Lluvia de oportunidades: qué ha ocurrido tras un mes estudiando un MBA autodidacta

He empezado a tejer mi propia red de contactos con CEOs y emprendedores que comparten la visión de este proyecto. Me faltan horas en el día pero ya empiezan a llegar oportunidades profesionales

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Cuando publiqué que iba a estudiar un MBA sin pasar por una escuela de negocios la respuesta más frecuente que recibí fue: enhorabuena por la iniciativa pero el valor que tienen los programas tradicionales no es el aprendizaje teórico sino los contactos que haces y la marca que deja el título en el currículum. Tenéis toda la razón, pero permitidme que os muestre los primeros indicios de que no es necesario pagar 60.000 euros para conseguir ese valor añadido.

Para conocer a tu próximo socio, cliente o jefe no necesitas formar parte de una escuela de negocios sino ser muy proactivo. El simple hecho de lanzar este blog me ha permitido empezar a tejer mi propia red con ‘CEOs’, emprendedores y ‘ex-MBAs’ que comparten la filosofía de este proyecto y que me han abierto las puertas a nuevos proyectos y oportunidades profesionales. Ofertas de trabajo, ideas de negocio e invitaciones a eventos. ¿No era eso el networking?

Para conocer a tu próximo socio, cliente o jefe no necesitas formar parte de una escuela de negocios sino ser muy proactivo

Hacer contactos, que parecía la parte más complicada de abordar sin ayuda externa, ha resultado ser la más sencilla y ya ha empezado a dar sus frutos. Sin embargo, cometí un error pensando que mi criterio iba a ser suficiente para abordar la parte teórica.

Empecé probando distintas plataformas educativas gratuitas o de bajo coste como Lynda (LinkedIn), Coursera, Udemy​ o Akademus (IEBS) y enseguida pude confirmar que tenía acceso a todo el contenido formativo de calidad que necesitaba sin sobrepasar el presupuesto que me había planteado. Pero me encontré con un problema: ordenar, seleccionar y priorizar ese contenido iba a ser una tarea que me iba a llevar demasiado tiempo y que además no tenía criterio suficiente para hacerlo correctamente.

Para tratar de solucionar esta dificultad apliqué la misma estrategia que siguen las empresas que no pueden desarrollar parte de su actividad por ellas mismas: buscar alianzas estratégicas. Evaluando distintas posibilidades llegué a la conclusión de que los programas de negocios online podían llegar a convertirse en la guía que necesitaba, ya que algunos de ellos (los más actualizados) tienen un esquema de contenido muy similar al que yo planteé en mi primer artículo pero mucho más desarrollado.

Me apunté y empecé a estudiar en las plataformas de Smart.ly y MyLeanMBA, dos programas online donde pude profundizar en temáticas relacionadas con los cuatro pilares fundamentales de mi MBA: análisis financiero, management y liderazgo, big-picture thinking y emprendimiento. Pero poco después conocí ThePowerMBA, un programa de negocios que ofrece un contenido teórico muy similar a las plataformas mencionadas anteriormente pero que, además, tiene un claustro de profesores formado por emprendedores y directivos reconocidos en el ecosistema empresarial español (algunos de ellos antiguos alumnos de MBAs).

Me equivoqué pensando que mi criterio iba a ser suficiente para aprender la teoría, pero tengo una solución: los programas de negocios online

Además, pude conocer a Borja Adanero y Rafael Gozalo, dos de los cofundadores de ThePowerMBA, y comprobé que decidieron impulsar su proyecto con un propósito muy similar a la de este blog: hacer accesible la formación para administrar y emprender negocios a personas que jamás se plantearían hacer un MBA porque no están dispuestas a gastar el tiempo y las cantidades de dinero que exigen las escuelas de negocio. Por lo tanto, he decidido utilizar su programa como guía e ir profundizando en los temas más especializados en otras plataformas (principalmente Coursera, ya que ofrece contenido de muy alta calidad de forma gratuita).

Empezar esta publicación ha sido mi forma de romper la barrera con el mundo emprendedor y de los negocios pero, lamentablemente, no es una fórmula estándar y cada uno debe buscar su propia solución: nadie dijo que esto fuera a ser fácil. Si te interesa seguir mis pasos te recomiendo que empieces a buscar tus propios métodos alternativos. Aquí van algunas recomendaciones:

1. Lánzate y emprende. Crear productos o servicios y ponerlos a prueba en el mercado es más fácil y barato que nunca. Cuando decides embarcarte en una aventura de este tipo terminas relacionándote con decenas de personas que, con mucha probabilidad, te abrirán puertas hacia proyectos más interesante. Si decides empezar por este punto te recomiendo que leas El método Lean Startup y que profundices en el concepto de producto mínimo viable (MVP).

