Cárcel y 15.000 euros por una sátira contra la prensa: sentencia al falso 'tour de la Manada'

La decisión del Juzgado de lo Penal de Pamplona sienta un precedente extraordinariamente peligroso para la libertad de expresión en España

Foto: Concentración en Pamplona para denunciar la violencia machista. (EFE)
Concentración en Pamplona para denunciar la violencia machista. (EFE)

El autor de la web del 'tour de la Manada' ha sido condenado a un año y medio de cárcel y a pagar 15.000 euros por daños morales. La decisión del Juzgado de lo Penal de Pamplona sienta un precedente extraordinariamente peligroso para la libertad de expresión en España. Desde el mismo momento en que un juzgado toma como cierto el 'tour', e interpreta la intención de los creadores como ofensiva, la decisión judicial solo puede ser errónea. Es por este motivo que el ministerio fiscal había reclamado la absolución: entendieron que el sentido de la web era la denuncia satírica contra la pornografía mediática del caso de la Manada. Sin embargo, la sentencia ha tomado como prueba de cargo el sentimiento de la víctima, y ha impuesto una condena muy dura.

Por si alguien se lo perdió: la web del 'tour de la Manada', aparentemente un itinerario turístico por los lugares de Pamplona donde los cinco salvajes cercaron y violaron a la víctima, era tan falsa como las noticias de 'El Mundo Today'. Una obra satírica, creada por un colectivo de artistas famoso por engañar a la prensa con sus actos, que pretendía denunciar el tratamiento mediático. Cuando apareció la web, dieron la noticia como si realmente estuvieran ofertando este 'tour'. Ese mismo día, en la web aparecieron los titulares sesgados junto a un mensaje que explicitaba la intención real.

El Gobierno de Navarra y después la abogada de la víctima denunciaron al colectivo de artistas como si la oferta del 'tour' fuera real. Esta vez, la prensa no solo no explicó la verdad, sino que contribuyó a alimentar el bulo con nuevas noticias. Incluso las herramientas de verificación contaron de forma sesgada el caso. Según estas noticias, denunciaban al autor de una web que ofertaba un 'tour' inspirado en la violación de Pamplona. La verdad era otra: denunciaban al autor de un colectivo de artistas que usó una falsa web para denunciar el tratamiento mediático sobre esta violación.

La información de los sitios donde sucedieron los hechos, que esta web mostraba a modo de itinerario turístico, había aparecido durante aquellos meses de pornografía mediática. Mapas, esquemas e imágenes del portal fueron servidos en bandeja televisiva sin el más mínimo pudor, mientras se detallaban ante una audiencia los detalles más escabrosos del asunto. Algunos programas llegaron a ofrecer entrevistas en horario de máxima audiencia tanto a los agresores como a la víctima, que sabiamente se mantuvo alejada de los focos. Pero la información había sido tan detallada y explícita que en un foro incluso llegaron a deducir su identidad.

Cárcel y 15.000 euros por una sátira contra la prensa: sentencia al falso 'tour de la Manada'

Esto era exactamente lo que denunciaba Homo Velamine, el colectivo condenado, con su web. Sin embargo, el punto de vista de la jueza ha sido igual que el de las informaciones sesgadas de la prensa. Ni una sola vez en la nota difundida por Europa Press se alude a la denuncia contra el amarillismo. Según la jueza, aun en el caso de que la web fuera “una broma”, esto es una vejación a esta víctima y a todas las víctimas de una violación.

No recoge la sentencia algo evidente, que tiene mucho que ver con el tratamiento mediático: si esta falsa web llegó hasta la víctima como algo cierto, fue a través de los mismos medios de comunicación que la web estaba denunciando. Es decir: que la víctima sufrió reacciones emocionales cuando recibió noticias escritas y presentadas por periodistas que, de nuevo, no estaban haciendo bien su trabajo. Que publicaron lo primero que vieron por internet, sin confirmarlo.

Según la jueza, aun en el caso de que la web fuera “una broma”, esto es una vejación a esta víctima y a todas las víctimas de una violación

Ahí empezó a formarse la bola de malinterpretación que ha terminado arrollando al autor en los tribunales. Es penoso: quien pretendía denunciar el amarillismo de la prensa, condenado por el impacto de informaciones incorrectas y sesgadas. Es decir: condenado con dureza por la misma distorsión que denunciaba.

Mala lectura

Quizá lo más preocupante de esta sentencia sea que condena al autor de un texto con base en lecturas incorrectas. La capacidad para interpretar un mensaje no es algo que haya que exigir a la víctima de una violación, pero sí a la Justicia. Si una web satírica se lee superficialmente, entonces la ficción y la realidad se pueden confundir hasta malinterpretar la intención del autor. Con este precedente, cualquier mensaje complejo que tenga distintas capas de interpretación podría ser tomado en un tribunal de la peor forma posible.

Hace unos días, Karlos Arguiñano fue víctima de esta clase de malinterpretación. Había contado un chiste en 'El Hormiguero' que, pese a su simplicidad, fue interpretado de la peor forma posible por un montón de gente en las redes sociales. Una argentina le dice a otra: ¿sabés que ayer me violaron? La amiga pregunta: ¿quién fue? Y esta responde: fue un 'gallego', porque lo tuve que ayudar. La lectura lineal dictaminó que el chiste se mofa de la violadas, pese a que una violación donde la víctima tiene que ayudar es ontológicamente absurda. La segunda capa de lectura del chiste, la única que pasaría un comentario de texto en el instituto, es que se mofa de la fama de torpes que tenemos los españoles para los argentinos. Pero una vez que echa a rodar la lectura simple y equivocada, las consecuencias parecen imparables.

La condena al líder de Homo Velamine anuncia un contexto en el que solo los mensajes unívocos y claros, ajenos a las interpretaciones profundas, parecen estar a salvo. Un contexto social y mediático que ignora que la sátira puede parecer exactamente lo contrario de lo que es, y ocultar su intención real tras un disfraz de insensibilidad a la espera del grupo de espectadores más atentos, capaces de descodificar el mensaje escondido.

En fin. Si quienes son incapaces de descifrar mensajes complejos tienen la última palabra ante un juez, o si un juez es incapaz de interpretar correctamente un texto, estamos definitivamente vendidos. Gora Alka-ETA!

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