El (gran) dictador en América. (Algunas bases históricas)
En EEUU se están produciendo tres realidades: un fuerte agrietamiento de valores morales, un deterioro grave de la convivencia impulsada desde el poder y una inmensa involución democrática a todos los niveles
El presidente de EEUU, Donald Trump. (Reuters/Evelyn Hockstein)
Soy de quienes la pasión por leer nos ha formado en lo más profundo de nuestro ser, por herencia paterna y una muy larga enfermedad en mi niñez. Tras largas etapas de intensidad lectora, afronto mi etapa actual desde una lectura más selectiva. Abordo textos nuevos, pero también vuelvo a leer obras que han sido especiales en mi disfrute o aprendizaje, singularmente con nuevas ediciones más plácidas en formato, letra y márgenes que las que leí en mi juventud.
He estado releyendo hace unos meses sosegadamente un libro que ya me impactó con dieciséis años en primero de Derecho Político en 1977. Se trata de 'La democracia en América', de Alexis de Tocqueville. Sí, es un libro para soñar en esa bendita edad (o después) y es un muy brillante ensayo, el más semejante en esa época al Montesquieu en 'El espíritu de las leyes', que escribió (ténganlo muy presente frente a las mentiras en sentido contrario) contra las intromisiones del poder judicial en los otros poderes, singularmente el Ejecutivo.
Aunque el origen del libro parezca que son sólo las observaciones que un Tocqueville francés percibió en un viaje de nueve meses por el país norteamericano cuando este tenía solo sesenta años de historia como nación, la construcción política que hace el autor abarca mucho más. Su lucidez no es solo sobre los esquejes tempranos y pequeños de esa tierra, sino asimismo muestra gran brillantez intelectual para diseñar los fundamentos también sociales sobre la democracia como sistema. Es un libro siempre muy recomendable y de muy placentera y fácil lectura.
Sobre la construcción teórica que hace Alexis de Tocqueville acerca de ese sistema de gobierno, llama la atención el gran valor que da alprincipio igualitario, expresión esta que reitera en numerosas ocasiones, igual que el vocablo igualdad. Hoy esa formulación de ese país en sus orígenes no se compadece nada con lo que gran parte de las últimas décadas se está viviendo allí en el norte de ese gran continente, donde el capitalismo intenso y hasta descarnado es generador de notables injusticias y enormes desigualdades. Unas y otras van siempre muy ligadas.
En el actual despacho oval luce el retrato del precursor hace 50 años del actual tsunami ultraliberal: Ronald Reagan. Este estableció desde el poder en los años ochenta las bases de lo que está haciendo ahora, más a lo bruto por su estilo, Donald Trump. Aquel fue coetáneo y la otra mano de la también megaultra británica, Margaret Thatcher, única jefa de un Estado de origen no hispánico que tiene una plazuela en Madrid, en Colón, y por decisión de un solo partido en 2013.
De regreso a América, el libro antes mencionado, escrito hace dos siglos, da pistas sobre la singularidad de sus raíces. Así, entre otras percepciones, está un capítulo titulado 'Por qué algunos americanos manifiestan una religiosidad tan exaltada' y que el propio Tocqueville califica como "casi feroz". Sí, así lo calificaba ya entonces Tocqueville.
Desde luego, esto en los últimos cincuenta años ha sido un poso de levadura en que han germinado y conjuntado numerosos grupos 'religiosos' muy ultras -aquí también proliferan- donde la mezcolanza del desprecio del espíritu evangélico de Cristo (no se refieren casi nunca a él sino al genérico 'God)' y fanatismo religioso, incluso blasfemo (el nombre de Dios vinculado con el dólar), con la voracidad mercantilista y la ausencia total de convicciones y valores democráticos, ha producido lo que ahora estamos viendo.
Es claro la exportación y apogeo en Centroamérica y América Latina de la fuerza creciente de esa religiosidad ultraconservadora exportada y financiada desde EEUU como medio de contrarrestar la implantación de un catolicismo más comprometido con las realidades del pueblo y menos "espiritualistas" o "escapistas". Ellos la prefieren alienada. Actualmente aquí laComunidad de Madrid cuida a esos grupos con aquelarres litúrgicos pues esos migrantes de origen hispano pueden serle útiles al votar en las elecciones municipales y autonómicas.
Pero ahondando en la historia y los sedimentos de EEUU, no me resisto a referirme a un elemento histórico en su génesis y que a nosotros se ha manifestado a través del cine pero que es pura realidad. Me refiero al 'Far West', período histórico de Estados Unidos durante el siglo XIX, y así llamado por metonimia del emplazamiento geográfico en el que acontecieron varios factores que llevan estas gentes en sus génesis. En esa etapa aparecen tres elementos que conforman un eje esencial para entender qué es ese país con tan breve historia y que ha basado sus anclajes en elementos primitivos pero que tiene inmensamente enraizados y que están mostrando ahora lo peor de ellos mismos.
Son la exaltación de la propiedad de los colonos, la violencia mediante armas y el aniquilamiento de los que no eran de raza blanca. En efecto, la ocupación de tierras desprovistas de titulares en un país muy grande y árido era una tarea constante para instalarse y vallar lo que, no siendo de nadie, ellos hacían suyo para la casa de madera que construían, los anexos para aparejos y los caballos o vacas. Este elemento de la propiedad elevada al rango de muy sagrada es incluso más intenso que en cualquier otro país hoy capitalista.
