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Cómo sobreviví un año entero sin utilizar Google como buscador de cabecera

Hace ya un año que un pato me enseñó el camino. El ánade dijo ¡cua! y yo descubrí la verdad: mi vida no volvería a ser la misma

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Hace ya un año que un pato me enseñó el camino. El ánade dijo ¡cua! y yo descubrí la verdad: mi vida no volvería a ser la que era. Hace un año decidí unirme a ese porcentaje mínimo de gente que utiliza DuckDuckGo como su buscador predeterminado. Darle la espalda a Google no es tarea fácil, hasta el punto de que todavía caigo en sus encantos de tanto en tanto. Pero mi conversión demuestra que hay vida más allá de todopoderosos gigantes como Apple: las alternativas 'indies' no sólo existen, sino que en ocasiones son muy interesantes.

Todo comenzó como un simple experimento de cara a un artículo en el que enumeraba las ventajas que ofrece el buscador del pato sobre Google. Su estrategia podría resumirse con el eslogan "venga por la privacidad, quédese por los bangs". Para quien no lo conozca, DuckDuckGo "no te rastrea", como se puede leer nada más entrar en la web. Esta, que es su característica más famosa, es al mismo su mayor desventaja.

Es difícil escapar del dominio de Google y Apple, y es agradable comprobar que existen alternativas independientes, éticas y de calidad

No es por la mayor privacidad por lo que me quedé con el pato. La privacidad no sólo no existe en internet, sino que, al menos a mí, no me importa tanto. Todo lo contrario: gracias a que Google me conoce, sus búsquedas y recomendaciones son más exactas. El precio a pagar porque esta multinacional sepa donde estoy es que me diga con mayor rapidez dónde está el restaurante japonés más cercano. Quienes aprecien su privacidad por encima de todo, eso sí, valorarán esta filosofía.

Los bangs son unos atajos que se escriben en la barra del navegador para llegar con más rapidez a las páginas deseadas. Hay más de 8.000, aunque los que más uso son los de la Wikipedia en inglés y español (wen! y wes!), Twitter (!tw), YouTube (!yt) y Amazon España (!amazones). Es imposible abandonar por completo a Google, así que también uso mucho Google Images (!gi) y Google Maps (!m).

El funcionamiento es sencillo: si queremos ir a la página de Wikipedia de Charles Darwin, sólo hay que escribir en el navegador "!wes Charles Darwin". Si queremos buscar 'El origen de las especies' en Amazon, escribiremos "!amazones el origen de las especies". De esta forma nos saltamos la página de resultados y vamos directo a la web deseada.

Estos atajos pueden parecer molestos al principio, pero con paciencia se convierte en algo tan intuitivo y automático como desbloquear el móvil

Estos atajos pueden parecer molestos al principio: sólo ahorran unos segundos y, a cambio, tienes que pensar cada vez el código necesario. Es cierto, pero con paciencia se convierte en algo tan intuitivo y automático como desbloquear el móvil. Más si se tiene en cuenta que los bangs tienen nombres bastante lógicos: el de eBay es !e, el de Trip Advisor es !tripadvisor, el de Booking es !book...

Como decía al principio, la característica más famosa de DuckDuckGo —que no guarde datos del usuario— es también su mayor hándicap. Como el buscador no sabe nada de mí: ni dónde vivo, ni qué me gusta, los resultados son genéricos. A diferencia de lo que sucede con Google, dos usuarios distintos deberían en teoría obtener los mismos resultados de búsqueda.

Esta característica puede ser un problema, y por eso en ocasiones me he visto a volver al omnipresente Google. Pero no teman: lo hago también a través de DuckDuckGo: con el bang !g puedo visitar el buscador de toda la vida... en su versión encriptada. Con este pato, hasta Google es mejor.

DuckDuckGo ha incorporado un par de novedades desde que comencé esta patoaventura hace más de un año. El más importante, en mi caso al menos, fue la inclusión por parte de Apple de este buscador en Safari: desde iOS 8 es posible establecer DuckDuckGo como buscador por defecto. Además, y como sucede con Google, el pato cuenta con innumerables trucos y huevos de pascua que vale la pena descubrir.

Hay un motivo más por el que me gusta DuckDuckGo, pero es tan nimio y personal que lo he querido dejar para el final. En un mundo en el que es difícil escapar del dominio de empresas como Google, Microsoft y Apple, es agradable comprobar que existen alternativas independientes, éticas y de calidad. Sistemas operativos como Linux nos recuerdan que somos más libres de lo que pensamos: todavía podemos elegir. DuckDuckGo debe ser uno de los competidores más pequeños de Google. Por eso me gusta tanto.

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