Soy consciente de que hasta ahora no he tratado el emprendimiento con la profundidad que requiere un tema tan complejo. Paciencia. Hablaré de ello cuando haya avanzado lo suficiente un servicio de pago que estoy trabajando y lanzaré como parte del aprendizaje de este MBA.

Diseñado por Freepik
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2. ‘Intraemprende’. Aunque no lo creas, esa oficina aburrida y gris a la que tanto te cuesta ir los lunes está llena de oportunidades. “Mis jefes no me valoran”, “no hay suficientes recursos” o “los directivos no son innovadores” son sólo barreras que nos ponemos a nosotros mismos que nos impiden desarrollar nuestro potencial dentro de un entorno seguro como es la empresa en la que trabajamos.

Dar con la tecla adecuada no es fácil. Con mucha probabilidad fallarás muchas veces antes de obtener los resultados que esperas. Pero te aseguro que con paciencia, persistencia y algo de descaro conseguirás abrirte camino.

3. Relaciónate. Existen centenares de comunidades formadas por emprendedores con intereses similares a los tuyos: aprender de las experiencias de otros, lanzar proyectos, buscar socios o tejer sus propias redes de contactos. Te recomiendo que hagas una búsqueda en Meetup y empieces a asistir a los eventos que te resulten más interesantes.

Visión, persistencia y organización

La pregunta más habitual que me hacen en mi círculo cercano cuando leen los artículos de este proyecto es: “¿pero de dónde sacas el tiempo para estudiar, escribir, conocer gente e impulsar proyectos al mismo tiempo?”. La respuesta no es sencilla y detrás de ella hay decenas de proyectos, ideas e intentos fallidos de aprender una u otra cosa. Pero he detectado tres claves que han sido fundamentales para impulsar y mantener este proyecto:

1. Visión. Ser capaz de imaginar dónde quieres estar y qué quieres conseguir de aquí a 2 o 3 años. Tener una meta clara es fundamental para no perder el tiempo con proyectos que no te vayan a ayudar a conseguir tu objetivo. Está bien ser inquieto y querer empaparte de todo, pero es determinante aprender a renunciar a aquellas cosas que nos hagan perder el foco, por mucho que nos apetezca abordarlas en ese momento.

Es algo que me ha pasado con mucha frecuencia desde que empecé Desaprende. Me interesa mucho el mundo de los negocios, pero también el diseño, la tecnología y la innovación. Cuando me veo tentado de ampliar conocimientos sobre estos tres campos intento que estén relacionarlos de alguna manera con mi proyecto actual. Así decidí hacer este curso de Design Thinking y Venture Design en Lynda (LinkedIn).

2. Persistencia. El combustible de la motivación se acaba pronto y tenemos que ser capaces de generar hábitos para no abandonar antes de tocar el éxito. Es la idea que saqué de “Cambia el chip: cómo afrontar cambios que parecen imposibles” y que ha cambiado completamente mi forma de afrontar los proyectos personales, frustrados en muchas ocasiones por perder el foco y por falta de constancia. Además, en “El obstáculo es el camino” aprendí a detectar las oportunidades en los fracasos.

3. Organización. Cuando tienes muchas tareas que hacer y decisiones que tomar es normal sentirse agobiado y tender a procrastinar. Las metodologías y herramientas de productividad personal te ayudan a gestionar estas sensaciones, pero la excesiva oferta de productos y servicios destinados a cubrir esta necesidad nos llevan a la paradójica sensación de bloqueo que nos produce no saber qué método de organización es más efectivo.

Al final, pienso que cualquier opción nos resultará útil siempre y cuando cumpla dos requisitos. 1) Que nos permita visualizar todo el trabajo que tenemos pendiente para no vivir con el miedo de que algo se nos olvide. 2) Que podamos priorizar las tareas por orden de importancia y programar su ejecución. Personalmente utilizo la combinación de una lista de tareas (Todoist) donde voy registrando todas las tareas que debo hacer y cuáles puedo delegar, y un calendario (Google Calendar) donde reservo espacios de tiempo para acometer esas tareas.

Cada vez me faltan más horas en el día, pero haber cosechado pequeños triunfos y haber recibido tanto apoyo me permite seguir Desaprende con ilusión

Y ahora, a por el siguiente mes. Creo que el presupuesto empezará a ser un problema antes de lo previsto y no habrá más remedio que buscar soluciones creativas a los problemas (aunque siendo millennial y habiendo pasado buena parte de mi vida en crisis económica eso no debería ser un problema). Además, cada vez me faltan más horas en el día para abordar todos los proyectos, tareas y deberes que me pongo a mi mismo. Pero el hecho de haber cosechado pequeños triunfos tan pronto y haber recibido tanto apoyo me permite seguir Desaprende con ilusión. Nos vemos el mes que viene.

Presupuesto invertido: 500€ de un máximo de 2.500€

Desaprende
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