Digo adiós y sobre todo digo gracias. Empiezo otra etapa sin que la etapa anterior haya terminado del todo. Las mejores cosas que he escrito en mi vida las he publicado aquí, y el desafío será seguir escribiendo cosas mejores en otra parte
Juan Soto Ivars posa para una entrevista con EC. (Sergio Beleña)
Por
Juan Soto Ivars
EC EXCLUSIVO
Nací en este periódico como profesional del columnismo. Aquí empecé a escribir columnas, aquí me hice conocido en el mundo, aquí he aprendido el valor de la libertad. Con veintisiete años emprendí el camino que ahora, a los cuarenta, cambia de casa. He decidido irme a otro periódico y me voy con el corazón lleno de agradecimiento. Os pido, a mis lectores, que sigáis apoyando este proyecto.
Cuando tomo esta decisión, el periódico está en un momento fantástico. Amigos y conocidos me han preguntado el porqué de mi marcha y he tenido que responder con la sencilla ingenuidad que ha guiado siempre mis pasos: ¿por qué no? Razones hay siempre para cada decisión. Digamos que ha llegado la hora. Esperemos que sea para mejor. Recemos para que a nadie le duela. Os veré por ahí.
Escribiendo en esta casa me habéis conocido y os he conocido. Siento por mis lectores de aquí una suerte de afecto familiar.
El mismo afecto familiar que siento por el director, por los dueños y por algunos de los compañeros. La vida, sin embargo, pide aire nuevo.
Irene Hdez. VelascoFotografía: Sergio BeleñaVídeo: Marta Abascal
Más de una vez me han ofrecido trabajos mejor pagados en medios prestigiosos y siempre he dicho que no. En una ocasión, ante la disyuntiva, incluso dejé un acróstico infamante en otro diario para recalcar con fuerza mi decisión. Jugué mis cartas con la misma seguridad estúpida con la que hoy escribo esta despedida. Otra persona se haría preguntas que yo no me hago. Rimbaud dijo que el verdadero viaje del descubrimiento no consiste en buscar nuevos paisajes, sino en tener nuevos ojos.
Doy por sentado que todo os irá bien. Impresionantes columnistas y periodistas se quedan en casa, y yo vendré de visita de vez en cuando. Retomaremos las conversaciones interrumpidas y ofreceremos nuevas respuestas a los mismos interrogantes de siempre. Escribiremos hasta descubrir de qué diablos estábamos escribiendo. Contaremos el mundo como si lo supiéramos. Tendré con Olmos la misma conversación interminable, pero quedará entre nosotros. Reiremos de todo.
Digo adiós y sobre todo digo gracias. Empiezo otra etapa sin que la etapa anterior haya terminado del todo. Las mejores cosas que he escrito en mi vida las he publicado aquí, y el desafío será seguir escribiendo cosas mejores en otra parte.
Me da pena, pero me da alegría al mismo tiempo. Un solo hueco para dos sentimientos contradictorios. Nadie podrá acusarnos de no habernos divertido. Démonos la mano por última vez en estas páginas y perdonadme por todas las veces que os haya molestado. Os echaré mucho de menos.
Nací en este periódico como profesional del columnismo. Aquí empecé a escribir columnas, aquí me hice conocido en el mundo, aquí he aprendido el valor de la libertad. Con veintisiete años emprendí el camino que ahora, a los cuarenta, cambia de casa. He decidido irme a otro periódico y me voy con el corazón lleno de agradecimiento. Os pido, a mis lectores, que sigáis apoyando este proyecto.