Irene Montero gana 70.000 euros por enfadarse

Si a mí me dieran 70.000 euros cada vez que algo que dicen de mí hiere mis sentimientos, no quedaría un comentarista de El Confidencial sin apoquinar a mi cuenta corriente

Foto: La portavoz de Podemos en el Congreso, Irene Montero. (EFE)
La portavoz de Podemos en el Congreso, Irene Montero. (EFE)

Irene Montero se ha embolsado 70.000 euros por unos versos satíricos publicados en la revista de la asociación judicial Francisco de Vitoria. Se lleva la pasta aunque ella no sea la autora del poema, sino de un prosaico soponcio y una elevada ofensa. El verdadero autor está oculto bajo el seudónimo 'El guardabosques de Valsaín' y, aunque su nombre no ha trascendido, se sabe que es un juez que recibió la inoportuna visita de las musas.

El poema se llama 'De monjas a diputadas' y los versos de la discordia, que cito con la única intención de contribuir al efecto Streisand, son los siguientes: “La diputada Montero / expareja del 'coleta' / ya no está en el candelero. / Por una inquieta bragueta / va con Tania al gallinero”.

El magistrado Jaime Moralles ha dicho que el poema “erosiona” la dignidad de la diputada y es “un ultraje y una ofensa para Montero como persona y mujer”. Suerte tiene el autor de que el juez no haya examinado los daños en la fachada y las columnas del Parnaso literario, porque si no le cortan la cabeza.

Resulta que para denunciar a quien te ha dedicado unos versos obscenos hace falta algo más que estar ofendido: hace falta ser un facha de cojones

Pues nada: 50.000 euros apoquina el autor y otros 20.000 la revista, por no haber censurado el ripio. Me pregunto si Irene Montero se habrá recuperado del disgusto ahora que tiene 70.000 euros más en la cuenta corriente.

Los sentimientos heridos son la nueva moneda convertible en dólar. Si a mí me dieran 70.000 euros cada vez que algo que dicen de mí hiere mis sentimientos, no quedaría un comentarista de El Confidencial sin apoquinar a mi cuenta corriente. Pero resulta que para denunciar a quien te ha dedicado unos versos obscenos hace falta algo más que estar ofendido: hace falta ser un facha de cojones.

(Entre paréntesis, una curiosidad que me tiene loco: el mismo poema que llama cornuda a Montero tilda de infiel y pichabrava a Iglesias, pero este no ha interpuesto denuncia alguna. Me da el delirio poético, apartad: ¿Acaso Iglesias se sintió halagado? / ¡Hum, el patriarcado!).

La coherencia es una licencia poética

Al respective, Pablo Echenique tuiteba: “No siempre se hace justicia, pero a veces sí. El juez que escribió aquel 'poema' asqueroso y machista insultando a Irene Montero desde el anonimato nunca más se atreverá a hacerlo de nuevo ni su asociación a dar cobertura al machismo. Una buena noticia”. El tuit se entiende mejor con este otro que Iglesias publicó horas antes: “La AN se desentiende del francotirador que quería matar al presidente porque no es terrorismo. Por contra, los titiriteros de Alkaeta, tuiteros y raperos sí fueron juzgados y algunos condenados y encarcelados por la AN. Están que lo parten últimamente algunos jueces”. ¿Habéis notado el temblor?

Sí. De nuevo son las costuras de la coherencia rompiéndose a pedazos. Por si no hubiera sido suficiente con lo de la semana pasada, con Dani Mateo destapando falsos defensores de la incorrección política por todo el país, ahora esto. Fenómenos paranormales dignos de Iker Jiménez: los que gritaban cuando un juez secuestró aquel número de 'El Jueves' con Felipe y Letizia follando en la portada desaparecidos en el triángulo de las Bermudas. Callados como poetas sin inspiración.

Pero volvamos al tema de la dignidad, que es mi favorito. Para los capillitas de Podemos, que Valtònyc cante “quiero a Gallardón en silla de ruedas, así podría chupármela a todas horas” no erosiona ninguna dignidad, mientras que los versos satíricos sobre Irene Montero sí que la erosionan, y gravemente. El motivo es simple, hediondo y llano: son ellos quienes deciden quién tiene una dignidad que se pueda erosionar y quién no la tiene. Montero en un altar. Los fachas, de mierda hasta los ojos.

Son ellos quienes deciden quién tiene una dignidad que se pueda erosionar y quién no la tiene. Montero en un altar. Los fachas, de mierda hasta los ojos

En fin. Solo una cosa más, que es dar las gracias a Irene Montero por dejar claro el mensaje de fondo, traducido ahora a palabras vulgares como viene siendo mi especialidad: a esta izquierda censora, que considera que la sátira deja de serlo en cuanto se refiere a sus diputados, no debería votarle nadie que tenga un cierto cariño por la libertad de expresión. Nadie.

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