la surcoreana vuelve a apostar por android

El Galaxy S6 puede ser la tumba de Samsung

La tecnológica tiene un serio problema y se llama indefinición. La firma se casó en su día con la novia equivocada: Android, el mismo sistema operativo que utilizan los 'smartphones' chinos

Foto: El Galaxy S6 puede ser la tumba de Samsung

Sí, será espectacular. Sí, nos dejará boquiabiertos y sí, posiblemente será el smartphone más avanzado que vea 2015. Sin embargo, el inminente Galaxy S6, lejos de convertirse en el equipo llamado a salvar los muebles de la compañía, puede empeorar todavía más su complicada situación en el mercado.

Los coreanos tienen un serio problema y se llama indefinición. La firma se casó en su día con la novia equivocada y amigo, a ver quién arregla ahora el entuerto. Elegir Android, una plataforma disponible para múltiples fabricantes, parecía en su momento lo correcto. Los primeros años del romance fueron intensos e incluso parecía que los coreanos podrían robar el protagonismo a Apple en cuanto innovación y ventas. Los correligionarios de Android y la marca disfrutaban de lo que parecía una apabullante victoria sobre Apple: Samsung era la marca que más móviles vendía del mundo pero, ¿y los beneficios?

Los de Cupertino, con una sola referencia en el mercado, logran acaparar el 93% de los beneficios del mismo, mientras que Samsung, con un catálogo excesivamente amplio, se ha visto abocado a una porción ridícula de la tarta. Pero si mala es la situación, peor es la perspectiva: la tabla que muestra el reparto de beneficios y su evolución explica el drama con una claridad meridiana, y viéndolo uno entiende el profit warning del año pasado.

Hacíamos mención a Android como gran culpable de la situación actual y también a la indefinición: Samsung ha atacado todas las líneas del mercado con multitud de dispositivos pero cometiendo el error de atender todos los segmentos con la misma plataforma. Es decir, que un modelo de 50 dólares lleva el mismo sistema operativo que otro de 600 dólares de la casa.

Claro, uno puede justificar que el hardware es motivo suficiente para segmentar con éxito el mercado, y esta fórmula les ha servido más o menos hasta la fecha. De hecho, hasta que llegó Xiaomi a por todas. Ya ven, Samsung obsesionada con el iPhone cuando en realidad el enemigo, el que de verdad le va a robar los escasos beneficios, lo tenía mucho más cerquita: China.

¡Pero si me lo acabo de comprar!

Vamos sumando elementos. El fabricante asiático ha cometido otro error que ahora le está pasando factura: la multitud de referencias que tiene ahora en el mercado cuentan con un elevadísimo coste, y no sólo de desarrollo, sino fundamentalmente de marketing. Mantener vivas las ventas de toda la colección obliga a un ingente esfuerzo económico, que a la postre se come los beneficios.

Pero posiblemente el gran traspiés estratégico de la compañía haya sido dar la espalda a sus propios clientes. Es cierto que la marca se cuida mucho de respetar los plazos entre un modelo y la versión siguiente, un año parece un recorrido suficiente. El problema es la percepción que tienen los compradores. Así, en abril del año pasado el gigante presentó a bombo y platillo su buque insignia, el Galaxy S5. Aquel equipo parecía estar en lo más alto de la ola y fueron bastantes los que se dejaron una pasta con la ilusión de contar con el último grito.

Pero les duró poco la fiesta: en noviembre de ese mismo año Samsung presentó el Note Edge, y aquello sí era innovador de verdad. Bien, uno puede argumentar que ambos móviles se dirigen a mercados diferentes, pero… ¿realmente lo hacen?

La solución para el 'marrón' de la compañía da pánico: reducir drásticamente la gama de terminales, pero sobre todo, cambiar de novia

Con la presión de las cifras y la necesidad urgente de resultados, Samsung contaba con varias alternativas y posiblemente ninguna buena, pero parece haber optado por el cortoplacismo y confiar en que su estrategia machacona de seguir presentando modelos cada vez más futuristas por fin ofrezca algún resultado. El próximo 1 de marzo la firma mostrará al mundo en Barcelona su nuevo buque insignia, y salvo sorpresas de última hora seguirá siendo Android y muy avanzado. Otra muesca más en la culata, pero sin un cambio profundo en la estrategia.

Realmente, la solución para el marrón de la compañía en el segmento de los móviles da pánico: reducir drásticamente la gama de terminales, pero sobre todo, cambiar de novia. Android les ha salido rana y en todas las gamas. Pero a ver quién es el valiente ahora que escoge a la nueva: ¿Tizen? ¿Windows Phone? ¿Tal vez abrazar a BlackBerry?

Por el momento nadie quiere poner el cascabel a este escurridizo gato y el Galaxy S6 se llevará el protagonismo del MWC, pero salvo que las ventas sean espectacularmente buenas, y nada indica que esto vaya a suceder, el terminal acercará un poco más todavía al abismo a la división de móviles de la compañía.

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