en este caso, veintidós policías heridos, varios ciclistas derribados (uno incluso tuvo que abandonar la carrera días antes por las lesiones consecuencia de un derribo), y más daños tangibles e intangibles. ¿En qué momento esos daños colaterales serían inadmisibles? ¿Quién establece el umbral entre lo admisible y lo inadmisible? ¿Se deja en cincuenta policías heridos, cincuenta manifestantes? ¿Algún lesionado grave con secuelas de por vida? ¿Un muerto, diez, cien? ¿Un estadio quemado? ¿Un monumento, un edificio volado? Todo lo anterior, por separado o incluso junto, sería infinitamente menor que lo de Gaza. ¿Estos daños colaterales serían, por lo tanto, admisibles?
Por otra parte, no se debe demonizar al individuo por su origen; ni todos los palestinos son partidarios de Hamás, ni todos los israelíes lo son de Netanyahu. Así, se debería fomentar los foros donde representantes de estos grupos puedan hablar, debatir, cantar, recitar poesía, competir, etc. El futuro de esa zona pasa porque los unos y los otros se entiendan; demos voz a aquellos que son capaces de hacerlo: hagamos de altavoz, difundamos su mensaje, fomentemos ese intercambio. No seamos nosotros quienes aumenten el muro (en este caso también literal). Aprendamos de la historia; en Sudáfrica, para acabar con el apartheid, Nelson Mandela y de Klerk hicieron mucho más que las sanciones, siendo el primero fundamental en la reconciliación de aquel país. Ayudemos a multiplicar los Mandela y de Klerk de la zona. Allí existe un movimiento donde israelíes y palestinos buscan la paz juntos, llamado 'Combatientes por la Paz': seamos su altavoz.
Además, habría que estudiar el efecto que pueden causar las sanciones y los boicoteos ¿de verdad ayudan a solucionar los conflictos? Sería interesante analizar lo que ocurre en los países en que ya se están aplicando y sus consecuencias (hay unos cuantos); en casi todas las ocasiones, las sanciones y boicoteos hacen que el pueblo sufra mientras las élites, responsables de las acciones que han merecido esas sanciones, sigan donde estaban, en algunos casos, incluso reforzadas. A veces, los boicoteos no tienen efecto alguno. Así, cada sanción, cada boicoteo y sus posibles consecuencias se deben analizar independientemente: pudiera ocurrir que el remedio fuera peor que la enfermedad. Es verdad que no somos los individuos quienes imponen las sanciones sino los gobiernos, pero sí podemos mostrar nuestro apoyo u oposición a las mismas.
El conflicto entre los israelíes y los palestinos es complejo y viene de muy lejos; ambas partes han violado los derechos humanos y el derecho internacional humanitario convirtiéndose tanto en victimarios como en víctimas de la historia. Pero en ambos lados hay individuos y organizaciones que luchan por una convivencia pacífica, colaboremos para que sean una inmensa mayoría.
*Jaime Íñiguez Andrade, General de división (retirado)
El conflicto en Gaza es un ejemplo de una situación en la que la mayoría de los españoles podríamos estar unidos. No me gusta hablar en nombre de los demás, pero por lo que leo, oigo y discuto casi todos coincidimos en lo siguiente: lo de Hamás, aquel 7 de octubre de 2023, fue un acto atroz; la respuesta israelí está siendo también atroz. Por su parte, casi todos los partidos políticos que nos representan (que forman una mayoría absoluta en las Cortes Generales) tienen una postura similar, independientemente de la denominación que quieran utilizar. Siendo así ¿por qué no se busca esa imagen de unidad?