Las ventajas de usar el cloroformo para ligar: la polémica de Cremades

La horda tuitera nunca quiere que alguien se disculpe, sino que se siente divinamente mancillando a su presa. El linchamiento coloca a los linchadores en un altar moral

Foto: El humorista Jorge Cremades. (Facebook)
El humorista Jorge Cremades. (Facebook)

Llevan ya varios días linchando a un humorista llamado Jorge Cremades, al que consideran culpable de los cargos de machismo e incitación a la violación, por una entrevista con un titular malicioso y fuera de contexto, y algunos de sus 'sketches' cómicos. El titular de la entrevista era “Hay más violaciones a hombres que a mujeres”, y expresado así podría parecer que el cómico estaba defendiendo ese dato absurdo, cuando lo cierto es que Cremades mencionaba un estudio indeterminado sobre violaciones carcelarias.

De cualquier forma, estoy de acuerdo en que la aseveración del cómico era errónea, pero me niego a creer que fuera malintencionada. A lo largo de su entrevista, se muestra como un tipo que no le ha dado demasiadas vueltas a los asuntos de género, pero que sí se preocupa por que sus 'sketches' no hagan daño a nadie. Parece un tipo bonachón y simpático, y hasta se lo pareció a la periodista, que lo describía así en la entradilla y además me lo confirmó.

Pero el público juzga rápidamente. A Cremades le ha caído una acusación de la que es imposible escapar. En medio de la tormenta, ayer se disculpó: dijo que se había expresado mal, que le horroriza la violencia de género y que está en contra, pero a su disculpa le sucedieron infinidad de tuits cargados de odio que se burlaban de él y seguían humillándolo, porque la horda tuitera nunca quiere que alguien se disculpe, sino que se siente divinamente mancillando a su presa. El linchamiento coloca a los linchadores en un altar moral.

Lo curioso de Twitter es que la gente que insulta en masa a un tipo que no ha hecho nada malo se cree mejor que él. Se produce un fenómeno curioso de transmigración de la crueldad. Miles han insultado a Cremades, lo han convertido en un criminal machista y han conseguido que el Ayuntamiento de Elche cancele una actuación suya, pero todavía tienen la petulancia de creerse los buenos de la película. Me pregunto: ¿ha dimitido ya la persona del Ayuntamiento de Elche que había contratado a Cremades? No, naturalmente que no. Ni siquiera está encima de la mesa. El Ayuntamiento de Elche y buena parte de los medios de comunicación cacarean la acusación monolítica de machismo y vierten contra el cómico toda la responsabilidad. Señalamos al culpable para señalar nuestra inocencia.

Creo que el peor error de Cremades ha sido pedir disculpas en público cuando no había hecho nada realmente grave. Es un error habitual: también lo hizo Matt Taylor, jefe científico de operaciones en la Agencia Espacial Europea (ESA), cuando las hordas se lanzaron a por él por algo tan ridículo como llevar una camisa donde aparecían mujeres neumáticas. Respecto a Cremades, puede que haya algo de machismo en algunos de sus vídeos. La pregunta es: ¿y qué? Los acusadores dicen: no se puede nadie reír de algo que es tan grave como el machismo. ¿Ah no? Entonces, supongo que tampoco se podrán hacer chistes sobre el hambre y la pobreza, y que Carpanta es una especie de atentado contra las personas en situación de exclusión social.

Pensemos en el chiste del perro Mis Tetas: una mujer compra un perro y le pone Mis Tetas. La mujer pierde al perro y pregunta a un policía: ¿ha visto usted a Mis Tetas? Y el policía responde: No, pero me encantaría verlas. ¡Horror! El humorista Víctor Grande se preguntaba en una charla TEDx a cuántos colectivos podía herir este chiste: a las mujeres, porque la protagonista es imbécil; a los policías, porque aparece uno que hace insinuaciones sexuales; a los animalistas, porque la mujer compra el perro en vez de rescatarlo de la protectora de animales; etc.

En el chiste más tonto y más inocente pueden encontrarse las pruebas de culpabilidad más graves si uno tiene suficiente mala hostia. Todo depende de estar lo bastante furioso, resentido y con la autoestima suficientemente baja como para querer demostrarse como el tipo más estupendo del mundo.

Los censores tienen un superpoder que consiste en leer las intenciones secretas del acusado. Por eso hallan pruebas de culpabilidad hasta en las disculpas

El asunto de Cremades recuerda a aquel 'sketch' de José Mota donde un paciente negociaba con el médico cuántos días le quedaban de vida, y hubo un escándalo idiota de tal magnitud que empujó a TVE y a Mota a pedir disculpas, cosa que jamás tendrían que haber hecho, porque era evidente que la broma, bastante blanca, no pretendía ofender a nadie. De hecho, ¿quién les dijo a esos estúpidos ofendidos que José Mota no ha pasado por el trance de acompañar a un ser querido en sus últimos días de vida? ¿Por qué iba a tener José Mota la intención de humillar? Pero los censores tienen un superpoder que consiste en leer las intenciones secretas del acusado. Lo conocen mejor que él mismo, y por eso encuentran pruebas de culpabilidad hasta en las disculpas.

A ver, curso de primero de comedia: la comedia gira en torno al pacto de la ficción. El público ve al cómico y entiende que lo que va a suceder a continuación es una broma, y por tanto se compromete a tomarla como tal. Sin embargo, las redes sociales rompen este pacto. He estado defendiendo varios días a Cremades en Facebook, y hoy me enseñan algunos amigos furiosos un vídeo suyo donde el personaje rapta a una chica por la calle usando cloroformo. Más o menos, es lo mismo que ya vimos en la escena final de 'Borat', cuando el falso kazajo rapta a Pamela Anderson. El jurado tuitero considera que el vídeo de Cremades es una prueba inequívoca de su culpabilidad, así que supongo que mañana irán a por Sacha Baron Cohen. Pero es que, además, el jurado desconoce las ventajas del cloroformo.

Puedo aseguraros que el cloroformo es un método muy útil para conocer gente. Gracias al cloroformo, mi abuelo conoció a mi abuela, mi padre conoció a mi madre y yo conocí a Andrea. Os animo a usar el cloroformo en vuestras relaciones sociales, pero no olvidéis comprar también unas cadenas y cinta americana, porque suelen despertarse de una mala hostia tremenda. Desde luego, que la gente se molesta por las cosas más tontas.

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