"Ya hemos pasao": Vox se ríe de Colau en Barcelona

Al nivel del suelo, amplio surtido de bigotes y barbas perfiladas. Los hay quevedianos, preconstitucionales, galeses y hasta dalinianos

Foto: Abascal durante su discurso en el acto de este sábado. (Reuters)
Abascal durante su discurso en el acto de este sábado. (Reuters)

A falta de una hora para el acto de Vox en Barcelona, empiezan a proliferar las banderas en la avenida de la Reina María Cristina mientras atruena el 'porompompero'. La torpeza de Ada Colau cerrándoles el Palau Sant Jordi provocará, pasadas las doce, que Vox consiga la foto de una multitud en la misma avenida donde se celebró la concesión de la Olimpiada de Barcelona.

Pero a las once todavía parece un pinchazo. “Buenos días Barcelona, buenos días Cataluña, bon día España”. Aplausos de los pocos asistentes mientras prueban la megafonía. El famoso negro de Vox pulula entre el público y las señoras se lo rifan para el selfi. “Oye pero qué guapo eres al natural, aún más”, dicen arrobadas. Caras tensas de los organizadores.

El público irá llegando. No para llenar la avenida, pero sí para unas cuantas fotos medianamente dignas. Al nivel del suelo, amplio surtido de bigotes y barbas perfiladas. Los hay quevedianos, preconstitucionales, galeses y hasta dalinianos. Amplio surtido también en patillas y barbas, fantasías de gomina, escotes con pegatinas, melenazas al viento.

Amplio surtido de bigotes y barbas perfiladas en el ato. (Reuters)
Amplio surtido de bigotes y barbas perfiladas en el ato. (Reuters)

'Barcelona és bona, és como una dona', canta Manolo Escobar en la primera y única canción que sonará en catalán. A continuación, el “olmailovin” de Los Manolos, primera y única en inglés, y ya hemos cubierto la cuota y puede sonar 'El novio de la muerte'. El público la canta entera.

Pasan camino del escenario señoras de Pedralbes con el Ducados en la boca y la lata de Mahou en la mano a las 11:20 y albañiles con camisetas de la Legión y la Guardia Civil. Hay parejas bailando pasodobles y un señor con una caña de pescar y una taza de Vox enganchada arriba, que acciona una bocina que suena como un burro. 11:30, 11:35, una de las dos Españas se sabe las canciones de Bisbal. Pido con prudencia que me deje pasar a una chica monísima que no habrá cumplido ni los 20 y que me suelta: “Tranquilo, que yo no soy de esas que luego te denuncian por acoso”. Las amigas se descojonan, y todavía no ha sonado Taburete.

A la hora señalada para que arranque el acto, todavía llega gente. La-España-que-madruga se toma su tiempo con el carajillo. Más madrugadores han sido los CDR, que están al otro lado de una rotonda más grande que el atlántico desde las 10:30, separados de los de Vox por dos cordones sanitarios compuestos por Mossos d'Esquadra en formación de legión romana. La contramanifestación se saldará con 5 detenidos. A este lado, desde la megafonía, animan a los asistentes a saludar a sus enemigos. “Hola, hola, hola”, grita la gente, “¡Viva España!” En la lejanía empieza a arder un contenedor.

El mensaje más chanante del acto lo da una voz en off: “A los que estáis con las banderas, cuando salgan los líderes a hablar, para que los medios puedan tomar las imágenes os pedimos que las ondéeis con orgullo, pero más bajo”. Pero el público agita las banderas más alto cuando aparece la plana mayor. Abascal, Monasterio, Ortega-Smith, etc. Un hombre grita: ¡Abascal! Y una multitud corea: “¡Presente!” Esta noche toca que cambiar la hora. A las 3 serán las 2. Las 2 de 1939.

La-España-que-madruga se toma su tiempo con el carajillo. Más madrugadores han sido los CDR, que están al otro lado de una rotonda desde las diez

Todos los discursos se dan en un estricto código Star Wars. “No tengáis duda, sois la resistencia. Algunos no querían veros aquí hoy. Os han puesto todos los impedimentos. Creían que por quitarnos un espacio cerrado no íbamos a venir. Pero esta no es la derechita cobarde, esta es la España valiente”. Aplausos. “Un día viviremos aquí con libertad”. Aplausos. “No estáis solos” grita el público, y corean: “resistencia, resistencia, resistencia”.

Dicen los líderes que Barcelona es el “epicentro de Cataluña, donde se está librando una batalla sobre el ser de España”. Aseguran que “la prudencia es el disfraz de los cobardes” y hablan de mártires y héroes del 3 de octubre, que son los que salieron con las primeras banderas de España. Informan a la multitud de que una pareja ha sido herida por los CDR cuando intentaban acceder al acto, y que Vox va a contar con ellos.

Hay insultos y etiquetas para todos los adversarios, de izquierdas y derechas. Al PP (derechita cobarde, tibios, traidores); al PSOE (golpistas, comunistas) y más concretamente a Iceta (¡Traidor!). A Ciudadanos (veleta naranja). Y respecto a la izquierda y los indepes, atronadores gritos de “¡prisión!”. Cuando Ortega-Smith menciona a Colau, el público a mi alrededor lanza sonoros “¡perra!” y otras palabras que conviene no reproducir aquí. También hay arranques de populismo poético: “Barcelona es venganza de los afligidos”, o “algunas candidaturas presentan finuras de salón, pero Santiago, aquí tienes a tus candidatos, el pueblo, con la poesía de los tiempos modernos y no con la prosa sucia del adversario”. Total na.

“¡Viva España!“ En la lejanía empieza a arder un contenedor. (Reuters)
“¡Viva España!“ En la lejanía empieza a arder un contenedor. (Reuters)

Entre las promesas de Abascal para Cataluña, la mayor parte necesitarían la intervención de los tanques. Dice que suprimirá la autonomía, que cerrará la “Generalidad”, que ilegalizará los partidos independentistas, que meterá en la cárcel a Torra y Puigdemont, que salvará el español en las escuelas y acabará con el adoctrinamiento, porque “la reconquista ha empezado”. A Ortega-Smith lo reciben como a un profeta, y este asegura que los independentistas tenían ya estructuras de Estado y “habían comprado armas”. Abascal promete también que disolverá el cuerpo de los Mossos d'Esquadra “salvando a los leales”. Los Mossos son, precisamente, quienes están impidiendo que los CDR lleguen hasta el lugar.

El discurso de Vox en Barcelona es pura épica patriótica, y el público lo agradece. Han venido para esto. “Somos la revuelta del sentido común, la rebelión de lo obvio (sic)”, dice Abascal, y a continuación afirma que “el gobierno y Bruselas os han dejado solos” y que esto se va a terminar. Una pátina lepenista adorna su discurso: “Recuerdo un gobierno que en mitad del golpe solo hablaba de Europa y de economía. Les decía (a los independentistas) que dejarían de ser europeos y que la economía iría mal, cuándo lo peor que les podía pasar es dejar de ser españoles. Pero España ni se negocia ni se dialoga, España se defiende hasta las últimas consecuencias”. El público se viene arriba.

El sol va escurriéndose desde arriba hacia atrás del escenario, por lo que el público termina cara al sol. El acto concluye con el himno. “Ya hemos pasao”, grita un hombre con un megáfono, al estilo Celia Gámez. El mensaje del partido ha sido sencillo, victimista y vengativo. Algunos medios podrán decir que han pinchado, pero yo tengo la sensación de que algo grande está moviéndose aquí. Y de que el movimiento no ha hecho más que empezar.

España is not Spain

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