Hundidos no Podemos: el qué hostia, qué hostia cambió de bando

Podemos tendrá que reflexionar sobre la vanidad y la arrogancia, pero antes tendrá que superar la resaca de un Gobierno del Partido Popular

Foto: Simpatizantes de Unidos Podemos, tras conocer los primeros resultados de las elecciones generales. (EFE)
Simpatizantes de Unidos Podemos, tras conocer los primeros resultados de las elecciones generales. (EFE)

Del 'sorpasso' al 'sorpasok', y qué quieres que te diga, Pablo, a veces uno se crece ante el espejo. Te paras con la camisa blanca y la corbata y te embadurnas de desodorante y sabes que te has puesto muy guapo. Te repasas la melena con las manos, sonríes, tu sonrisa parece la sonrisa de la vida, te parece que se reproducen las sonrisas verticales al otro lado del espejo. ¿A quién no le ha pasado? ¿A quién?

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Y así, valiente, más bien envalentonado, sales a la calle. Te parece que caminas por un videoclip a las ocho de la noche y el sol se pone y te crees que no se ha puesto para ti. ¡Pero si eres el único que oye esa música, si son los cascos, desgraciado! Las encuestas a pie de calle son como las miradas engañosamente lascivas y te parece que te dicen que vas a triunfar. Envuelto en esta fantasía es como entras al primer bar.

¿Y qué pasa en el bar? Pues qué va a pasar, pringado, lo de siempre: ¿cuándo han tratado bien en un bar a un tío con coleta? Allí descienden las posibilidades de ligue y hasta te cuesta que te sirvan la cerveza. Ni el camarero te escucha. Los rivales de barra te apartan con los codos pero todavía te sientes guapo, cuidas que nadie manche la camisa, cuidas que la corbata no repose sobre los charcos de cerveza de la barra. A tu alrededor hay algunos grupos de chavalas como cebras y todavía te sientes un león.

¿Quién te has creído que eres, Pablo? España es una pija, o peor: España es una chavala de Vallecas que hubiera querido ser pija y por eso baila vallenato en los antros de pachanga de Alonso Martínez. A las diez y diez de la noche ya salía Errejón a dar la cara con un escrutinio escandalosamente alto para aquellas cifras tan escandalosamente decepcionantes. Dijo que quedaba mucha noche. Quédense con esta frase. De ilusión también se vive. Quién no ha dicho lo mismo en ese momento fatal en que la noche está avanzando y los bares cierran, cuando las chicas ya han desaparecido de la pista.

Queda mucha noche, decimos, y el mundo asiente con cinismo, claro, claro, queda mucha noche cuando el fracaso ha desmadejado la camisa y la coleta

Queda mucha noche, decimos, y el mundo asiente con cinismo, claro, claro, queda mucha noche por delante cuando el fracaso ha desmadejado la camisa y la corbata y la coleta y uno corre tras los pasos de Céline. Yo también he salido del último pub tras ser ignorado por todas, guapas y feas. Yo también he perseguido a las últimas cebras borrachas camino del último 'after' de la noche. Yo también he pensado que queda mucha noche.

Pero finalmente Pablo ya no tiene ni tabaco. Tirado en un turbio sofá de 'after' recapacita: compitió por la última pija con Pedro Sánchez y el guapo se la levantó. Podemos tendrá que reflexionar sobre la vanidad y la arrogancia, pero antes tendrá que superar la resaca de un Gobierno del Partido Popular.

[La jornada del 26-J, en imágenes]

En la plaza del Reina Sofía se esperaba 'sorpasso' y solo hubo peso. Se disolvieron las multitudes como esperaban que se disolviera el PSOE. De vuelta a casa, Pablo se pregunta si hay algo más triste que la plaza del Reina Sofía vacía a las seis de la madrugada.

Y sí, para qué engañarnos, hay algo más triste. Albert Rivera engulle calamares en El Brillante, que acaba de abrir.

España is not Spain
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