'Got Talent'

Hoy no es fácil que trasciendan los esfuerzos, los sacrificios y los talentos que hacen falta para que tres jóvenes den el brillante espectáculo que hemos presenciado en Las Ventas

Foto: El novillero Rafael González, en la primera novillada de la Feria de San Isidro. (EFE)
El novillero Rafael González, en la primera novillada de la Feria de San Isidro. (EFE)

Plaza de toros de Las Ventas, lunes, 20 de mayo de 2019.

7ª de feria. Cerca de tres cuartos de plaza en tarde agradable para la primera novillada del ciclo.

Seis novillos de Conde de Mayalde de entre 478 y 535 kilos, bien presentados, serios y con peso, los dos últimos más abiertos de cuerna. De juego variado e interesante.

Rafael González, de negro y plata. Ovación y oreja.

Marcos, de verde oliva y oro. Silencio y silencio tras dos avisos.

Fernando Plaza, de lila y oro. Silencio tras aviso y ovación.

Sobrevoló toda la tarde en el ambiente el recuerdo en torno a la figura del ganadero Fernando Domecq, fallecido este lunes en Madrid a los 73 años de edad.

Mucha gente no lo sabe, pero el primer 'reality show' que se realizó en televisión en España fue de toros. De toreros a bien decir, de novilleros para acertar de pleno. '¿Quiere usted ser torero?'. Era el retador y a la vez respetuoso título de un programa que pretendía contar las peripecias de incipientes novilleros en sus primeros pasos hacia la gloria. Fue en torno a los primeros años cincuenta cuando en España, tras la muerte de Manolete, la tauromaquia no solo mantenía el pulso de la atención mediática al fútbol sino que lo superaba por auténtica goleada.

Y durante lo que aún era una emisión casi en pruebas de la primera televisión española, precaria, muchas veces intermitente y por supuesto blanquinegra, llegaba de milagro (tecnológico para la época) a los muy pocos miles de receptores que se compartían en los pueblos, en los bares de las ciudades o en las casas de los vecinos más pudientes, la señal convertida en imágenes de las peripecias de aquellos valientes aventureros. 'Aventoreros' jóvenes y valientes, reales como la España misma, sin nada que perder como casi todos en los cincuenta y dispuestos a dejarse la vida en la plaza por la casa de una madre o los lujos de la época.

Triunfó de inmediato el concepto sin necesidad de que los partícipes se insultaran, los amigos rebuznaran, los presentadores denigraran, los contertulios envenenaran el ambiente con sus mezquindades ni los realizadores se vieran forzados a emitir escenas escabrosas, comprometedoras o subidas de tono para satisfacer a una tan insatisfecha como insaciable audiencia. Bastaba preguntar al púber tímido de provincias de dónde venía o qué hacía su familia, bastaba un becerro que embistiera y un ajado traje de luces...

El novillero Fernando Plaza. (EFE)
El novillero Fernando Plaza. (EFE)

Porque la aventura era auténtica, los protagonistas sinceros, las necesidades evidentes y dramáticamente cercanas al espectador, y el tratamiento que se le daba al protagonista, ilusionado, respetuoso, adusto en las formas, sí, pero con muy buen fondo.

El éxito y la evolución de la idea acabó con una auténtica migración de jóvenes aficionados a los alrededores de la plaza de toros de Vistalegre, en Carabanchel (Madrid), donde se celebraban las novilladas sin caballos que se retransmitían y que año a año cosechaban mayor éxito y audiencias. Domingo Dominguín primero y los hermanos Lozano después gestaron alrededor de esa carismática plaza varias grandes figuras que años después recordarán con cariño “la oportunidad” que fue el nombre que entrados ya los años sesenta popularizó definitivamente el concepto.

El novillero Marcos. (EFE)
El novillero Marcos. (EFE)

Entrenaban, toreaban, dormían en la plaza, triunfaban y fracasaban decenas de aspirantes cada temporada. Triunfantes como Palomo Linares, insistentes como El Platanito... “Te dan más oportunidades que a El Platanito...”, se llegó a decir, sempiterna su participación en esas novilladas nocturnas de los sábados que llegó a ver toda España como si fuera un juego de tronos propiciando, tras auténticas batallas, que el rey de esa tauromaquia acabara siendo el fruto perfecto de esa trama: Manuel Benítez 'el Cordobés'.

Hoy no hay '¿Quiere ser usted torero?', no hay “la oportunidad” en antena. Hoy no es fácil que trasciendan los esfuerzos, los sacrificios y los talentos que hacen falta para que tres jóvenes, muy jóvenes, den el brillante, vibrante y variado espectáculo que hemos presenciado este lunes en Las Ventas. Hoy triunfa el Cejas, engendro estético e intelectual, después de salir en 'Got Talent' con una canción que repite la palabra 'camiseta' 400 veces, la expresión “que te meto” 130, la onomatopeya “plaka-plaka” 84 y la detestable amenaza “te rompo los piños” veintitantas... Dos millones de seguidores acreditan que el talento musical del personaje está a la altura del inexistente, siendo generoso, buen gusto musical y artístico de nuestra época. Pero sale en 'Got Talent'...

El novillero Rafael González. (EFE)
El novillero Rafael González. (EFE)

Talento tienen estos tres para triunfar en su arte. Sin repetirse y sin amenazar a nadie. Rafael González, arrojo, técnica, sentido de las distancias, variedad y un don con la espada si repite con frecuencia la que le ha dado hoy al cuarto. Faena que llegó al público, de menos a más, con el clímax final de unas manoletinas de infarto y una soberbia estocada que provocó una muerte fulgurante y espectacular del buen novillo de Mayalde y que le hizo merecedor de una más que justa oreja.

El novillero Marcos. (EFE)
El novillero Marcos. (EFE)

Marcos, estético y con aplomo, se fue a porta gayola, le dio largas cambiadas, toreó bien con el capote, templó y aguantó poniendo la bamba de la muleta en la cara y solo falló a espadas.

El novillero Fernando Plaza. (EFE)
El novillero Fernando Plaza. (EFE)

Fernando Plaza toreó sincero, encajado en su concepto y atornillando los pies al suelo. Fueron suyos los mejores muletazos de la tarde, los que dio seguidos a su segundo, fue muy buena la estocada y, para mi gusto y mi agradecimiento por el disfrute de la tarde, muy cortito el premio de una plaza en estampida cuando doblaba el sexto toro.

Tienen talento los tres, pero no sé si se enterará España, porque no vino Mejide, no asistió Jorge Javier, no se hará eco el tal Cejas en su canal de banalidades... Pero, sobre todo, porque al quedarme con ganas de volver a ver a Plaza le pregunté dónde era su próxima novillada y me quedé de piedra cuando me dijo que no tenía a la vista ni una sola contratada. Espero que su talento no se pierda, ni tampoco el de González y el de Marcos. Espero que los tiempos propicien otra oportunidad a la altura de sus méritos. Busquen los teléfonos de los empresarios y si prefieren a Plaza marquen o envíen un mensaje al 609... Si prefieren a González...

Feria de San Isidro
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