viajar a la velocidad de la luz o los agujeros de gusano

De Supermán y los safaris de dinosaurios: ¿qué opciones hay para viajar en el tiempo?

Viajar en el tiempo es algo con lo que nuestra imaginación ha soñado desde siempre. Existen varios planteamientos teóricos sobre cómo conseguirlo, pero ninguno es aplicable a la práctica todavía

Foto: De Supermán y los safaris de dinosaurios: ¿qué opciones hay para viajar en el tiempo?

En la película de Superman de 1978, hay una escena en la que la chica muere y al superhéroe, desesperado, se le ocurre empezar a dar vueltas alrededor de la Tierra en dirección contraria a su rotación. De esta escena se podría interpretar que Superman ha conseguido invertir el sentido de giro del planeta y, según la lógica hollywoodiense, esto haría que el tiempo fluyera en dirección contraria.

Sobra decir que esto no tiene ningún sentido. La dirección en la que fluye el tiempo es independiente de la dirección en la que rote nuestro planeta y, aunque de repente empezara a dar vueltas en dirección contraria y el sol volviera a levantarse en el cielo nada más esconderse tras el horizonte al anochecer, no estaríamos experimentando un viaje hacia atrás en el tiempo. Esta interpretación sería equivalente a decir que si te montas en un avión y empiezas a viajar hacia el oeste, habrás viajado hacia atrás en el tiempo un día una vez llegues al punto de partida. Y eso por no decir que detener la rotación del planeta no es muy buena idea.

Si Superman viajase a la velocidad de la luz

Pero hay otra interpretación posible, igual de absurda que la anterior desde el punto de vista físico, pero que a primera vista podría parecer más plausible: Superman estaría viajando a una velocidad superior a la de la luz y, por tanto, desde su punto de vista el tiempo en la Tierra empezaría a fluir en dirección contraria.

El caso sigue siendo igual de incorrecto, por supuesto. Primero porque un objeto con masa no puede alcanzar la velocidad de la luz ya que para ello haría falta una cantidad de energía infinita. Puedes intentar acercarte mucho a la velocidad de la luz a expensas de una cantidad tremenda de energía, pero nunca llegarás a alcanzarla mientras tu cuerpo y tu nave estén compuestos por partículas con masa. En segundo lugar… Bueno, porque no se puede superar la velocidad de la luz precisamente por este mismo motivo: si hace falta energía infinita para alcanzar la velocidad de la luz, para superarla haría falta una cantidad aún mayor que, por definición, no existe.

Si ese fuera el caso, Superman no tendría por qué haberse puesto a dar vueltas en dirección contraria al planeta para que el tiempo pasara al revés. Lo que contaría sería cuánto rato estuviera viajando a una velocidad superior a la de la luz, así que la dirección es indiferente. Podría haber salido en línea recta hacia el espacio profundo y volver en un rato y el efecto hubiera sido el mismo. Pero, bueno, entiendo que la escena hubiera desconcertado a la audiencia.

¿Habría alguna forma de viajar en el tiempo?

Dejando la película de lado, la invalidez de esta escena no quita que los viajes en el tiempo son un tema muy recurrente en la bandeja de entrada de mi correo electrónico, así que voy a hablar un poco sobre ello. La pregunta clave es: ¿existe alguna manera viajar en el tiempo?

En teoría hay formas de viajar en el tiempo pero caen tan lejos de nuestra tecnología y entendimiento que no se puede saber si algún día podremos conseguirlo

Respuestas hay, pero es fácil encontrar tanto artículos afirmando que es una posibilidad bastante real hasta otros que dicen que es completamente imposible. Supongo que, en parte, la respuesta depende del enfoque que quiera dar el físico al que le preguntes. Te pueden decir que sí, que en teoría existirían maneras de viajar en el tiempo pero, siendo realistas, la respuesta es que cae tan lejos del alcance de nuestra tecnología y nuestro entendimiento sobre las leyes de la física que es no se puede afirmar o negar que algún día podamos conseguirlo.

Sí que sabemos con seguridad que podemos viajar en el tiempo, siempre y cuando lo hagamos hacia el futuro. No, no estoy hablando de la típica respuesta del graciosillo de turno que interviene para decir “pero si estamos viajando en el tiempo constantemente: hacia el futuro y a un segundo por segundo”. Estoy hablando de adelantar a los demás en nuestra carrera hacia el futuro.

