El polvo blanco que Albiol quiere meterle a TV3

Cuando Albiol haya cumplido sus objetivos y haya llenado la tele catalana de Gente Normal, celebraremos matrimoniadas y se nos enamorará el corazón de otoño en una larga noche de fiesta

Foto: El líder del PP en Cataluña, Xavier García Albiol. (EFE)
El líder del PP en Cataluña, Xavier García Albiol. (EFE)

El bombero Albiol marchó con su garrafa de gasolina a Cerdenyola. Allí dijo que el PP quiere cerrar TV3 y volverla a abrir con gente normal. Voy a ponerlo en mayúsculas y negrita: GENTE NORMAL. Volveremos a estas mayúsculas, que servirán como punto de referencia cuando hayamos perdido el hilo y vaguemos desorientados por el éter. Vamos a buscar el proyecto que el PP puede tener en mente para mejorar TV3.

Llevo estos días preguntándomelo y, por más que me emborracho, soy incapaz de esbozar una teoría complaciente. Averiguar por dónde respira este PP colocado de victoria tras el 155 no es tarea fácil para un derrotista desapasionado como el que escribe estas líneas. Pincho TVE1 y paso a TV3 hasta lograr un grado aceptable de epilepsia, de iluminación.

Averiguar por dónde respira este PP colocado de victoria tras el 155 no es tarea fácil para un derrotista desapasionado como el que escribe

Leo que González Pons ha dicho que Puigdemont es un friqui y que terminará saliendo en los 'late shows'. Sin duda, hay aquí una alusión velada a Cárdenas, bazofia estrella de la pública estatal que, recordemos, alcanzó la fama exhibiendo enfermos mentales en el vodevil 'Crónicas Marcianas' para que la Gente Normal se sintiera más normal todavía.

Leo que la Junta Electoral Central ha ido a coger el lápiz rojo a los depósitos del antiguo Ministerio de Información y Turismo para tachar determinadas palabras, como 'president Puigdemont' o 'conseller empresonat', que ya no podrán ser pronunciadas en TV3. Esta censura sin complejos basta para demostrar que el proyecto del Estado para la tele catalana no es librarla del control, sino darle otro.

Esta censura sin complejos basta para demostrar que el proyecto del Estado para la tele catalana no es librarla del control, sino darle otro

Kiko Matamoros, que de televisión sabe un rato, me dice por Twitter que a lo mejor van a fundir TVE1 y TV3 como hicieron con Falange y las Jons. Es un comentario elocuente. La línea editorial de ambos canales está igual de intervenida y manipulada por el Gobierno de turno. De hecho, desde la televisión de Zapatero, dominada por el Parlamento y los sindicatos, no se ha visto en España una pública plural, con la posible excepción de la nueva Telemadrid, que trata de desintoxicarse con Javi Gómez en dirección de informativos.

Doy otro trago a la botella de tequila del Lidl, me zapeo encima. La voz nasal de Albiol resuena en mi cabeza. Y de pronto, agarrado al mando a distancia como un náufrago a un tablón de madera, aparece Bertín, me mira a los ojos y se hace la luz. A TV3 le falta el ingrediente secreto que el PP espolvorea sobre las televisiones a su cargo. Ese polvillo blanco que José Luis Moreno ofrecía a sus bailarines y coristas antes de echarlos de una patada al escenario.

Lo que le falta a TV3 es caspa. Un espacio humorístico como 'Polònia' resulta demasiado ácido al paladar de panificadora de la Gente Normal

Caspa. Eso es. En la mentalidad cultural del PP, la caspa ha sido el pienso televisivo básico para echar de comer a la GENTE NORMAL. Los genios de Homo Velamine han escrito mucho sobre esto. La gente normal, que ellos llaman Gente Entrañable, son esas personas de rostro bonachón que abandonaron la cortesía de ascensor para lanzarse como hunos a las redes sociales y hoy llenan de exabruptos contra Carmena los chats de apasionamiento patriótico.

Lanzo la botella de tequila del Lidl por la ventana intentando acertar por el agujero del contenedor de reciclaje, mato a un guiri y le doy un trago al Vidal Sassoon. Ahora lo entiendo todo. Lo que le falta a TV3 es caspa. Por ejemplo, un espacio humorístico como 'Polònia' resulta demasiado ácido al paladar de panificadora de la Gente Normal, cuyo metabolismo procesa mejor el entretenimiento para toda la familia de la tele pepera.

A TV3 le falta alegría moranca para saber vivir. Cuando Albiol haya cumplido sus objetivos y haya llenado la tele catalana de Gente Normal, celebraremos matrimoniadas y se nos enamorará el corazón de otoño en una larga noche de fiesta. El reloj de la Puerta del Sol dará las doce y, a la hora punta, un Ramón García momificado en lo profundo de su capa nos mandará a por uvas. Amer, localidad natal de Puigdemont, ganará el Grand Prix.

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