En el negocio de la banca digital, el nuevo dinero son los datos

El negocio de la banca digital está en acompañar y sacar rendimiento a ese 'dinero', trazándolo y controlándolo, sin que tenga que pasar por el banco

Foto: La Flecha del Rompido
La Flecha del Rompido

'Banco' viene de la raíz indoeuropea 'bheg-': romper, y del germánico 'bank': banco de tierra. Luego pasó a significar 'banco de sentarse' (sin respaldo) y, por extensión, 'mesa' (o mostrador) en que se realizaba el cambio de dinero. Son derivados: 'bancal': arena amontonada a la orilla del mar y 'embancarse': varar en un banco (de arena); cegarse un río o lago, formarse bancos de arena.  

El año pasado estuve de vacaciones en El Rompido (Huelva), un lugar precioso que debe su nombre a que es donde el Río Piedras desemboca y rompe, depositando las arenas que arrastra y formando unas marismas y una lengua de tierra, paralela a la costa, que llaman la Flecha  y que crece a un ritmo de 30-50 metros anuales.

Tanto las marismas (vestigios de la antigua costa) como la Flecha se llenan de gente durante el día, para tomar el sol y bañarse, pero también al atardecer, para contemplar una de las más bonitas puestas de sol que pueden verse en España. Por ello, es habitual encontrarse con muchas personas, a cualquier hora del día, sentadas en los bancos de arena, disfrutando del paisaje. 

La banca tradicional

Un banco, según la Wikipedia, es “una empresa financiera que se encarga de captar recursos, en forma de depósitos, y de prestar dinero”, así como de prestar (otros) servicios financieros.

El propio concepto de depósito evoca a los granos de arena que se depositan en los bancos de ríos y playas, arrastrados por la corriente de agua; que vendría a ser el flujo económico de actividades comerciales y particulares.

El negocio bancario tradicional radica básicamente en captar depósitos con una mano y prestar dinero con la otra, intentando ponerlo en circulación cuanto antes

El negocio bancario tradicional radica básicamente en captar depósitos con una mano y prestar dinero con la otra, intentando ponerlo en circulación cuanto antes, sacándole rendimiento y evitando así que esté “quieto” en el banco, sin producir.

La banca digital

No obstante, las características del dinero físico y de su circulación también física hacían que el dinero se embancase en los bancos, de forma no muy productiva, y que, además, éstos sólo pudieran operar con el dinero que pasaba por su caja.

La digitalización del dinero y de la banca y, sobre todo, la trazabilidad de internet, permiten que el dinero se desembanque; es decir, que no tenga que depositarse físicamente en los bancos y que las operaciones sean un mero apunte contable.

Por eso, el nuevo dinero (los granos de arena arrastrados por la corriente) son los datos; y el negocio de la banca digital está en acompañar y sacar rendimiento a ese dinero, trazándolo y controlándolo, sin que tenga que pasar por el banco.

El reto de la banca digital es pasar de gestionar depósitos a gestionar caudales.

Menos tecnología y más pedagogía
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