A tomar viento

Los tres toreros dieron la cara para imponerse a una dura corrida de José Escolar, cuyo peligro aumentó por las complicaciones añadidas del fuerte viento que sopló durante toda la tarde

Foto: El diestro Gómez del Pilar da un pase con la muleta a su primero. (EFE)
El diestro Gómez del Pilar da un pase con la muleta a su primero. (EFE)

Plaza de toros de Las Ventas, martes, 28 de mayo de 2019.

15ª de feria, primer festejo de la serie de corridas homenaje al centenario de la presentación del encaste Albaserrada en la plaza de las Ventas. Tres cuartos de entrada, en tarde que empezó templada, giró a fresca y terminó con frío debido al fuerte viento, que molestó muchísimo de principio a fin del festejo.

Seis toros de José Escolar, de entre 514 y 571 kilos, muy serios por delante con espectaculares encornaduras. Todos cárdenos conforme a su procedencia Victorino Martín/Albaserrada. Algunos más altos de la cuenta, tuvieron algunas embestidas con transmisión pero desarrollaron peligro y momentos de mucha dificultad para los toreros, que se vieron acrecentados por el fuerte viento reinante toda la tarde. Espectacular de planta el quinto.

Fernando Robleño, de verde botella y oro. Silencio tras aviso y vuelta al ruedo tras aviso.

Gómez del Pilar, de blanco y plata. Ovación tras aviso y ovación tras aviso.

Ángel Sánchez, de lila y oro. Ovación y silencio tras aviso.

Destacaron las cuadrillas, en especial la de Ángel Sánchez al completo: Iván García, Raúl Ruiz y sobre todo Fernando Sánchez con los palos.

Este martes me dio la ventolera y me fui de nuevo a los toros, que 15 tardes seguidas me vienen sabiendo a muy poco. Gritaré a los cuatro vientos lo importante del evento de celebrar los 100 años del encaste Albaserrada y con el viento de cola que da el hacerse torista en la plaza de Las Ventas aplaudiré la iniciativa de acordarse de estas cosas.

Con un curioso cartel en este San Isidro racheado, con rachas de puertas grandes, rachas de enfermerías y rachas de malas tardes, que despertaba ilusión en los aficionados puristas, decidí, soy muy veleta, ir de nuevo a la plaza.

Y tenía yo mis dudas, no por los tres actuantes, toreros muy contrastados, valientes e interesantes, sino por los seis actuados. Toros de José Escolar que, perdón por el chiste malo, habría que 'escolarizar' a poco de destetarse y enseñarles a embestir con los cánones de antes. Soy defensor de la variedad, la diversidad y el integrarnos, pero es que sufro con los toros que hacen pasar malos ratos. Y yo sé que estos toros que tienen buen fondo y ancestros, también tienen malos modos cuando pisan este ruedo.

El diestro Fernando Robleño recibe con el capote a su segundo. (EFE)
El diestro Fernando Robleño recibe con el capote a su segundo. (EFE)

Toros un tanto desfasados en los kilos, en lo altos y en los cuernos, y probablemente elegidos todos sus progenitores solo por embestir al caballo en esa plaza de tientas de la fría y airosa Ávila, allá donde se criaron. Y entiendo a los que les guste este tipo de embestidas y esos retos de verdad con ciertos aires de tragedia. En la variedad está la supervivencia, de la fiesta en general y de cinco semanas seguidas de feria. Toros que dan emoción por el miedo de su estampa y los apuros en los que ponen. Toros que embisten a ratos y sin ningún canon estable. Toros, también es verdad, que se dan un aire, en las formas y sobre todo en los fondos, a aquellos que se lidiaban hacen ya unos 100 años y la afición reconocía sin pitos ni comentarios el valor de tenerlos delante y tratar de liquidarlos.

Contra viento y marea lucharon este martes los toreros, enfrentándose a unas fieras que iban saliendo en tromba. Como un ciclón, el segundo salió por esos chiqueros y se tragó sin quererlo a la misma porta gayola una larga, cambiada y perfecta con la que se la jugó Gómez del Pilar, Noé de pila el torero, experto conocedor de este encaste por su oficio y de tormentas por su nombre.

El diestro Gómez del Pilar da un pase con la muleta a su primero. (EFE)
El diestro Gómez del Pilar da un pase con la muleta a su primero. (EFE)

Un huracán fue el cuarto en algunas embestidas y más constante, sin llegar a viento aliseo; el quinto que encima humillaba, pero que desarrolló peligro como si no hubiera mañana. Muy meritorios los pases de Robleño y de Ángel Sánchez, que fueron reconocidos por una mayoritaria parte de los que habiendo venido a celebrar un encaste celebraban con sus oles dos toreros importantes.

Muy bien y firmes los toreros, muy en su papel los toros, vimos cosas, pasamos miedo, se me volaron los folios...

El diestro Ángel Sánchez, con su segundo. (EFE)
El diestro Ángel Sánchez, con su segundo. (EFE)

Una tarde que hubiera querido ver yo con mucho menos aire porque, con la valentía, las ganas y la sapiencia de los toreros y algún que otro detalle de algún toro de Escolar, quizás hubiéramos cuajado una tarde de más fiesta, menos sustos y hasta orejas.

Pero ninguna oportunidad dejó rematar el viento y ya sé dónde voy a mandar al próximo que me diga, cuando venga yo dudando, que me acerque hasta la plaza a pasar todo este miedo. A tomar viento... Pero al tendido, como tomamos este martes todos... A ver toreros airosos también en las malas tardes que también son, al fin y al cabo, tardes de airados toros. Y tauromaquia lo es todo.

Feria de San Isidro
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