LANZA WINDOWS 10, EL EPICENTRO DE SU NEGOCIO

Microsoft se juega la vida mañana

No quedan más balas en el cargador después del fiasco de Windows 8. La nueva versión del sistema operativo más utilizado del mundo se lo juega todo a una carta

Foto: Microsoft se juega la vida mañana
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Hace exactamente 40 años un estudiante de Harvard llamado Bill Gates se presentó de improviso en la sede de MITS, en el estado sureño de Nuevo México, para hacer el negocio de su vida. Bajo el brazo llevaba Basic, un lenguaje de programación que había creado junto a su compañero Paul Allen, para el Altair 8800, considerado por algunos el primer ordenador doméstico. Supongo que ya conocen el resto de la historia, pero si no Bill se la explica mejor que nadie en este vídeo.

Si se sigue recurriendo a este ejemplo en las escuelas de negocio no es -solo- por el arrojo de los emprendedores, sino por el modelo que Gates propuso a MITS resultó ser una innovación en el sector. Al contrario que la mayoría de startups, siempre tan necesitadas de capital inmediato, MicroSoft (así se escribía en la época) prefirió licenciar Basic en lugar de venderlo. Cuando nadie veía el negocio, Allen y Gates tenían claro que el futuro pasaba por la informática doméstica y que los márgenes se encontraban en el software, puro desarrollo intelectual sin apenas costes de producción, en contraposición al hardware, caro de fabricar y aún más de comprar. Gates entendió rápidamente que si el Altair se vendía mucho, como así fue, su compañía tendría una fuente de ingresos estable con la que crecer en el medio plazo.

Cinta original en la que se grabó la cuarta versión de Basic
Cinta original en la que se grabó la cuarta versión de Basic

Y así, de las licencias, ha vivido Microsoft hasta hoy. A partir de mañana, fecha de lanzamiento mundial de Windows 10, la compañía de Seattle vira hacia un nuevo sistema de suscripciones con aportes de publicidad y micropagos. Ya saben que, en principio, la décima versión será gratuita para todos los usuarios de Windows 7, Windows 8 y Windows 8.1. El movimiento significa renunciar directamente a un cuarto de sus ingresos, que proceden directamente de la venta al pormenor de Windows, en favor de una apuesta de esas que hoy llamarían "convergente".

Gráfico: ZDNet
Gráfico: ZDNet

¿Por qué una decisión tan arriesgada? La razón principal está en el desplome de las ventas de PC a nivel mundial. Piénselo: ¿alguna vez ha visto a alguien pagar los 100 euros que cuesta Windows en una tienda? Yo tampoco. Y es que Windows se vende, mayoritariamente, con los equipos nuevos, aprovechando que muchos clientes piensan que se lo regalan junto al ordenador. Tan relacionados están estos factores que uno influye definitivamente sobre el otro. Por ejemplo, el año pasado los PC repuntaron porque Microsoft retiró el soporte a Windows XP y muchos aprovecharon para actualizar la informática de la oficina. Del mismo modo, como sucede ahora, los meses antes del lanzamiento de un nuevo Windows los compradores contemporizan a la espera de novedades y las ventas se resienten.

Es por esto que una de las primeras iniciativas del Satya Nadella, CEO de Microsoft, fue la de desligar a Windows del PC; pasar del Windows as a product al Windows as a service. Se elimina también el carácter episódico del sistema operativo: Windows 10 será el último Windows. Microsoft lo irá actualizando, por supuesto, pero desde los cimientos de esta versión, que además llega a todos los dispositivos. Será el mismo Windows para el smartphone, para la consola, para la tableta e incluso para las gafas de realidad virtual HoloLens. Ahora no es sólo el producto estrella: es el eje sobre el que rota la compañía.

La fragmentación reduce el riesgo de caer de la mano de un dispositivo y también tiene una función integradora. Es aquí cuando cobra sentido regalar Windows a sus usuarios, que en su mayoría siguen repantingados en Windows 7. Echen un ojo al gráfico inferior, que corresponde a la implantación de sistemas operativos en versión desktop a nivel global:

Este es otro de los principales motivos para el cambio de paso: hasta el 74% de sus usuarios corre versiones obsoletas (W7+WXP+WVISTA) de Windows. Son usuarios que no reportan nada a la compañía y cuyo software, en muchos casos, ni siquiera pueden monitorizar para saber si es o no pirata. Windows 8 se ha revelado como el mayor fracaso en la historia de Microsoft y su efecto de tracción no ha alcanzado la peor de las previsiones. El problema toma tintes dramáticos si se considera el mensaje que los usuarios de Windows envían al mundo: "Rechazamos la nueva tecnología de Microsoft, por eso preferimos seguir desactualizados hasta que alguien nos ofrezca una alternativa mejor". Había que moverse rápido y en Seattle no se lo han pensado dos veces.

¿Será Windows 10 realmente gratuito, siempre, para los usuarios de Windows 7 y 8?Unirlos a todos bajo una misma plataforma significa, además, una segunda oportunidad para la retahíla de software intrascendente de Microsoft. Explorer, otro desastre de sus greatest hits, ha sido demolido para construir Edge sobre sus ruinas, algo semejante a lo sucedido con Hotmail pero conservando sus birriosas prestaciones. Windows 10 será también el trampolín de Bing!, que a su vez es la puerta a la publicidad online, y tratará de empujar la nube para particulares de Microsoft, que genera beneficios en su versión corporativa pero tiene mucho terreno perdido con respecto a Google o Dropbox en los hogares. Por último, como ya sucede en Windows 8, la nueva versión traerá una copia presintalada de Office, que ahora funciona por suscripción. El éxito de estos programas depende en gran medida de que Windows 10 sea un éxito. ¿Es una locura regalarlo? En absoluto, ¡una locura habría sido no hacerlo!

Queda por saber de qué modo rentabilizarán -porque querrán hacerlo- a los millones de usuarios que serán actualizados gratuitamente. Hay versiones de todo tipo: desde los que sostienen que en dos o cuatro años empezarán a cobrar hasta los que ven en la publicidad y en las comisiones de la tienda online vías de negocio consistentes. Sea como fuere, Microsoft ha sido deliberadamente opaca en la información sobre Windows 10 y no estaría de más esperar a la vuelta del verano para dar el salto a la nueva versión una vez el usuario disponga de todas las respuestas. Al fin y al cabo el que se la juega mañana es Microsoft, no usted.

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