Como explicaba en esta otra entrada, moverte más deprisa que otra persona hará que experimentes el paso del tiempo a un ritmo menor con respecto a ella. Si, por ejemplo, te metes en una nave que va a 258.000 kilómetros por segundo o un 86% de la velocidad de la luz, no notarás que nada cambie en el interior de tu nave y tu reloj de pulsera seguirá marcando el paso de los segundos como lo ha hecho siempre. Pero, en cambio, cuando volvieras a aterrizar en la Tierra verías que para los habitantes del planeta habría transcurrido el doble de tiempo que para ti.

En otras palabras: si nada más nacer tu hijo sales 5 años a dar vueltas aleatoriamente por el espacio, cuando volvieras te encontrarías con una tarta con diez velas (y probablemente una ceremonia de investidura al peor padre del año). Cuanto te acercaras a la velocidad de la luz, más se notaría el efecto: si te acercaras lo suficiente al límite de los 299.792 km/s llegaría un punto en el que al volver a la Tierra después de pasar lo que, para ti, sería un rato en el espacio, podrían haber pasado miles o millones de años.

Los peligros de la velocidad de la luz

Pero no empecéis aún a invertir en una nave capaz de alcanzar una fracción considerable de la velocidad de la luz para viajar a una época en la que se pueda sustituir vuestro cuerpo por el de un androide inmortal, porque puede que os quedéis por el camino. Sabemos que no es posible para cualquier objeto con masa alcanzar la velocidad de la luz.

De hecho, es posible que no podamos siquiera superar el 50% de esa velocidad (unos 149.896 km/s), ya que a partir de esas velocidades las pocas partículas que hay dispersas por el espacio chocarían tan fuerte contra tu nave que para ti se convierten en mortífera radiación gamma. A esta velocidad, tan sólo notaríamos el tiempo pasar un 15% más despacio que el de la gente que se encuentra en Tierra, así que la posibilidad de ser irradiado hasta la muerte no compensa el tiempo que podamos ganar en el espacio, ni siquiera en época de exámenes finales.

Pero que no decaigan los ánimos, hay otra manera en la que viajar al futuro más rápido que los demás podría ser posible.

Las posibilidades de un agujero negro

Igual que desplazarse más rápido que una persona que está quieta hará que el tiempo pase a un ritmo más lento para la que está en movimiento respecto a la que va más lenta, estar bajo la influencia de un campo gravitatorio más potente que el que experimenta otra persona también hará que para ti el tiempo pase más despacio (como explicaba en esta otra entrada, que contiene spoilers sobre la película Interstellar). Si nos acercáramos lo suficiente a un agujero negro durante un rato y volviéramos de nuevo a la Tierra, encontraríamos que la gente habría envejecido muchísimo más que nosotros o incluso que la civilización podría haber llegado a su fin, según cuánto nos acercáramos a este voraz monstruo cósmico y cuánto tiempo estuviéramos bajo su influencia gravitatoria.

Pero este método para viajar hacia el futuro tiene un fallo fatal, y es que los agujeros negros están muy lejos de la Tierra (el más cercano descubierto está a 1.600 años luz) y los más masivos se encuentran mucho más lejos, en el centro de las galaxias. Además, aunque pudiéramos acercarnos a las inmediaciones de un agujero negro tampoco sería una buena idea, sobre todo si hay material cayendo a su interior. En este caso, las temperaturas extremas y los rayos X emitidos por el material incandescente nos complicarían bastante la vida.

De todas maneras, aunque de por sí resultan poco prácticos, hay que dejar claro que estos métodos no nos permitirían viajar hacia atrás en el tiempo, sino dar “saltos” hacia futuros más o menos lejanos, según cuánto nos queramos alejar del presente. Pero al menos sabemos que, en teoría, son posibles. De hecho, la persona que más ha viajado hacia el futuro (el fenómeno se llama dilación temporal) es Sergei Avdeyev, un cosmonauta ruso que pasó 747 días a bordo de la estación espacial MIR viajando a 7,6 km/s. A esta velocidad, Avdeyev puede presumir de haber envejecido 0,2 segundos menos que el resto de la humanidad durante este periodo.

Otras opciones, de momento solo teóricas

Pero si lo que queremos es viajar al pasado tenemos que entrar en el terreno de la física teórica, donde las opciones están aún más limitadas, porque ni siquiera sabemos si esas opciones son realistas.

Por ejemplo, la teoría de cuerdas (que explicaba con más detalle aquí) postula que, en su nivel más fundamental, la materia está compuesta por diminutas cuerdas energéticas que vibran de manera distinta, dando lugar a los distintos tipos de partículas. Los físicos que trabajan en esta teoría predicen que, mientras el universo se expandía y se enfriaba tras el Big Bang habrían aparecido gigantescos filamentos energéticos unidimensionales que se extenderían de punta a punta del universo, de manera análoga al espacio que queda entre las fronteras de los granos que forman un metal cuando se enfría.

