las marcas abaratan sus dispositivos

Samsung Galaxy S6 y las razones para seguir pagando 700 euros por un 'smartphone'

Para algunos fabricantes se ha convertido en un problema cómo seguir vendiendo teléfonos móviles a cambio de 700 euros. ¿Cuál es la mejor combinación para funcionar en la gama alta?

Foto: Samsung Galaxy S6 y las razones para seguir pagando 700 euros por un 'smartphone'

Para algunas marcas de teléfonos se ha convertido en un problema fundamental cómo seguir vendiendo móviles a cambio de 700 euros. ¿Cuál es la combinación de producto, diferenciación, marketing y precio para funcionar en 2015 en la gama alta? En una categoría en la que un actor (Apple) se come gran parte de los beneficios y abundan los ejemplos de fabricantes que despachan decenas de millones de unidades al año y siguen en pérdidas, perseguir el triunfo allá donde hay un margen alto se ha convertido en una suerte de El Dorado.

Y es que por detrás viene una jauría, un pelotón de nuevos actores que desde las gamas bajas quiere hacerse un hueco sin importarles lo de que el precio medio del móvil baje a la par que los márgenes de quienes los fabrican. En este grupo encontramos a ese modelo de empresa europea con fábricas en China (Wiko, BQ, Kazam), los chinos instalados en Europa con más o menos marca (Alcatel, Huawei, ZTE, Lenovo con Motorola) y los que tarde o temprano llegarán (Meizu, Oppo, Xiaomi, Oneplus). Porque cuando todos usan a proveedores similares y el mismo sistema operativo, el efecto es que el mercado móvil empieza a parecerse mucho al del portátil: en volumen, escaso margen y muy escasa diferenciación.

En estas llega el que más preocupado está por esta situación, Samsung, y se planta con el Galaxy S6 y el Galaxy S6 Edge en Barcelona. Lo de la surcoreana con sus nuevos dispositivos se puede encuadrar en lo que llamaríamos la fe del converso. En el último año han dado un cambio notable que a su vez es fiel a su filosofía de perseguir lo que funciona en el mercado: un dispositivo unibody, del que ya no puedes extraer la batería, con un marco muy fino de aluminio, una delgadez extraordinaria en la que sobresale la cámara como pequeña joroba y un acabado en la trasera de cristal.

La media hora que he podido probarlo en el Mobile World Congress confirma lo que puede verse en vídeos. El Galaxy S6 va a pillar a contrapié a los actuales seguidores y los críticos con Samsung por igual: los primeros verán perderse atributos clásicos como el poder ampliar la memoria con tarjetas microSD y nuevos como la resistencia al agua; los segundos verán desaparecer el argumento clásico contra los móviles Samsung, que es el acabado en plástico.

Dos incógnitas y una apuesta segura

Pero aunque Samsung se ha caído del caballo en lo que a diseño se refiere, hay una parte ingenieril en la que el S6 destaca sobre la competencia: en lugar de utilizar micro Qualcomm incluyen una memoria DDR4 y tecnología UFS 2.0 para la memoria interna. Factores todos de un impacto crucial en el rendimiento del terminal y que han conseguido que salga con ventaja al mercado.

Del resto del teléfono quedan dos incógnitas y una apuesta segura. En el primer lado aparece la autonomía (esa delgadez que deja la batería en 2.550 mAh y que Samsung haya insistido más en que lo que ofrece es la carga más rápida del sector que en la duración una vez cargado), y la cámara, donde parece que han optado por tecnología propia como en el S5 y en la que los ejemplos que han compartido son, eso sí, muy prometedores.

Por otra parte está la pantalla, que atendiendo al momento virtuoso en el que está Samsung desde el año pasado, es en lo que más analistas vamos a esperar un nivel sobresaliente con toda seguridad.

Queda por comentar el Galaxy S6 Edge, que recoge una tradición de Samsung, la de comenzar con lo que son consideradas rarezas para una minoría de gusto dudoso y construir sobre ello su futuro. Sucedió con la gama Note (lo mejor de los coreanos en los dos últimos años), y el tamaño de pantalla gigante para un teléfono. Ahora quieren que pase lo mismo con la curvatura de la pantalla de sus Edge.

En el último año Samsung ha dado un cambio notable que a su vez es fiel a su filosofía de perseguir lo que funciona en el mercado

El primero, el Note Edge, tenía curva en un lado de la pantalla. El que ahora nos ocupa, el Galaxy S6 Edge, gana en simetría con los dos lados curvados y de forma menos pronunciada. La solución estética consigue un efecto asombroso: por primera vez en años Samsung pone encima de la mesa un producto con efecto wow (y, dicho sea de paso, también precio wow porque empieza en 849 euros), con el que además se sacude un poco la imagen de haber seguido al iPhone de nuevo en diseño tras años de divergencia.

¿Es todo esto suficiente como para volver a crecer en la gama alta, donde Samsung necesita estar para mantener márgenes altos y crecer? Es una pregunta a la que me cuesta dar una respuesta unívoca: veo lo que han puesto sobre la mesa en la gama media y baja marcas como Sony, Motorola o incluso Alcatel o Wiko en este MWC, y creo que son productos buenos. Además sucede que soy partidario de gastar dinero con preferencia en lo que más utilizo, y eso significa hablar del colchón y el teléfono móvil…, y el Galaxy S6 apunta a ser lo mejor que he tenido entre manos este año.

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