Si te pareció bien la ley Sinde, ¿por qué te quejas de la ley de Seguridad?

La Ley de Seguridad Ciudadana permite a los policías multar a manifestantes saltándose a los jueces. ¿Algo novedoso? Esta práctica nació con la ley Sinde

Foto: Si te pareció bien la ley Sinde, ¿por qué te quejas de la ley de Seguridad?

Es una de las peores novedades que incluirá la futura Ley de Seguridad, conocida popularmente como "ley Mordaza": a partir de 2015 los agentes de Policía podrán multar a manifestantes sin que ese proceso -que a partir de entonces será meramente administrativo-, pase por manos de un juez. En otras palabras: como los jueces nos quitan la razón, quitamos a los jueces de en medio. ¿Te parece novedoso? Pues no lo es en absoluto: esta práctica nació con la ley Sinde.

Todo comenzó en 2009, cuando Ángelez González-Sinde, expresidenta de la Academia de Cine, fue nombrada ministra de Cultura. Por aquel entonces la industria discográfica y cinematográfica (a la que pertenecía nuestra nueva ministra) andaba que trinaba por la existencia de páginas webs que contenían enlaces a descargas de obras protegidas por copyright.

Bueno, en realidad el cabreo de la industria no era por la existencia de estas webs, sino por el hecho de que, con la ley en la mano, las páginas de este tipo fuesen totalmente legales.

Es como si, tras perder varios partidos, le dices al árbitro: Déjeme el silbato, que ya pito yoPese al empecinamiento de la industria y el Gobierno al decir que estas webs eran ilegales, lo cierto es que cada vez que una era demandada los jueces la absolvían. De hecho, un gran número de veces la cosa no llegaba ni a juicio, ya que los jueces entendían que ni siquiera había indicios de delito en estas webs, con lo que procedían al sobreseimiento de los casos.

Las únicas y pírricas victorias proclamadas por la industria eran aquellas en las que los webmasters se autoinculpaban por puro miedo, no porque su actividad fuese realmente delictiva.

Los niños que “lloriquean porque no pueden bajarse películas”

Y claro, eso de que un Gobierno o una industria (en este caso son la misma cosa) decidan que una cosa es ilegal pero un juez decida lo contrario, jode. Y jode mucho. ¿Cómo vas a seguir lanzando tu propaganda si resulta que viene un juez y te dice que la razón no la tienes tú, sino tu aguerrido contrincante que se defiende como buenamente puede?

Pero resulta que el Gobierno y la industria tenían la solución perfecta: si queremos que una cosa sea ilegal pero los jueces no nos dan la razón... ¿Por qué no nos quitamos a los jueces de en medio?

Así fue. La conocida como "ley Sinde-Wert" ejecutó uno de los mayores atropellos vistos en nuestra historia reciente: la eliminación de los jueces en casos en los que se discute, precisamente, sobre leyes. Desde que se aprobó esta ley, los jueces pintan poco o nada. Quien decide si una web es legal o ilegal es la Sección Segunda de la Comisión de Propiedad Intelectual. Una comisión cuyos integrantes no parecen ser los más neutrales en este asunto.

Por aquel entonces fueron muchos los que criticaron esta ley, ya que les preocupaba muy mucho que, en un asunto legal, los jueces se quedasen fuera simplemente porque no les estaban dando la razón a la industria y al Gobierno.

De hecho, varias de las primeras webs imputadas eran, fíjate tú qué casualidad, páginas que anteriormente ya habían sido absueltas por los jueces. Como decía el abogado David Bravo: “Es como si, tras perder varios partidos, le dices al árbitro: Déjeme el silbato, que ya pito yo”.

¿Quién apoyó entonces que se eliminase a los jueces?

Como digo, fueron muchos los que se quejaron de esta ley, pero (casi) nadie les hizo caso. Sobre todo en el autodenominado ámbito de la cultura, para quienes los quejicas solo eran unos niños malcriados, acostumbrados al gratis total, que se habían puesto a lloriquear porque ya no se podrían bajar películas.

Y en absoluto se trataba de eso, amigos. En primer lugar, porque la gente se seguirá descargando música o películas y ninguna ley podrá evitarlo. En segundo lugar, porque lo que en aquella ley se estaba tratando era la posibilidad de que un Gobierno se pase por el forro a un juez, atente contra la separación de poderes y convierta en culpable a todo aquel ciudadano que haga algo que no le guste. Y eso es precisamente lo que podrá hacer ahora la Policía cuando diga que has amenazado a un agente en una manifestación. Aunque sea mentira, aunque incluso haya un vídeo que demuestre que no moviste un solo dedo ni abriste la boca. Ya no habrá juez que lo decida a no ser que tengas el dinero suficiente como para gastártelo en la vía contencioso-administrativa.

¿Cuántas personas que ahora se quejan no abrieron la boca cuando se aprobó la ley Sinde?Son muchos los ciudadanos y/o colectivos de la cultura que ahora critican ferozmente que la nueva Ley de Seguridad quite de en medio a los jueces, y tal vez convendría hacerse una pregunta: ¿cuántas de esas personas que ahora se quejan no abrieron la boca cuando se aprobó la ley Sinde? ¿A cuántos de ellos les pareció estupenda esa ley porque, en ese caso, el juego sucio beneficiaba sus anacrónicos privilegios?

Es muy fácil criticar una ley cuando te perjudica; lo difícil es criticarla cuando, basándose en el mismo juego sucio, te beneficia. Y el juego sucio es lo que tiene: si le das cancha, al final te acaba perjudicando.

En cuanto a estos colectivos, si ahora les parece mal que se elimine a los jueces en los casos de presuntos delitos en manifestaciones pero les parecía bien que se prescindiese de ellos con las webs de descargas, quizá no sean culpables de esta Ley de Seguridad, pero, como poco, son cómplices. Porque quitar a un juez de en medio nunca es una buena idea. En ningún ámbito. Ni siquiera en los que la ley te beneficia.

¿Te imaginas que mañana un banco pudiese quitarte la casa sin que un juez decida si te engañaron con las cláusulas? ¿Te imaginas que un Gobierno pudiese expropiarte un terreno por un precio irrisorio sin que un juez decida si es legal que lo haga? ¿Te imaginas que tu pareja te demandase por acoso y que ningún juez pudiese decidir si es eso cierto? Pues quizá deberías empezar a planteártelo, porque quizá el Gobierno, gracias al silencio de algunos privilegiados, pueda abrir la caja de Pandora.

#emprendedorfurioso
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