Un parto en el Aquarius: la niña se llamaba Milagro

¿Cerrarías el puerto a una madre que ha dado a luz y a su recién nacida?

Foto: La niña nacida en el Aquarius. (SOS Mediterranée)
La niña nacida en el Aquarius. (SOS Mediterranée)

El 25 de mayo, en el mismo buque atiborrado de seres humanos que Pedro Sánchez ha decidido traer a Valencia, tuvo lugar un parto. Dio a luz una mujer que, tras el periplo a través del desierto, había pasado un año cautiva en Libia, donde la golpearon y la estafaron, y que logró escapar a principios de 2018 para embarcarse en una lancha que bogó entre las olas. Fue rescatada por SOS Mediterranée y Médicos sin Fronteras a bordo del buque Aquarius.

Piense el lector cómo ha de ser la vida de una mujer en su país para emprender semejante viaje con una criatura en las entrañas. Asistida por la comadrona del Aquarius, Amoin Soulemane, la mujer tuvo la doble fortuna de un parto rápido en condiciones médicamente controladas. La niña vino al mundo en medio de las olas y la llamaron Miracle (Milagro). Italia ha sido el primer trozo de tierra que esa niña verá bajo sus pies. Ocurrió una semana antes de que el protofascista Matteo Salvini negase la entrada a nuevos convoyes marítimos de inmigrantes y refugiados.

Un bebé, a bordo del Aquarius. (EFE)
Un bebé, a bordo del Aquarius. (EFE)

Algo dentro del lector más patriota dirá ahora: ¡lástima que el primer trozo de tierra que pise esa niña no sea España! ¡España también necesita un milagro! Por el momento tendremos 629, aunque haya otros patriotas que ven solamente 629 problemas. Nuestra obsesión por las grandes cifras es una negación sistemática del valor del individuo, de lo que significa cada persona y, por tanto, del milagro que supone dar consuelo o refugio a cada una de las personas que llaman a nuestra puerta.

Mi vida cambió cuando conocí de tú a tú a algunos refugiados sirios. Dejaron de ser refugiados, se separaron de los miles y se convirtieron en Hussein y John Silver, mis amados amigos. Pasa lo mismo con la niña Miracle. Reducida a una cifra, no es nada. No es muy diferente de los otros 100 niños del barco, ni de las otras 500 personas que Pedro Sánchez ha decidido acoger. Como ellos, y como los miles que hoy día convierten el Mediterráneo en un inmenso osario, es un ser humano.

Varias personas descansan en el interior del barco. (Reuters)
Varias personas descansan en el interior del barco. (Reuters)

Sospecho que es malsano nuestro hincapié en las cifras. Lo hacemos con los emigrantes, con los muertos en un bombardeo, con las mujeres asesinadas por sus maridos. Cuarenta, cuarenta y una, cuarenta y dos en lo que va de año. ¿Qué significa esto? El golpe real viene cuando Noemí L. Trujillo te contaba quién había sido cada una de ellas, porque la muerte de un ser humano es una catástrofe mientras que la de miles es simple estadística.

Las 629 personas tienen nombres y apellidos, periplos vitales, talento y fuerza para dar lo mejor de sí mismas. Son Abdou, Hakim, Safia, Nour, Miracle, y cada existencia nos está llamando. ¿Efecto llamada? Prefiero vivir en un país que llama a los necesitados que en uno que cierra las fronteras o mira para otro lado.

Varios migrantes son trasladados a otra embarcación. (Reuters)
Varios migrantes son trasladados a otra embarcación. (Reuters)

Por eso creo que la decisión de Sánchez es acertada. ¿'Marketing'? Ojalá poner una pantalla en Barcelona para ver el Mundial salvara tantas vidas. ¿Problemas mañana? Hagamos hoy lo que podamos, y lo que está bien. Nadie diría que meter a un perro abandonado en tu casa para curarlo y alimentarlo es una decisión inmoral, pero aquí y allá se afilan los dientes ante la noticia de que vienen más de 600 personas.

Salen diciendo que vendrán 600 más, que los meta yo en mi casa, que cada uno trae problemas, porque quien tiene miedo de hacer el bien encuentra siempre muchas excusas. Bien. Solo la casualidad quiso que Milagro naciera en la travesía precedente de la que viaja hacia España. ¿Cerrarías el puerto a una madre que ha dado a luz y a su recién nacida? Pues cada una de esas 600 personas es igual: cada individuo pone a cero el contador.

España is not Spain

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