¿Rita Barberá? Al fondo a la derecha

Su escaño lo han puesto a tomar por saco. Hay que subir un montón de escaleras porque la han colocado al fondo de la sala y arriba, como si fuera un retrato del beato Leopoldo de Alpandeire

Foto: La senadora del Grupo Mixto Rita Barberá (c) entra al hemiciclo para participar en el pleno del Senado. (EFE)
La senadora del Grupo Mixto Rita Barberá (c) entra al hemiciclo para participar en el pleno del Senado. (EFE)

La pobre Rita Barberá se estrenó en el Senado con la timidez de una niña el primer día de colegio. Expulsada del Partido Popular, donde la chiqueta había hecho tantos amigos y ya no le ajuntan, tuvo que asistir a una hostil reunión del Grupo Mixto. Grupo bikini, si hubieran puesto el Senado en Barcelona.

La vimos reptar por un pasillo estrecho, arropada por el cariño de los paparazis políticos, que amablemente le metían los micrófonos en el ojo, y era Rita sombra de lo que fue. Ataviada con una chaqueta oscura que ponía una nota de ángel caído donde antaño brillara el bermellón fallero, parecía incluso que el arbusto que vive en su cabeza se le hubiera mustiado un poco con los disgustos.

Acabar en ese coladero de partidos cutres debe ser humillante para una señora de esa categoría

Y es natural. No ya por tener una imputación, que eso te lo arregla en un momento Pepe con una llamada del ministerio, sino por el cuadro que se encontró al penetrar en su reunión. Acabar en ese coladero de partidos cutres debe ser humillante para una señora de esa categoría, tanto como para la patrona cenar en la cocina con los domésticos porque están pintando el comedor. Tengan por seguro que a partir de ahora, si alguno de esos muertos de hambre se atreve a contradecirla, se levantará y les dirá que se callen porque ella tiene dinero para enterrarlos a todos.

Pero reinó la paz. En parte, porque el senador de Bildu estaba celebrando con sus compadres el 'sorpasso' a Podemos en las elecciones vascas, pero también porque la nueva Rita, la senadora Barberá, rumia en una calma apagada de miércoles de ceniza. Dice que va a renunciar a los extras y que no quiere ejercer de portavoz del mixto cuando le toque. Le faltó añadir que, con la pesadumbre que tiene, no piensa salir de casa ni para ir a trabajar, pero al fin y al cabo eso es lo que hacen casi todos los senadores.

¿Rita Barberá? Al fondo a la derecha

Lo de renunciar a la portavocía rotatoria lo entiendo, qué quieren que les diga. Además de Bildu, tiene como compañeros a miembros de la antigua Convergència, Ciudadanos, Agrupación Herreña Independiente, Agrupación Socialista Gomera, Coalición Canaria, Nueva Canarias, Foro, UPN y lo que es peor: Compromís.

Así que mejor mantener la boca cerrada. Encontrarse con los de Compromís en la reunión debió ser lo más duro. Hasta sorprende que no les pegase con el bolso a esos perroflautas venidos a más, a esos desaprensivos que la sacaron de SU ayuntamiento.

Por aquello de que hay que hacer amigos hasta en el infierno, quizá se sentó cerca de Yanguas Fernández y trató de comunicarse en valenciano con los del PDC

Es plausible que se mantuviera alejada de los únicos valencianos que había allí metidos. Por aquello de que hay que hacer amigos hasta en el infierno, quizá se sentó cerca de Yanguas Fernández de UPN, y tal vez trató de comunicarse en valenciano con los del Partit Demòcrat Català. No lo sabemos, pero sí puedo jurar que, si les habló en valenciano, los catalanes no le habrían entendido ni una sola palabra.

En fin, que está muy tocada la señora. Su escaño lo han puesto a tomar por saco. Hay que subir un montón de escaleras porque la han colocado al fondo de la sala y arriba, como si fuera un retrato del beato Leopoldo de Alpandeire.

Esta circunstancia, quizá, será lo mejor de su nueva vida. Porque lo que más le conviene a Rita Barberá es mantenerse tan apartada de las cámaras como sea posible.

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