Unilateralidad democrática: el nuevo concepto de la neolengua indepe
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Juan Soto Ivars

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Unilateralidad democrática: el nuevo concepto de la neolengua indepe

La generación de lenguaje es lo único capaz de sostener una república imaginaria que ha de enfrentarse a un Estado real, con leyes y tribunales reales

Foto:  La diputada de la CUP Anna Gabriel, durante una sesión de control al Gobierno catalán. (EFE)
La diputada de la CUP Anna Gabriel, durante una sesión de control al Gobierno catalán. (EFE)

Uno cree que se ha acostumbrado a todas las fantasías del proceso independentista de Cataluña pero entonces, en pleno agosto, aparece Anna Gabriel en la tele y saca a la palestra una idea nueva y fascinante: unilateralidad democrática. La nueva entrada en el diccionario de la neolengua indepe se inaugura en los siguientes términos: Cristina Pardo pregunta a la diputada de la CUP sobre la desbandada de diputados no independentistas en una sesión del Parlament:

-Pero, Anna, ¿qué debate quieren ustedes si lo que proponen es una actuación unilateral?

-Porque la unilateralidad democrática es la única salida cuando no quedan salidas democráticas en el Estado español.

Subrayemos el concepto. Volveremos a él, pero antes, una pequeña digresión. Llevamos más de un año de política ficción en Cataluña y los asientos del Parlament que ocupan los diputados y las diputadas de JxS y la CUP ya no son simples sillones: se han convertido en rocinantes, a lomos de los cuales se disparan declaraciones solemnes contra el molino de viento de la Constitución española. Para la construcción de la Maqueta de la República Catalana a escala 1:49, que más que quijotesca resulta shandiana, los diputados indepes emplean los mejores materiales disponibles en el mundo de la fantasía: mentiras y conceptos.

Cada concepto de la neolengua tiene un referente en el lenguaje del mundo real. Así, 'derecho a decidir' significa 'referéndum de autodeterminación'

Dicen que el Gobierno de Puigdemont no ha hecho nada de provecho, ni presupuestos ni nuevas leyes, pero es totalmente falso. Algo se ha hecho, mucho, de hecho, y la prueba es que hoy la neolengua es infinitamente más rica que en agosto del año pasado. No es raro si tenemos en cuenta que la generación de lenguaje es lo único capaz de sostener una república imaginaria que ha de enfrentarse a un Estado real, con leyes y tribunales reales.

Cada concepto de la neolengua tiene un referente en el lenguaje del mundo real. Así, 'derecho a decidir' significa 'referéndum de autodeterminación', 'hacienda catalana' es 'doble tributación', 'negociación' es 'exigencia' y 'plebiscito' es 'elección autonómica”. ¿Cuál es el referente de la 'unitaleralidad democrática' a la que se refiere la diputada Gabriel?

Dejemos a un lado el hecho de que nos encontramos ante un oxímoron, al que tendrán que enfrentarse los filólogos. Unilateralidad democrática significa que una mayoría simple de diputados independentistas votará el incumplimiento de las leyes españolas, la desobediencia al Tribunal Constitucional y a la Constitución española, aprobada por abrumadora mayoría de españoles en 1978, para echar adelante un proceso constituyente en Cataluña.

Unilateralidad democrática significa que una mayoría simple de diputados independentistas votará la desobediencia al TC y a la Constitución española

¿Puede iniciarse en Cataluña un proceso constituyente en estas condiciones, sin consenso con el Estado? Pues sí, señora: todo es posible en el mundo de la ficción. Mañana, Puigdemont puede subirse al estrado para proclamar que el proceso ha dado comienzo y que es irreversible. Acto seguido, del mismo modo que ya se ha creado una hacienda ficticia, de la misma manera que ya hay frikis con sus pasaportes ficticios en el cajón de la mesilla de noche, se redactarán leyes, se esbozarán derechos fundamentales y se pedirá a la ciudadanía que sueñe y que vote una constitución hecha de aire, como las palabras.

Habla, pueblo, habla. Es de suponer que en ese momento los partidos constitucionalistas recomendarán a sus votantes que se abstengan de participar en la fantasía colectiva y los empujarán a la abstención. Si esa constitución se vota, puede recibir, entonces, una abrumadora mayoría de votos a favor. Lo único que se habrá desarrollado en toda su plenitud será el concepto de unilateralidad democrática.

Pero ¿qué ocurre al día siguiente? Los votantes se despiertan y todo sigue donde estaba, porque pasar de la ficción a la realidad es tan sencillo como cerrar un libro.

Parlamento de Cataluña