Por qué la aprobación del decreto no ha zanjado el debate sobre el autoconsumo
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Rocío Pérez

Cartas al Profesor Farnsworth

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Por qué la aprobación del decreto no ha zanjado el debate sobre el autoconsumo

El viernes 9 de octubre el Consejo de Ministros aprobaba el polémico decreto con el que se regula el autoconsumo, pero el debate sigue abierto porque las elecciones pueden revertir la situación

Foto: Simon Jarratt/Corbis
Simon Jarratt/Corbis

Después de varios meses de trámites, y dos años después de presentar el primer borrador, el Gobierno aprobaba el pasado 9 de octubre el Real Decreto RD 900/2015 sobre el autoconsumo, con el objetivo, en palabras del ministro de Industria, José Manuel Soria, de “impulsar la generación distribuida” y la “utilización de las energías renovables”.

Se trataba de el último empujón a una reglamentación que ha despertado mucha polémica. O quizá solo el penúltimo, porque la situación no está zanjada y tiene en las elecciones generales su próxima fecha clave. El enfrentamiento no está solucionado y partidarios y detractores del texto toman posiciones de cara a los comicios.

El texto ya es ley, si bien con algunas modificaciones respecto al texto original, que los opositores reconocían poco positivas, aunque no suficientes

Los defensores del autoconsumo se opusieron al texto desde el principio, levantando un frente común que aunaba desde las empresas del sector fotovoltaico hasta la oposición política prácticamente en su totalidad. En frente, el Gobierno y los representantes de industria eléctrica. Tras pasar todos los trámites y con algunas modificaciones del texto original que los críticos reconocieron como positivos, aunque insuficientes, el autoconsumo ya está regulado en nuestro país.

Y aún así, las cifras y consecuencias de fomentarlo demasiado siguen ocupando titulares.

Los informes de las consultoras

El pasado jueves 15 de octubre, la consultora Boston Consulting Group emitía un informe manejado por el sector eléctrico, que consideraba que una penetración del 10% en la autoproducción de energía implicaría un incremento medio del recibo de la luz entre el 2,1% y el 6,3%.

El pasado martes 20, otro estudio apuntaba en la misma dirección. Este, elaborado por la consultora PwC (con cuyo responsable he podido hablar y que aseguran que el informe estaba en marcha ya antes de la aprobación del decreto y que su publicación posterior ha sido casual), imagina varios escenarios sobre el impacto del autoconsumo en el sistema eléctrico. En el primero, basado en la legislación recién aprobada, estima que esta opción podría alcanzar los 4 gigavatios (GW), que se traducirían en un coste de 102 millones de euros para el resto del sistema.

En el último de esos escenarios, que plantea qué ocurriría si se eliminasen las tasas que impone la nueva norma y si se retribuyese a los autoconsumidores por la energía no utilizada y vertida al sistema (algo que el decreto no contempla), aventura que la penetración podría llegar a los 39 GW y crear así un agujero de 1.234 millones de euros que “pasarían a la factura eléctrica del resto de los consumidores”, reza el informe.

Son cifras sorprendentemente altas. Escandalosamente altas, si me apuran. Si comprobamos los datos de Red Eléctrica Española, en septiembre de 2015, la potencia instalada energía fotovoltaica alcanza los 4.429 megavatios (MW). O lo que es lo mismo, 4,429 gigavatios (GW).

El autoconsumo empujará a la energía fotovoltaica, pero es imposible que crezca hasta esos niveles. Son, sin duda, unos cálculos exagerados e intencionados

Por tanto, PwC pronostica que con el real decreto actual esta potencia se va a duplicar, porque crecerá en 4 GW, en tanto que la retirada del denominado impuesto al sol la cuadruplicaría (16,8 GW) y primar la energía excedente la incrementaría en casi 9 veces (39 GW).

Este último supuesto convertiría a la fotovoltaica en la mayor fuente eléctrica española. En estos momentos, esta posición corresponde a los ciclos combinados (25,3 GW) y a la eólica (22,8 GW). "Está claro que el autoconsumo puede empujar a la energía fotovoltaica, pero es imposible que crezca hasta esos niveles. Son, sin duda, unos cálculos exagerados e intencionados", critican desde el sector.

Un compromiso político contra el decreto

¿Intencionados por qué? ¿Y por qué ahora? El momento de la publicación de ambos informes llama la atención porque el asunto sobre el que versan ya está, en teoría, zanjado. Pero en realidad, dista mucho de ser así. Las próximas elecciones generales serán, en teoría, un punto de inflexión en este debate: todos los partidos, a excepción del PP, se han comprometido a derogar el decreto si tras las elecciones tienen el poder para hacerlo.

Y precisamente por eso, el debate está muy lejos de haberse zanjado a pesar de que la norma ya esté aprobada. El texto fija un periodo de seis meses para que se adopte y ponga en marcha, pero en poco más de dos meses se celebran las elecciones generales que pueden significar su derogación.

El texto fija un periodo de seis meses para que se ponga en marcha, pero en poco más de dos serán las elecciones que pueden significar su derogación

Eso significa que los dos bandos siguen en pie de guerra y con sus respectivas estrategias en marcha. Representantes de la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético aseguraban a Teknautas el mismo día 9 que "aquí termina la batalla política y empieza la batalla legal" y que iban a hacer todo el ruido posible de ahora al próximo 20 de diciembre "porque en época electoral tenemos todos muy mala memoria".

Parece que también el sector de las eléctricas mantiene la defensa de su posición. Ambos informes publicados recientemente entrañan un mismo mensaje: "Ojo con echarse atrás y favorecer demasiado el autoconsumo, o los consumidores lo notarán en la factura de la luz". Un argumento sin duda poderoso de cara a las elecciones. Por lo visto, la batalla por el autoconsumo está muy lejos de estar resuelta.

Autoconsumo