El misterio de Netflix (o la razón por la que no aterriza en España)
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José A. Pérez

No me creas

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El misterio de Netflix (o la razón por la que no aterriza en España)

El servicio de películas y series bajo demanda aterrizará en Francia, Alemania, Austria, Suiza, Bélgica y Luxemburgo. Pero no en España. ¿Por qué?

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Cuatro son los grandes misterios que rodean a la naturaleza humana. ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? ¿Por qué no aterriza Netflix en España de una maldita vez?
    
De todos ellos el cuarto es, sin duda, el que más especulaciones está levantando últimamente. Sobre todo desde que se sabe que el servicio de películas y series bajo demanda aterrizará este año en Francia, Alemania, Austria, Suiza, Bélgica y Luxemburgo.

¿Qué pasa aquí?, se pregunta la gente en bares y peluquerías. ¿Por qué no en España? ¿Será acaso que, como ahora somos pobres, ya no pintamos nada en los planes de expansión internacional de las grandes multinacionales?

Esto no parece probable ya que incluso siendo pobres seguimos gastándonos el dinero en tonterías de diversa índole como, qué sé yo, entradas para el fútbol o teléfonos de 800 euros.

La segunda teoría, apoyada por el grupo B de expertos, sostiene que Netflix pasa de España porque nos ven como un país de piratas en el sentido informático del término

Los expertos en estas cuestiones se agrupan en torno a dos teorías. En el grupo A están quienes afirman que la pérfida SGAE, siempre presta a complicar la vida a los jóvenes españoles, se ha pasado apretado a los Netflix. Apretar, se entiende, en el sentido de pedir cacho porcentual de los ingresos.

No es que suene muy verosímil porque, de ser así, tampoco tendríamos Spotify, o Filmin o Wuaki (excelentes servicios todos, dicho sea de paso). Cuesta creer, además, que la gestora de derechos española, por mucho que cuente con un pasado demostradamente delictivo, sea más ambiciosa que la francesa o la alemana.

¿Un país de piratas?

La segunda teoría, apoyada por el grupo B de expertos, sostiene que Netflix pasa de España porque nos ven como un país de piratas en el sentido informático del término.

Esto de que no seamos muy respetuosos con el bien intelectual ajeno viene de lejos, pero cobra renovado impulso cada vez que desde Estados Unidos nos señalan con su índice acusador, hecho que ocurre una vez al año como mínimo. La última tuvo lugar hará tres meses, cuando un importante lobby llamado Alianza Internacional de Propiedad Intelectual nos acusó de ser algo así como la Al Qaeda de las películas.

Se dice que, cuando Obama se reunión con Rajoy, a mediados de enero, fue una de las cosas que le soltó. Imagínense qué escena: "Mariano, coño, dejad de robarnos películas. Que por mala que sea hay miles de americanos viviendo de Transformers 4".

Tenga razón el grupo A o el B, el hecho es que Netflix lleva años planeando sobre nuestro país pero, a la hora de la verdad, siempre aterriza en otros.

Para quien no pueda esperar, mi consejo siempre es el mismo: hágase usted francés. No solo podrá ver su serie favorita cuando más le apetezca, es que los cruasanes allí no tienen nada que ver con los nuestros.

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