1.714.000 mascarillas: la ofensiva numerológica de España contra Cataluña

Saben los expertos en movimiento orbital que hay cifras que sostienen planetas, y esta, en concreto, sostiene el 'procés'. No es poca cosa

Foto: Una persona con mascarilla pasa ante la Sagrada Familia, en Barcelona. (Reuters)
Una persona con mascarilla pasa ante la Sagrada Familia, en Barcelona. (Reuters)

Miquel Buch, 'conseller' de Interior del Gobierno de Cataluña, ha condenado que Sánchez envíe 1.714.000 mascarillas. Ha estado muy rápido de reflejos, a Dios gracias. Por poco nos las tragamos con su aviesa maldición. Que se envíe material sanitario es secundario. El número no 'ens agrada'. Coincide con 1714, efeméride del fin de la Guerra de Sucesión y, como todo el mundo sabe, de la conculcación de los privilegios catalanes y el inicio de la era oscura de sometimiento a España. Por eso 1714 ha sido durante los años del 'procés' el número mágico.

El procesismo es dueño de la cifra y nadie, ni siquiera la casualidad, tiene derecho a mancillarla. ¿Pruebas? Muchos catalanes piden cupones acabados en esos cuatro dígitos en el sorteo de la Grossa, convencidos de que les dará suerte; los actos centrales de las Diadas empiezan siempre a las 17:14; el asta de la bandera que colocaron frente al Mercat del Born mide 17 metros con 14 centímetros, y en las protestas de octubre de 2017 muchos catalanes sacaron simultáneamente 1.714 euros del cajero. ¿Casualidad? No lo creo.

Hasta ahí los hechos, que son irrefutables y demuestran que nos encontramos ante un número mágico. Ahora lanzo unas cuantas conjeturas: si alguien agarrase al 'conseller' Buch y lo midiera con una cinta métrica de pies a cabeza, descubriría que su altura exacta es de 1,714 metros; si pesaran su corazón, se asombrarían al ver que la báscula marca 1,714 kilogramos; si se pusieran a contar las palabras de sus intervenciones, no habría ni una que se pasara de las 1.714.

Saben los expertos en movimiento orbital que hay cifras que sostienen planetas, y esta, en concreto, sostiene el 'procés'. No es poca cosa. Para la República Cuántica de Cataluña, las cifras son importantísimas y la extensión de sus dominios se expresa en número de retuits a todo lo que diga Puigdemont. De ahí que la mayor amenaza en siglos haya sido, también, un número. El 155.

1.714.000 mascarillas: la ofensiva numerológica de España contra Cataluña

Sánchez, nigromante maligno

Pero Buch no se ha quedado ahí. Ha añadido que tampoco aceptarán el envío de lotes de 1.939.000 mascarillas, anticipándose sin duda a los turbios manejos del Gobierno de Sánchez, el nigromante maligno. Poco se ha escrito sobre las malas artes que está desarrollando la Moncloa, pero la oposición debería escuchar a Buch y ponerse con ello: ¿o acaso es casualidad que muchos trabajadores hayan vuelto al curro el día 13 de abril? Sin duda, lo hacen a mala fe.

Qué suerte tenemos en Cataluña, gobernados por los que nos gobiernan. ¿Exageración? Tenga en cuenta el lector madrileño que existe la posibilidad de que una de estas mascarillas produzca, al más leve contacto con la faz de Buch o uno de los suyos, una reacción como la de los vampiros cuando les roza un diente de ajo. Lo que sugiero a la 'consellera' de Sanidad, Alba Vergés, es que serigrafíe a toda prisa esteladas en cada una de las mascarillas. Esto quizá rompa la maldición.

A quien se esté preguntando qué pensará el personal sanitario de Cataluña —por cierto, el que ha sufrido los recortes más salvajes de toda España— ante la línea Maginot numerológica establecida por el 'conseller' Buch, le digo que no se fíe de los médicos. Esa gente de ciencias aplicadas es de sota, caballo y rey, y no se creen nada que no se pueda demostrar. ¿Qué no darían ahora los muy irresponsables por 1.714 respiradores o 171.400 equipos de protección? Son unos egoístas y no piensan a largo plazo.

En fin. Ha advertido el 'conseller', con su maravillosa capacidad para lanzar advertencias, de que “con la historia no se juega”. Aunque no se le ha oído protestar cuando el Institut Nova Historia lo hace con sus 'histeriadores', que dicen que Shakespeare o Cervantes eran catalanes, ni cuando su propio Gobierno montó los fastos del Tricentenario, está muy bien que se centre.

Con la historia no se juega, y con los números mágicos, mucho menos.

España is not Spain
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
23 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios