No es no

El diestro Alberto López Simón firmó los únicos momentos de cierto brillo de la corrida, aunque sin llegar a redondearlos

Foto: Antonio Ferrera. (EFE)
Antonio Ferrera. (EFE)

Plaza de toros de las Ventas, jueves, 6 de junio de 2019..

24ª jornada de feria. Algo más de tres cuartos de plaza en tarde primaveral pero con muchísimo viento, que molestó mucho a los toreros y dificultó su labor de principio a fin de la corrida.

Seis toros de El Puerto de San Lorenzo de entre 552 y 625 kilos, muy grandes, con caja y serios, pero en general faltos de raza. De los dos tipos de la casa, unos más altos y destartalados y otros más finos y acapachados que en general no dieron buen juego, fríos en los primeros tercios y sin rematar en el resto. Sin desarrollar grandes peligros en conjunción con el viento, no dieron opción a los toreros para ningún tipo de triunfo, salvo el tercero, que rompió a embestir con nobleza y tuvo más continuidad en la muleta con la infinita entrega de Lopez Simón, que sufrió una brutal voltereta.

Antonio Ferrera, de azul marino y oro, silencio y silencio.

Miguel Angel Perera, entre blanco y rosa palo y oro, silencio y silencio.

Lopez Simón, de malva y oro, ovación tras aviso y silencio tras aviso.

No es no. En tiempos de perogrullo, me apunto al titular sencillo y remarco con aires presidenciales, presidenciables que están negociando, que lo que no puede ser, no puede ser, y además es imposible.

Decir que no parece fácil, pero a mí me cuesta un mundo. Decir que el no es no, es, en el fondo, pura y dura tautología. En lógica proposicional, es esa fórmula bien formada que resulta incontestable para cualquier interpretación que quieran hacer los filiales o reprochar los más fóbicos. O dicho de otra manera, no hay Dios que pueda decir, estés o no estés de acuerdo, que lo que estás diciendo no solo es verdad sino que además es cierto. Lo mires por donde lo mires, el no es no, el sí es sí y el tal vez, pues ya veremos...

Y en la plaza de las Ventas vivimos de muchos noes y muchas tautologías: no está lloviendo este año, no está faltando gente a la feria, no podemos poner pegas ni a toreros ni a 'embistientes'. No era hoy un mal cartel estando Perera y Ferrera. No podemos discutir qué Lopez Simón es entrega. No se pudo hacer hoy más que lo que hicieron los coletas. No sé quién es capaz a estas alturas de feria de no apuntarse a que la cubran, a la plaza me refiero, y eviten estas tragedias de capotes y muletas como velas, como molinos de viento, contra los que los pobres toros chocan sin meditar su condición de gigantes, pero que descubren sin querer en qué consiste este truco. El truco de que tras la tela tropezada varias veces no hay a quien atacar para vencer a la muerte. Y algunos toros del puerto se dieron de bruces con el truco al puntear las muletas que el viento puso a su alcance acabando desde entonces su condición de embestir y su naturaleza 'luchante'.

Alberto López Simón. (EFE)
Alberto López Simón. (EFE)

No se puede torear con viento como el que nos trae este junio y no es no, ya quedó dicho. Porque es imposible templar y casi imposible templarse. Porque los toros lo notan y afecta a su comportamiento, porque los toreros sufren por perder los fundamentos de dónde poner la muleta, cuándo empezar a moverla y como llevarla tan cerca y tan poco lejos de los pitones que haga que no se desilusionen los toros al perseguirla.

No han dado opciones los toros de El Puerto. No hemos visto al Ferrera de hace unos días. No está siendo la feria ideal de Miguel Ángel Perera. No sé cómo Lopez Simón ha podido salir vivo. Porque ese tercer toro no es que lo haya volteado, es que lo ha mantenido por los aires y por sus lomos segundos que parecieron, extendidos por la angustia, horas a merced de la muerte o al menos de seria herida.

Y es que se ha puesto de moda repetir las bernardinas para rematar faenas. Y en la búsqueda del reto, aún si cabe más imposible, Simón las pega cambiadas a dedos de su enemigo. Cita por uno de los lados con la muleta a la espalda y justo cuando el burel comienza su recorrido le cambia la trayectoria y comprometiendo a la física pasa el toro acariciando justo el costado contrario. No cabe el toro a veces por el espacio que le dejan. Simón: no es no. De verdad, es que no cabe. Y en una lógica de sólidos, de movimiento y de inercias, los pitones de los toros se encuentran con los toreros a velocidades que crean palancas de tal potencia que cuando se resuelven estampan kilos de torería contra el suelo de las Ventas.

Miguel Ángel Perera. (EFE)
Miguel Ángel Perera. (EFE)

Y así salió Lopez Simón de su vuelo por bernardinas, golpeado contra el suelo, dolorido y recogido por las rápidas asistencias. Volvió diligente al toro y lo cuadró para la muerte que intentó ejecutar de una forma diferente. Pegó un salto hacia el lomo como queriendo cogerse, ser cogido por el toro, espero se sobreentiende. Pero el efecto fuerza que buscaba para su brazo se tornó en ineficacia y falta de puntería, y tras varios pinchazos recogió con torería la ovación de toda la plaza por su entrega y su valía.

Faena emocionante que no remató con la espada. Tarde que el resto de toros no dejaron emplearse a toreros con bagaje ni jugándose la vida ni jugando con el arte.

No es no, y no es posible que la combinación de toros que no se empleen con bravura y la presencia del viento permita una mejor tarde que la que hemos tenido. No se ha podido hacer nada, no es algo que yo lo diga. Es que si con estos tres toreros anunciados este jueves en las Ventas no hay ni un asomo de triunfo, es que no ha habido forma de solventar la negativa de que el no es no para los triunfos y que lo que no puede ser, es que nunca jamás sería, hasta que cubran las Ventas y venzamos negativas.

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