Vinculada a esta valoración está la plena legitimidad y legalidad tanto de la libre adquisición de armas, como la admisión de que su uso es totalmente permisible moral y jurídicamente, tanto tenerlas como portarlas para defenderse.
Esta singularidad recogida en la Segunda Enmienda de la Constitucióntiene rango constitucional y hace apenas 17 años la Corte Suprema lo vinculó a la legítima defensa frente a cualquier riesgo. Es una muy singular anomalía en el mundo democrático occidental. Esta violencia individual que conlleva y produce, está también vinculada a la institucionalizada por el Estado, consistente en la pena de muerte, algo también muy extraño en países democráticos. También no puede dejar de mencionarse, las que durante unas décadas nos dejó la existencia de una mafia muy poderosa donde la conjunción de negocios, corrupción extrema y violencia está ahí.
El tercer factor histórico antes apuntado en la génesis de los EEUU, está en la aniquilación de otras etnias de colorde piel diferente que ya estaban presentes al principio en diversas zonas de ese gran territorio. Junto a lo que suponía la apropiación de las tierras de los llamados pieles rojas, y prácticamente desaparecidos, unos escasos quedaron en guetos llamados reservas. También debe reseñarse el origen del movimiento del Ku Klux Klan y la represión con caras cubiertas con capirotes y con una cruz con fuego contra poblaciones de color. Hoy se sigue observando y no minoran, sino al contrario, la muy fuerte y desproporcionada violencia de policías cuando tienen enfrente hipotéticos delincuentes o simples sospechosos de otras razas como singularmente, negros.
Hasta aquí, algunos apuntes de lo que es la historia de un país muy joven como EEUU que, precisamente por ese muy breve recorrido, no ha conocido hasta hace poco tiempo crisis graves como imperio (surgido especialmente en cuanto a poderío tras la Segunda Guerra Mundial) como todas las naciones que lo fuimos en otras épocas de la humanidad. No será por causas económicas en EEUU, pero sí que está ya ahí ese declive hondo por realidades graves políticas y de depravación, como aconteció en Roma y otros imperios.
En EEUU se están produciendo tres realidades: un fuerte agrietamiento de valores morales, un deterioro grave de la convivencia impulsada desde el poder y una inmensainvolución democrática a todos los niveles.
La vuelta de Donald Trump tras el intento evidente de un golpe de Estadotras perder las elecciones hace cinco años y que quedaría impune para él e indultados, en apenas un año se ha traducido en un elenco abundante de medidas notoriamente antidemocráticas e inhumanas. Y lo que he expuesto antes muestra que eso tiene una base histórica clara. Algunos hablan de decisiones que están llevando al país a un autoritarismo. Pero yo estimo que se está produciendo algo más grave, pues esas actuaciones no son elementos aislados, sino que conjugados, el resultado es ya más trágico.
Los EEUU están avanzando rápidamente hacia un sistema dictatorial, donde un solo hombre está controlando cada vez casi todo e interfiriendo en decisiones que no le competen, además de destruir las normas tanto internas como internacionales de convivencia. Todo con la finalidad de que ningún elemento de control de los famosos históricos 'checks and balances' (que no son sólo los poderes clásicos) pueda impedirle su voluntad personalísima: mandar de modo perpetuo, sin límites, aniquilando a sus adversarios o simplemente a quien detesta y desplegando su poder mediante la fuerza interior o exterior.Eso se llama dictadura.
No se puede dejar de señalar lo que supuso poner frente al espejo a la dictadura más brutal del siglo XX: el nazismo. Charles Chaplin produjo, dirigió y protagonizó una sátira mordaz frente a esto. La película 'El gran dictador' de 1940 fue un éxito de público, pero a él le supuso un inmenso aislamiento de los más poderosos en USA. Unos años después, sería acusado de comunista por el macartismo y abandonaría el país, los EEUU donde la paradoja de creerse la cuna de la libertad sería, curiosamente donde se presentaría multitudinariamente en el Madison Square Garden de Manhattan el año anterior un partido nazi proamericano. Ya no hace falta los estandartes ni esas liturgias pero, ya está aquí el nuevo gran dictador.
P.D. Para los que quieran ampliar la lectura sobre esa etapa de una naciente Norteamérica, además del clásico de Tocqueville, recomiendo asimismo otra joyita: ' Notas sobre América' de Charles Dickens, a modo de libro de viaje acompañado de su esposa sólo once años después que aquel. Es de muy agradable lectura y un extraordinario testimonio realista de las ciudades que visita y un estudio realista -y a menudo crítico- de las incipientes estructuras sociales, judiciales, sanitarias, industriales y penitenciarias (calificando estas últimas, igual que Tocqueville, como crueles y de atroz sufrimiento).
*Jesús López-Medel, abogado del Estado.
Soy de quienes la pasión por leer nos ha formado en lo más profundo de nuestro ser, por herencia paterna y una muy larga enfermedad en mi niñez. Tras largas etapas de intensidad lectora, afronto mi etapa actual desde una lectura más selectiva. Abordo textos nuevos, pero también vuelvo a leer obras que han sido especiales en mi disfrute o aprendizaje, singularmente con nuevas ediciones más plácidas en formato, letra y márgenes que las que leí en mi juventud.