Así intenta convencerte el independentismo para 'desconectar' de empresas españolas

¿Recordáis el boicot que la derecha española trató de promover contra los productos catalanes? Pues ha encontrado su reflejo al otro lado del espejo en la bandera de enfrente

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La ANC organizó este domingo en mi barrio una feria para convencer a los jubilados y demás viandantes de que huyan del imperialismo empresarial español y se pasen a empresas con pedigrí nacionalista y ocho apellidos catalanes. ¿Recordáis el boicot que la derecha española trató de promover contra los productos catalanes? Pues ha encontrado su reflejo al otro lado del espejo en la bandera de enfrente.

De manera que el paseo de Sant Joan, habitualmente barrial y distraído, apareció sembrado de casetas con folletos de empresas de catalanes que hacen cosas: concretamente, disputar a las grandes del Ibex un trozo de pastel aprovechando el tirón nacionalista. Catllum, Catgas, Parlem y un par de mutuas de salud y seguros animaron a los consumidores a “desconectar” del empresariado español. El paseante encontraba también un pequeño escenario con 40 sillas plegables donde Adrià Alsina, de la ANC, engatusaba al personal con un discurso a caballo entre lo político y el vendedor de seguros a puerta fría.

Las empresas promovidas por la ANC tienen tarifas más o menos similares a las 'made in Spain', pero los 'spots' publicitarios transmiten el 'espíritu sardánico'. En el de Catgas, una distribuidora de gas, un grupo de llamitas azules de hornillo hacen un 'castell' mientras suena una sardana y el narrador anuncia: “En Cataluña, tenemos una fuerza especial que nos hace llegar más alto: ser mejores, mirar lo nuestro. Porque somos de una tierra con una energía única, Catgas, nuestra energía”. Y olé.

El de Parlem, la operadora de telecomunicaciones, se lanza directamente de cabeza por una escalera poética. Con música de Vivaldi de fondo e imágenes intercaladas de Barcelona y la Cataluña profunda y rural, el narrador recita solemne unos versos de Apelles Mestre: “¿Me preguntas por qué? ¿Y eso me preguntas? La amo porque es la mía. La amo porque, en ella, me contó la abuela la primera rondalla un atardecer de verano, mientras el sol caía”. Lágrimas en los ojos y temblor en el corazón.

Las empresas promovidas por la ANC tienen tarifas más o menos similares a las 'made in Spain', pero los 'spots' transmiten el 'espíritu sardánico'

Los argumentos de la ANC para huir son una admirable demostración de esa capacidad que tienen para plantear cualquier asunto con las patas para arriba. Decía Alsina a la congregación de raholas de mi barrio que salir de empresas españolas no es “politizar el consumo” sino “despolitizarlo”. ¿Cómo es posible? Pues aseguraba que, en cada factura de la luz o del teléfono con empresas españolas, vienen escritas las palabras 'Todo por la patria' en letra indeleble. Lo decía junto a una caseta con el cartel de 'Benvinguts a la república catalana”.

Pero entre todos los folletos que repartían hubo uno que me conquistó. Se trata de un test de “consumo estratégico” que ayuda a resolver este dilema: “¿Tu consumo está ayudando a la economía para la república?”. Te encuentras una especie de examen de conciencia con dos clases de preguntas. Algunas se refieren al lugar de producción: ¿decides comprar un producto u otro según el precio o el origen? Mientras que otras marchan hacia el delirio político.

Por ejemplo: “Entre una república catalana con empresas responsables y una monarquía española con oligopolios, ¿qué prefieres?”. Difícil cuestión. Las respuestas posibles son, cito textualmente: a) “Yo soy más de repúblicas monárquicas federales”, b) “Una república catalana con empresas de proximidad, también cooperativas, comprometidas con su entorno y responsables”, y c) “Una monarquía española que beneficie a los grandes oligopolios, con puertas giratorias y que tome decisiones mirando siempre a sus propios intereses”.

O esta otra: “Las empresas que te suministran servicios como la energía, la luz, la telefonía o los recursos financieros, ¿se posicionaron políticamente antes y después del 1 de octubre?”, con las respuestas: a) “Sí, pero me da igual”, b) “Sí, por eso decidí cambiar, el chantaje no me gusta”, o c) “Sí, pero no sabía cómo cambiar ni qué opciones tenía”. Y, como en los cuestionarios de la revista 'Super Pop', en función de las respuestas el cliente dubitativo suma una serie de puntos y queda analizado de esta forma:

Entre todos los folletos, uno me conquistó: un test de “Consumo estratégico” que ayuda a resolver este dilema: “¿Tu consumo ayuda a la república?”

“Entre 60 y 120, enhorabuena, eres un consumidor responsable. Con muchos como tú, conseguiremos hacer una república con empresas enraizadas al territorio y alejadas de los oligopolios”. Entre 40 y 60, “progresas adecuadamente, pero todavía puedes hacer más. Has dado el primer paso: querer dar el paso. Ahora solo has de empezar a ponerte. Nosotros te ayudaremos”. Y finalmente, con menos de 40 puntos, “seguro que con un golpe de mano, cuatro consejos y un poco de voluntad, conseguirás hacer un consumo estratégico y responsable. Ahora, ¡conéctate con la república catalana!”.

Al término de la feria, había algunas personas haciendo cola en las casetas de unas empresas que, sin duda alguna, han sabido coger la ola y analizar el mercado. Allí te hacían todo el papeleo para desconectar fácilmente de unas empresas que son consideradas instrumentos coloniales por los organizadores del evento. “Yo soy cliente de algunas y dan un servicio mejor que las españolas”, animaba el portavoz de la ANC.

España is not Spain
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