ENTRE EL VIRAL ORGÁNICO Y EL PUBLICITARIO

Los españoles perdemos la cabeza por un buen 'zasca'

¿Por qué no hacemos comprobaciones si cada vez hay más virales orquestados por agencias de publicidad?

Foto: El cocinero Martín Berasatégui posa con un premio de Tripadvisor
El cocinero Martín Berasatégui posa con un premio de Tripadvisor
Autor
Tiempo de lectura4 min

"¡Bien por Rebeca!", dice el pie de foto de esta noticia, trending topic en Twitter y causa común del día para todos aquellos que son buenos y modernos. Les resumo: al parecer una señora mexicana dejó un comentario homófobo en Tripadvisor sobre el ambiente de un restaurante, la dueña le respondió e internet está celebrando los zascas como si de goles de la humanidad se tratase.

Más allá de lo obvio -criticar cualquier discriminación por orientación sexual no solo procede, sino que es una obligación ética del ciudadano-, déjenme ejercer de abogado del diablo en este asunto. Imagine que tiene usted un restaurante que, por cualquier motivo, no está funcionando. Antes, la única posibilidad de darse a conocer pasaba por invertir un buen dinero en publicidad; ahora existen otras vías más económicas y, sobre todo, más efectivas.

A poco que consulte usted en las agencias encontrará expertos en marketing viral, esto es, en un tipo de publicidad que se vale de las tendencias y los mecanismos propios de las redes sociales para llegar a lugares que nunca transitó el banner. Al respecto, las recientes promociones de Adidas o VIPS son ejemplos perfectos: solo tuvieron que cambiar a la típica pareja por dos gays y esperar acontecimientos, porque siempre habrá un cenutrio como Hazte Oir dispuesto a llevar tu publicidad a sectores que no eran su público objetivo. 

¿Cuándo habían mostrado Adidas o VIPS el menor interés por el colectivo homosexual?Si se fija, Adidas y Vips, empresas veteranas, jamás habían roto una lanza por los homosexuales hasta hoy, cuando la sensibilidad de la sociedad ha eclosionado, en especial en las redes sociales, y no pasa un día sin que alguien denuncie a otro por homofobia. Y, aunque es una actitud necesaria, tiene un efecto colateral grave: las hordas de modernos que comparten estos contenidos se prestan ciegamente al linchamiento del homófobo, aterrados ante la posibilidad de parecer viejos, machistas o incluso nazis si no lo hacen.

Es por esto que cuando veo noticias como la del restaurante tiendo a dudar. No digo que sea mentira, porque no lo sé, sino que es sencillísimo urdir un engaño así. En este caso hay tres cosas que me escaman:

- Montar un flame es gratis. Se tarda treinta segundos en abrir una cuenta falsa en Tripadvisor e introducir un comentario cebo. Cuanto más necio, claro, más zasca en la respuesta (y no podemos olvidar que el zasca es uno de los elementos más virales y cuñaos del internet patrio). En este caso el comentario es especialmente sospechoso, dado que se borró y, en consecuencia, la trazabilidad de la usuaria es complicada. Pero no pasa nada, porque alguien tomó pantallazos de la conversación. ¿Quién? Efectivamente fue la dueña del local quien, pese a no responder normalmente en Tripadvisor, hizo una excepción en este caso. De hecho, hay bastantes malas críticas a su cocina sin respuesta en la plataforma. Es ella, parte interesada, la que firma las imágenes del periódico.

- El posicionamiento. El autor de la información, Mikel López Iturriaga, toma partido. No solo alecciona moralmente a la usuaria ("me imagino que ella es bastante pija", "su infame crítica", "la propietaria le dio su merecido"...), sino que es de su pluma el pie de foto ("¡bien por Rebeca!"), citando a la propietaria. Es curioso que López Iturriaga se ponga tan a favor de una propietaria cuando ha llegado a elaborar listas de los peores restaurantes basándose solo en las críticas negativas de Tripadvisor.

- La beneficiada. Sigamos pensando mal y hagamos balance de daños. ¿Quién sale perjudicado en esta historia? Nadie. El más que probable linchamiento que sucede a la horda de modernos tuiteantes está vez quedó vacante. El comentario se borró y la tal Ana V. sigue siendo una perfecta desconocida. Sin embargo, sí hay una beneficiada, que es la dueña, cuya cocina en ningún momento ha sido puesta en duda, si bien ha posicionado su restaurante como gay friendly en una zona, el centro de Madrid, donde esa chapita monetiza fácil.

En el gráfico de Google Trends, que mide las búsquedas de un término a lo largo del tiempo, puede comprobar cómo a las 8 de la mañana, momento de la publicación de la noticia, el interés por el restaurante se dispara.

Búsquedas del término 'restaurante La Berenjena' en Google durante el viernes (Google Trends)
Búsquedas del término 'restaurante La Berenjena' en Google durante el viernes (Google Trends)

Resumen del episodio: nadie pierde, pero ganan la propietaria y los derechos civiles. Y los que viralizan la historia, sin más pruebas que unos pantallazos desconocidos, sirven de correa de transmisión para un viral que quizá sea verdad o quizá sea una campaña publicitaria. Y qué más da, si los españoles apagamos el cerebro ante un buen zasca.

Loading
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
5 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios