Pepa Bueno entrevista a la "víctima de una campaña de deshumanización extraordinaria"
¿Tenía garantías Pedro Sánchez de que la entrevista de Pepa Bueno sería un masaje? Sí, puesto que una corporación pública donde Pedro Sánchez ha colocado a Pepa Bueno ofrece, de entrada, la garantía para ser cuidado
El presidente del Gobierno Pedro Sánchez, acompañado por la periodista Pepa Bueno. (EFE/RTVE)
Por
Juan Soto Ivars
EC EXCLUSIVO
La primera pregunta que Pepa Bueno le hizo a Pedro Sánchez fue: ¿por qué lleva un año sin dar entrevistas a otros periodistas? Y la última pregunta que Pepa Bueno le hizo a Pedro Sánchez daba, en su introducción, la respuesta: “Usted ha sido víctima de una campaña de deshumanización extraordinaria”.
Bien. Por eso no ha dado Pedro Sánchez entrevistas a otros periodistas. Por eso vuelve de las vacaciones del verano, esas en las que Óscar Puente ha disparado en X deshumanizando a quien se le pone mientras los trenes se paraban, y, tras un año sin medirse con periodistas no colocados por él, ofrece la posibilidad de preguntar cosas a una periodista a la que sí ha colocado él: Pepa Bueno.
Otros periodistas no consideran a Pedro Sánchez víctima de una campaña de deshumanización extraordinaria, sino un político indiferente ante las víctimas y fabricante de la deshumanización extraordinaria de sus oponentes. En el mejor de los casos, una víctima de sí mismo y su desmedida ambición de poder. Esos periodistas, tan críticos con Sánchez como con la deriva de la TVE de Sánchez, jamás recibirían el sí a una proposición para entrevistar a Pedro Sánchez. Por lo que sea.
Y es que uno recala donde le cuidan, donde lo miman. ¿Tenía garantías Pedro Sánchez de que la entrevista de Pepa Bueno sería un masaje? Sí, puesto que una corporación pública donde Pedro Sánchez ha colocado a Pepa Bueno ofrece, de entrada, la garantía para ser cuidado.
Pepa Bueno venía de dirigir el diario El País, de donde fue expulsada por ser excesivamente sanchista a ojos de unos propietarios que desean la supervivencia del negocio cuando Sánchez se haya ido. No pudo regresar a dirigir un programa en la Ser porque es de los mismos propietarios, pero sí a la dirección del telediario nocturno de la pública.
El telediario nocturno de la pública sanchista es lo que ponen antes de Broncano y Marc Giró, y después de Intxaurrondo, Javier Ruiz y Sarah Santaolalla, el telediario de mediodía, el nuevo programa de Marta Flich y Gonzalo Miró, y el Malas lenguas de Jesús Cintora. Lo digo por ponerlo en contexto.
En su día de estreno, era premiada con una entrevista exclusiva con el presidente del Gobierno. El primer día de curro, Pepa, tienes que entrevistar a tu jefe. Y, claro, Pepa Bueno lo hizo. Antes de Pedro (Sánchez) entrevistó a Pedro (Almodóvar) en el telediario, y se hace difícil decidir cuál de las entrevistas fue mejor.
Sensaciones buenas del rodaje, tenía un Pedro, y sensaciones buenas sobre su Gobierno, y su gestión, y su placaje a la ultraderecha, y su transparencia, y su economía, y su relación con el ciudadano tenía el otro Pedro. Con este segundo Pedro hubo un descomunal ejercicio de simulacro que muchos de los telespectadores naturales de TVE (son votantes) seguramente tomaron por cosa cierta: el simulacro de la entrevista incisiva.
Pepa Bueno iba lanzando preguntas a Pedro Sánchez, algunas de apariencia dura, que servían siempre a Pedro Sánchez como una oportunidad de echar a la oposición la culpa del padecimiento de los ciudadanos. Pasaba una vez tras otra, en una suerte de quid pro quo: tú quedas de entrevistadora crítica y yo de político genial. Hay que ver, Sánchez, lo bien que acepta la fiscalización de quienes deben su puesto a Sánchez.
Ni en el Comité Federal se viven momentos tan tensos.
Se vio muy bien esto que digo del simulacro cuando Bueno le puso un vídeo de él mismo, diciendo que Rajoy tenía que dimitir porque no era capaz de pactar presupuestos. Ah, amiga: pero es que eso no vale para mí, vino a responder, porque mi proyecto político funciona con los de hace varios años. Fue, digamos, el momento más duro: nada tan duro como poner a Pedro Sánchez ante Pedro Sánchez. A ver si te crees tú que después no vinieron preguntas más suaves.
En este sentido, los incendios del verano habían sido un problema causado por los negacionistas, pero él tenía la solución. La corrupción era un problema de todos, pero él era el único que actuaba con actitud implacable, no sólo con sus secretarios de Estado traidores, sino con el lawfare y los jueces que hacen política. La financiación autonómica era un viejo asunto pendiente que el PP no arregló en su día, pero él lo había solucionado con la quita. Así todo.
Cada aspecto negativo del Gobierno de Sánchez era presentado en una pregunta de apariencia impertinente que servía como trampolín para que Sánchez se colocara a la vanguardia de la dignidad. Así, la imagen mental que la televisión pública proyectaba en la cabeza del espectador es que la derechización de Europa tiene su frontera en Pedro Sánchez, que los bulos tienen su frontera en Pedro Sánchez y que la crispación política, la deshumanización y la polarización terminan en las buenas palabras de Pedro Sánchez.
La única responsabilidad que esa noche me quedó claro que ha tenido Pedro Sánchez es la de colocar a Pepa Bueno en el telediario que corona una parrilla dedicada a la propaganda, y concederle esa entrevista. Si pudieran resumirse todas las preguntas en una, habría sido: ¿por qué usted, que es el bueno sin ningún género de dudas, encuentra tantos impedimentos para hacer el bien? Y la respuesta: porque no me dejan. ¿Quiénes? Los jueces, los políticos de oposición y los periodistas a los que no concede esta entrevista, básicamente.
La prueba más indiscutible de que la entrevista de Pepa Bueno a su empleador fue un masaje pese a las apariencias, es que todo el partido y sus socios estaban por la noche elogiando el tremendo ejercicio de fiscalización del poder implacable realizado por Pepa Bueno. Tanto gustó a los socialistas la "incisiva" entrevista, que cualquiera hubiera dicho que creyeron que el que se sometió a tan implacable cuestionario había sido Núñez Feijóo.
La primera pregunta que Pepa Bueno le hizo a Pedro Sánchez fue: ¿por qué lleva un año sin dar entrevistas a otros periodistas? Y la última pregunta que Pepa Bueno le hizo a Pedro Sánchez daba, en su introducción, la respuesta: “Usted ha sido víctima de una campaña de deshumanización extraordinaria”.