Frío, frío

Buenos los quites de Román por Tafalleras primero y gaoneras más tarde. Buenos comienzos de Lorenzo en los dos toros que tuvo. Bien y muy quieto Adame entregado y muy sincero

Foto: El diestro valenciano, Román Collado. (EFE)
El diestro valenciano, Román Collado. (EFE)

Plaza de toros de las Ventas, viernes, 17 de mayo de 2019

4ª de feria. Tres cuartos de entrada en tarde fría y muy ventosa, molesta para público y toreros.

Cuatro toros de El Tajo y dos (segundo y tercero) de La Reina Hierros pertenecientes al maestro Joselito de entre 549 y 606 kilos. Los dos de La Reina fueron devueltos. El segundo, descordado, fue sustituido por un sobrero de Torrealta y el tercero por otro de Montealto. Serios, bajitos y bien hechos pero en general descastados y flojos los de los hierros titulares, precioso y con calidad el sexto, el mejor de la tarde. El de Torrealta, más alto que el resto, con motor pero con dificultades.

Joselito Adame de gris plomo y oro silencio y silencio.

Román de gris plomo y oro vuelta al ruedo tras petición de oreja después de un aviso y silencio.

Álvaro Lorenzo de salmón y oro silencio.

Tiemblo, tirito y estornudo camino de un refugio donde contar el festejo. Festejo que sea viernes por si mañana me enfermo. Enfermo con los que pitan sin razón y sin consuelo. Consuelo apenas encuentro cuando veo toros flojos. Flojos los toros bonitos de El Tajo y de La reina. Reina miedo en el ambiente de tantas tardes que quedan. ¿Qué dan que esté caliente en el bar que estoy que tiemblo?

Me repito que el frío no existe, que es ausencia de calor y veo que la consecuencia no es templarme ni de lejos, que está siendo repetirme. Y antes de irme repito que ha hecho un frío de narices, de narices y de pecho, de piernas y de todo el cuerpo. Castañeo yo mis dientes camino de más altos grados como "castañearon" los toros haciendo honor a su reata de tonos melocotones, castaños y colorados. Y frío como yo me encuentro fueron fríos los astados, y el resultado fue claro: destemplados y encogidos casi todos los del ruedo y todos los del tendido que no esperábamos esto. ¡Qué traidor resulta mayo cuando cambia de criterio! Capaz un jueves de lo mejor para acompañar un festejo, con sus casi treinta grados, sus alteraciones de sangres, sus flores y sus olores y capaz el viernes siguiente de levantar vendavales, imitar cualquier noviembre y crionizar espectadores.

El diestro Álvaro Lorenzo con su segundo toro en el cuarto festejo de la Feria de San Isidro. (EFE)
El diestro Álvaro Lorenzo con su segundo toro en el cuarto festejo de la Feria de San Isidro. (EFE)

Tocó ese mayo que de vez en cuando aparece, de acordarte de su madre y de un jersey más potente. Viento frío, ambiente gélido, toros flojos... todos muertos. Muertos de frío insisto porque los toros no embistieron, se cayeron varios de ellos y ni el sexto que fue un cuadro, de bonito y de muy serio, caldearon el ambiente ni evitaron 'tiriteos'.

Lástima, la verdad, que a tres muy buenos toreros, un valiente mexicano, un entregado valenciano y un artista de Toledo, hoy solo le acompañara ausencia de calor, culpable mayo, y ausencia de bravura, culpable el cielo. El cielo porque Joselito, debutante hoy con sus nuevos hierros, presentó seis toros preciosos, bajitos y bastante serios que no consiguieron dar, ni buen juego ni peligro suficiente para evitar el invierno de una plaza casi llena con ganas de más trofeos.

Buenos los quites de Román por tafalleras primero y gaoneras más tarde. Buenos comienzos de Lorenzo en los dos toros que tuvo. Bien y muy quieto Adame entregado y muy sincero. Pero es que el frío en los toros solo se cura embistiendo y no hubo embestidas, ni mantas, ni fuegos con las que calentar el tendido, con la que calentarse en el ruedo.

Feria de San Isidro
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