La tremenda energía contenida por estas cuerdas unidimensionales (y, como la famosa ecuación de Einstein predice E=mc2, la energía es equivalente a la masa y por tanto también puede generar un campo gravitatorio) podría deformar tanto el tejido del espacio-tiempo cuando dos de estas cuerdas se acercan entre sí que una nave que pasara por esa zona podría llegar a viajar atrás en el tiempo.

Pero la teoría de cuerdas de momento no ha hecho ninguna predicción que permita compararla con la realidad y darle alguna validez, así que tendríamos que encontrar alguna señal de que estas cuerdas existen mucho antes siquiera de empezar a buscarlas.

De todas maneras, nos encontraríamos con el mismo problema que en el caso de los agujeros negros: estas cuerdas estarían desperdigadas por el universo, por lo que encontrar nuestras máquinas del tiempo requeriría salir al espacio y recorrer distancias que harían que tu sueño de viajar en el tiempo se viera cumplido por tus tataratataratataratatara (seguido de un número indeterminado y muy grande de tátaras más) nietos.

Los agujeros de gusano, una idea también teórica

Pero no perdáis aún la esperanza.

Otro fenómeno que se podría usar para viajar en el tiempo sin tener que salir necesariamente al espacio serían, en teoría, los agujeros de gusano. A estos hipotéticos fenómenos, que tampoco se han observado nunca en la naturaleza, se les atribuye la capacidad de conectar dos puntos del espacio muy separados por distancias inimaginables, de manera que pasando a través de ellos podrías viajar de punta a punta del universo en un instante. Se ha hipotetizado que, igual que estos cuerpos pueden crear puentes a través del espacio, al ser el tiempo y el espacio parte del mismo tejido, podrían servir de puente entre dos puntos en el tiempo.

En teoría, podríamos crear agujeros de gusano de manera artificial. No tenemos ni idea sobre cómo abrir un agujero de gusano y mucho menos cómo mantenerlo abierto, pero las matemáticas sugieren que de alguna manera se debería poder hacer. También en teoría, se podría utilizar algún tipo de materia exótica para abrir agujeros de gusano de manera artificial. Pero, ¿qué es y de dónde sacaríamos esta materia exótica? De nuevo, no tenemos ni idea. En este contexto, se podría tratar de una sustancia que presentara propiedades totalmente distintas a la materia ordinaria: podría tener masa negativa o una masa imaginaria que le permitiera viajar a la velocidad de la luz, por ejemplo.

Un agujero de gusano no permitiría ir a la época de los dinosaurios, ya que sólo se podría viajar atrás en el tiempo hasta el momento de la creación del agujero

El problema que nos encontraríamos aquí sería que crear un agujero de gusano no nos permitiría trasladarnos a la época de los dinosaurios para ver qué se cocía por aquél entonces, ya que tan sólo se podría viajar atrás en el tiempo, como mucho, hasta el momento de la creación del agujero de gusano. En teoría podríamos conseguirlo si encontráramos un agujero de gusano en el espacio creado hace millones de años pero, como ya he comentado, salir a buscar máquinas del tiempo en el espacio no es una manera muy práctica de ver dinosaurios (a menos que utilizáramos otro agujero de gusano para llegar hasta el agujero de gusano que nos llevará al pasado, algo que queda fuera de nuestro alcance).

Pero existe el problema, aún mayor, de que no conocemos demasiado bien las propiedades de estos hipotéticos portales. Hasta donde sabemos, un agujero de gusano podría estar conectado no a un punto en nuestro universo, sino a una dimensión distinta. Y ver dinosaurios de cerca no es un aliciente tan suculento como para arriesgar quedar perdido para siempre en una dimensión desconocida.

Y todas estas incógnitas y riesgos para que, encima, si consiguiéramos abrir un agujero de gusano hacia el futuro hoy mismo, tan sólo serviría para que la gente del futuro pudiera viajar hasta nuestra época. A nosotros no nos serviría para remontarnos más atrás en la historia.

En definitiva, los viajes en el tiempo están limitados de momento a las historias de ciencia-ficción. Tal vez llegará un día en el que seamos capaces de visitar nuestro pasado y desatar todas las paradojas que traen de cabeza a los fans más acérrimos de la fantasía pero, de momento, a no ser que mañana mismo alguien nos traiga las claves del viaje en el tiempo desde el futuro, no nos quedará más remedio que esperar.  

Relatos relativos
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
10 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios