HTC a la desesperada, o por qué es una pésima idea copiar al iPhone

La llegada del un nuevo móvil de la marca taiwanesa, con un diseño marcado por su parecido al iPhone, demuestra sus problemas para volver a innovar

Foto: (Foto: Reuters)
(Foto: Reuters)

Aunque los rumores ya nos habían destripado la sorpresa, HTC presentó ayer el nuevo HTC One A9, un "nuevo" smartphone de gama media cuyas características o funciones pasan totalmente desapercibidas por su diseño, un claro plagio del iPhone de Apple.

“Diseño que merece la pena imitar”. Así se presenta este nuevo equipo en la web oficial de la compañía en lo que supone un guiño doble: primero, a todos los que critican a la empresa por copiar el diseño de otra y, segundo, al recuerdo de que ellos fueron los primeros en lanzar un móvil metálico.

Es cierto, HTC One M7 fue el primer smartphone con un cuerpo metálico. El diseño del nuevo One A9 sigue algunas de aquellas ideas, como las líneas horizontales que separan las antenas internas o el material utilizado en su exterior.

HTC se escuda en esos detalles de diseño para lanzar balones fuera, pero es innegable su gran similitud con el iPhone: bordes redondeados con la pantalla integrada, cuerpo de metal pulido, parte trasera plana y líneas horizontales. A simple vista el nuevo HTC One A9 es un clon del iPhone 6.

En realidad el problema no es que HTC esté copiando, lo hacen todas. El problema es que HTC ha perdido las ganas de innovar.

Copiar funciona (si lo sabes hacer)

Hay que reconocer que las copias funcionan. Pero no siempre, ni en todo momento. A Xiaomi, por ejemplo, el fabricante de móviles y productos tecnológicos chino, le ha ido de lujo copiar descaradamente los diseños de Apple. Tanto que ya es el cuarto fabricante global de smartphones y toda una serie de productos que completan su ecosistema, como tabletas, routers, televisores, baterías, auriculares o básculas.

No es la única: clonar los diseños de Apple es un viejo truco utilizado por muchas empresas que ha funcionado solo en contadas ocasiones. HTC busca el mismo efecto, un parecido evidente del HTC One A9 a mitad de precio (alrededor de los 400 dólares) que puede ser suficiente para un público que solo busca el diseño.

HTC no es Xiaomi y no se parecen en nada: ni en estrategia comercial, de producción, mercados ni por supuesto situación financiera. Eso sin contar el grave problema de desmotivación de los empleados al que se enfrenta la taiwanesa. Copiar el diseño puede hacer el A9 llamativo, pero vistas las características, el precio y los equipos a los que se enfrentará, HTC lo tiene muy difícil para encontrar el hueco en un mercado que ya casi se le ha escapado de las manos.

En busca de la diversificación

¿Importa algo que HTC copie el diseño de otros fabricantes? A estas alturas parece irrelevante con los serios problemas financieros que arrastra desde hace años.

Tras una temporada fabricando móviles y alguna tableta, como la fallida Nexus 9 para Google, HTC no han logrado fortalecer su principal negocio ni mejorar el margen por dispositivo. Por ponerlo en contexto, LG vendió en su último trimestre 8 millones smartphones pero ganó solo 1,2 centavos de dólar por cada unidad que vendió. Es decir, el mercado de smartphones es terroríficamente duro y competitivo. Es por eso que una compañía como HTC, que vende muchísimos menos móviles por trimestres, tiene un serio problema.

Una valoración en mínimos en el mercado de valores taiwanés que la deja sin valor, el fracaso comercial de su último smartphone de gama alta (One M9) y la pérdida de cuota de mercado en China son tres factores que han puesto a uno de los primeros fabricantes de móviles Android contra las cuerdas.

Gafas de realidad virtual HTC Vive (Foto: HTC)
Gafas de realidad virtual HTC Vive (Foto: HTC)

HTC llegó al último Mobile World Congress con una nueva CEO y varios productos bajo el brazo, entre ellos un monitor de actividad física de muñeca del que no se ha vuelto a saber nada y unas gafas de realidad virtual que, eso sí, han maravillado: las HTC Vive.

En ellas residen gran parte de la esperanza que le queda a HTC para sobrevivir en un mercado que no perdona errores (¿recuerdan a Nokia como fabricante de móviles?). Se espera que la realidad virtual despegue pronto de la mano de Facebook y Oculus, y ahí quieren estar HTC y Valve, siguiendo la estela con la intención de convencer a los usuarios de que los juegos se disfrutan más de esta forma que con un smartphone.

La HTC que una vez fue líder en ventas de móviles ya no existe, su nueva estrategia intentando contentar a un público tan grande que es imposible abarcar con un solo equipo no parece que vaya a funcionar. One A9 es un ejemplo de lo que viene en HTC: innovar menos e intentar adaptarse al mercado que le ha tocado cubrir, uno donde ya no se encuentra ni entre los diez fabricantes más importantes.

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